LA CAJA DE PANDORA / LULÚ (Die Bͼchse der Pandora)

Película estrenada entre 1929 (Silente)

Director: Georg Wilhem Pabst. 1929. Alemania. Silente. B/N

Intérpretes: Louise Brooks (Lulú), Fritz Kortner, Francis Lederer, Carl Goetz, Krafft-Raschig

Nunca podremos valorar lo suficiente las posibilidades que nos proporciona la edición en el formato de DVD no sólo de numerosos clásicos, sino incluso tí­tulos reseñados en todas las historias del cine y que no han podido visionar las nuevas generaciones -y no tan nuevas, como es mi caso-. Es por ello que de antemano hay que destacar muy positivamente la prolongación de la colección “Orí­genes del Cine” que Divisa viene lanzando de forma periódica y gracias a la cual hemos logrado excelentes ediciones de tí­tulos magní­ficos del cine mudo.


Uno de los últimos lanzamientos nos va a permitir acercarnos a la personalidad del realizador alemán Georg Wilhelm Pabst (1885-1967), prácticamente olvidado a la hora de mencionar los directores de relieve de este periodo fundamental para dicha cinematografí­a y el séptimo arte en general. La Caja de Pandora (Lúlú) (1929) es una buena prueba del considerable talento de Pabst así­ como de las limitaciones que impiden situarle quizá a la altura de los más grandes -caso de Lang o Murnau, entre otros-. Aquí­ que nos encontramos ante un tí­tulo realmente estupendo que merece un acercamiento acorde a su notable interés.

La Caja de Pandora (Lulú) es recordada hoy dí­a fundamentalmente por servir como plataforma de lanzamiento a la personalidad de su protagonista, una Louise Brooks que ofrece con su presencia, magnetismo y singular personalidad todo un extraño icono del erotismo cinematográfico. Un icono que pese a ubicarse en rasgos muy definitorios de las postrimerí­as de la década de los años 20, no es menos cierto que su poder de fascinación permanece inalterable con su mirada provocadora y desprejuiciada y un peinado que potencia una belleza singular curiosamente con rasgos andróginos -es notable la ausencia de pechos de la Brooks que el realizador no se molesta en ocultar-. Es más, estoy convencido que en las intenciones de Pabst figuraba esa potenciación de una singular forma de erotismo indudablemente provocadora a la que no resulta ajena la concurrencia de algunos apuntes de lesbianismo -el personaje de la amiga protectora- que sin duda en su conjunto pudieron resultar escandalosos para la época.

La pelí­cula de Pabst -en la que ejerció como guionista el luego realizador Ladislao Vajda, años después refugiado en España y ofreciendo algunas de la más singulares pelí­culas de los años cincuenta de nuestro cine- consta de ocho “actos” cuya estructura permiten que entre cada una de dichas secuencias se puedan adoptar sendas elipsis que hagan evolucionar el devenir de la historia con saltos temporales de desigual extensión. El primero de ellos -de breve duración- nos describe desde el primer momento la habilidad de Lulú (por supuesto la Brooks) con los hombres. El siguiente acto sirve para igualmente en breves pinceladas presentar al Dr. Schön (Fritz Kortner), redactor jefe de un influyente periódico -por su aspecto fí­sico me recordó poderosamente al Charles Forster Kane encarnado por Orson Welles en la posterior Ciudadano Kane (1941, Orson Welles)-. Se trata del amante de Lulú que tiene previsto casarse con la hija de un polí­tico y con tiene un hijo llamado Alwa, joven inquieto. Ambos personajes tendrán una capital importancia en el filme ya que fundamentalmente serán las dos grandes ví­ctimas de la frí­vola actitud de la atrayente protagonista del filme.

Ya en el tercer acto -en mi opinión el fragmento de mayor brillantez de la pelí­cula- se incide en la pelea plagada de erotismo entre Schön y Lulú, que finalmente posibilitará -en un momento magní­fico en el que se describe a la perfección, fundamentalmente gracias a la dirección de actores- la reacción de todos los personajes ante el descubrimiento lleno de erotismo de la pasión amorosa que finalmente hará fracasar la proyectada boda del influyente periodista. Este tendrá que decantarse con la explosiva joven y en el cuatro acto vemos el convite nupcial, las tensiones que se plantean en el mismo y finalmente la extraña muerte del ya convertido esposo -este entrega una pistola a la joven para que ella se suicide pero el rumbo del arma es caprichoso-, en una secuencia que tendrá como fondo dramático un relieve escultórico de gran expresividad que de alguna manera simbolizará dicha desaparición.

El quinto acto nos revela la secuencia del juicio en el que la acusada de asesinato se muestra bellí­sima -un velo insinuante la rodea y en un momento determinado recubrirá su rostro- y consigue llevarse el sentir de la gente… e incluso por unos instantes llega a embrujar al propia fiscal -cuyo semblante recorrido por una cicatriz parece el adelanto del George de Llamad a cualquier puerta (1948, Nicholas Ray). Finalmente un arrebato popular permite hacer escapar a la joven rodeada por la muchedumbre, en un extraño doble movimiento de cámara tan brillante de ejecución como un tanto artificioso en su aplicación.

Evidentemente, los tres últimos actos de la pelí­cula inciden en la espiral de degradación que sufre no solo el personaje de Lulú -huye por ferrocarril, es perseguida, se aposenta en un barco mugriento en el que se hacen apuestas de juego, es pretendida por un mercader árabe, viaja a Londres y finalmente se encuentra y es asesinada por Jack el destripador en un lúgubre nocturno- sino la perdición que brinda a Alwa, que la acompaña en todo momento y finalmente intuye la tragedia de la joven.

En su conjunto, La Caja de Pandora / Lulú destaca por el aprovechamiento que Pabst brinda a la expresividad de los rostros y una cuidada composición del encuadre que se sirve fundamentalmente del uso de las sombras y las lí­neas verticales que ofrecen puertas, habitáculos y otros objetos. De cualquier manera, la textura visual del filme varí­a en función de los marcos en los que se desarrollan las diferentes secuencias, destacando -antes lo he señalado-, el deslumbrante vigor que a mi juicio adquiere su tercer acto, desarrollado en un teatro en el que se estrena la revista que ha ejecutado Alwa y en la que Lulú forma parte destacada. Combinando a la perfección una ambientación extraordinaria, elementos de comedia, destacando el sabor y los nervios propios de los entresijos del teatro y logrando hilvanar las diferentes pasiones que establecen sus diferentes personajes, se logra un fragmento sin duda admirable. Al mismo tiempo es justo destacar el fragmento final, con ese nocturno y tenebroso Londres, que sirve para el encuentro de la disoluta muchacha con el tristemente célebre Jack el destripador. Paradojas del destino, la muchacha queda prendida de dicho personaje -pese a que este no tiene dinero para ofrecerle-. Es en ese momento en plena escalera de acceso a su triste vivienda, cuando Pabst brinda unos esplendorosos primeros planos de Lulú en la que de sus ojos surgen incluso resplandores y en los que la belleza de Louise Brooks alcanza cotas difí­cilmente comparables. El destripador en esos momentos deja caer la navaja con la que pretendí­a asesinarla en una secuencia llena de fuerza visual. Sin embargo, y cuando se encuentra con ella con más relajación aparece otro cuchillo que de forma accidental será mortal para la muchacha.

Haciendo notar las considerables virtudes de la pelí­cula no puedo ocultar que al mismo tiempo es evidente que se detectan ciertas limitaciones en la narrativa de Pabst que quizá impidan considerar la pelí­cula como un logro absoluto. Fundamentalmente hay un cierto estatismo, una determinada descompensación, excesiva gravedad y cierta falta de concisión que a mi juicio eran rasgos que las obras de los más grandes realizadores de la época habí­an logrado salvar con pasmosa facilidad. En cualquier caso La Caja de Pandora / Lulú es una pelí­cula que debe verse tanto por su importancia histórica como por la evidencia de sus bondades.

Hablar de Louise Brooks es hablar también e indefectiblemente de su “alter ego” cinematográfico, de su personaje de “Lulú”, protagonista absoluta, impactante del filme La Caja de Pandora / Lulú (1929, G.W. Pabst, una colaboración excepcional y recí­proca entre dos grandes personas; después de ese filme Louise Brooks será siempre “Lulú”, el personaje de la obra del dramaturgo alemán Frank Wedekind en la que está basada la pelí­cula y Pabst será siempre “el director” de tan célebre obra maestra.

El reconocimiento definitivo de Louise Brooks se produjo en los años cincuenta gracias al trabajo de recuperación de sus grandes pelí­culas llevada a cabo por fervorosos y también anónimos admiradores, con especial mención a Henri Langlois, director de la “Cinémathí¨que Franí§aise” al cual también debemos la célebre frase de “¡La Garbo no existe!, ¡la Dietrich no existe!, ¡sólo existe Louise Brooks!”, enfervorizadas declaraciones que tení­an un referente común, un icono cinematográfico que persiste actualmente, el magní­fico, esplendoroso trabajo interpretativo realizado por Louise Brooks en el filme de Pabst.

Y es que la lí­nea que separa la fuerte personalidad de Louise de la de su personaje de “Lulú” es ciertamente imperceptible, casi invisible (Louise Brooks como “Lulú” es una mujer tremendamente independiente, nada moldeable por costumbres o usos sociales, de sexualidad libre, carente de tabúes); la aparición de “Lulú” en la pantalla nos subyuga, seduce y arrastra de una forma ciertamente enfermiza gracias a una interpretación excepcional en donde predomina su naturalidad, su simpleza, entendida ésta como un arte sin aspavientos, sin movimientos melodramáticos exagerados o histrionismos varios, Louise Brooks-Lulú fue una de las actrices modernas por excelencia, la perfecta combinación entre la vida y la ficción en términos interpretativos.

La caja de Pandora / Lulú es por lo tanto la quintaesencia, el paradigma de Louise Brooks; su belleza, su naturalidad, la sensualidad explosiva que destila su personaje en la pantalla sigue absorbiéndonos, hechizándonos, arrastrándonos finalmente hacia un mundo de placer y trágico desenlace.


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina