Director: Howard Haks. 1931. EE.UU. B/N
Intérpretes: Walter Huston (El alcalde Brady), Phillips Holmes (Robert Graham), Constance Cummings (Mary Brady), Mary Doran (Gertrude Williams), Dewitt Jennings (Gleason), Boris Karloff (Galloway), John Sheehan (McManus), Otto Hoffman (Fales), Clark Marshall (Runch), Arthur Hoyt (Nettleford), Ethel Wales (Katie), John St. Polis (Dr. Rinewulf), Paul Porcasi (Spelvin), Hugh Walker (Lew)


Un joven de apenas veinte años, Bob Graham (Phillips Holmes), es enviado a prisión por matar a un hombre en defensa propia el día de su cumpleaños. El fiscal de su caso, Brady (Walter Huston), años después se convertirá en el jefe guardián de su cárcel, cogiendo a Bob como su chófer.
Al igual que sucede en los títulos más emblemáticos de esta tendencia, y, especialmente el que abre la serie : El presidio (1930, George Hill), el condenado Bob Graham (Philip Holmes)- es un ciudadano corriente que se ve encarcelado tras causar, de manera accidental, la muerte de una conocida personalidad pública. Este punto de partida le permite a Howard Hawks criticar con dureza no sólo la aplicación de las leyes en la vida civil (donde la absolución o la condena no depende tanto de los hechos en sí como de la capacidad profesional de los abogados), sino también las condiciones de vida dentro de los recintos penitenciarios, donde el reglamento se ejecuta siguiendo los designios caprichosos del alcalde respectivo.
Filmada con sequedad y concisión y narrada con gran economía de medios, Código criminal fue objeto de una versión paralela y en español (escrita por Matías Cirici-Ventalló) para los países de habla hispana, titulada El código penal (1931, Phil Rosen), y de un “remake, a cargo de henry Levin -1950, Drama en presidio-, que abrió un nuevo período de esplendor de la corriente penitenciaria a partir de ese año.