Director: Max Ophuls. 1934. Italia. B/N.
Intérpretes: Isa Miranda, Memo Benassi, Tatyana Pavlova, Friedrich Benfer, Franco Coop, Lamberto Picasso

Basada en una novela de Salvatore Gotta. Sobre una cantante que, tras un aparente intento de suicidio, recuerda su atormentada juventud.

Una famosa estrella de cine es anestesiada después de un trágico intento de suicidio. Mientras duerme va recordando su pasado en el que no fue feliz, un pasado sin vida propia y a disposición de todos.
Un prodigio de elegancia y hondura narrativa. Melodrama magistral que rebosa sensibilidad y en el que Ophüls ofrece un catálogo de recursos narrativos al tiempo que crea un relato absorbente y emotivo.
Una de las primeras películas de max Ophüls, no por ello nada caracterítica de su filmografía. Realizada bajo pabellón italiano, es una película emparentable especialmente con su mítica y absorbente Lola Montes y se trata de la radiografía de una mujer (como en Carta de una desconocida, Madame de…), una famosa cantante y actriz (Miranda) que enferma y anestesiada recuerda desde la cama del hospital su desafortunada vida llena de desgraciados amores y dónde no parece haber sido sino un objeto maleable por los demás, por la suerte y por sus propias debilidades.
Ophíœls hace una narración a base de “flash-backs” y elíptica, dónde ya rezuma su exquisito estilo para acabar haciendo el estudio de una mujer en plena soledad, a pesar del colectivismo y “compañía” que da la fama, y que solo fue culpable de amor.