Director: George Stevens. 1936. EE.UU. B/N
Intérpretes: Fred Astaire, Ginger Rogers, Betty Furness, Victor Moore, Helen Broderick, Eric Blore

Penelope, profesora de baile, se niega a admitir a John en sus clases porque cree que jamás podrá aprender a bailar. En realidad John está fingiendo que no sabe bailar, pero su broma resulta en el despido de Penelope por ser demasiado honesta con un cliente. Ahora John tiene que reparar el daño hecho.
Astaire es un bailarín jugador que intenta ahorra suficiente dinero para casarse con la chica a la que pretende (Betty Furness). Pero para cuando ha conseguido ahorrar el dinero, él y Ginger Rogers, una profesora de danza, están locamente enamorados el uno del otro.
La gran pareja Fred Astaire-Ginger Rogers protagoniza este agradable musical. Lucky es un bailarín cuyos colegas de la escena le tienden una trampa para impedir que se case con Margaret. Como resultado de la trama, la boda se suspense. El padre sólo dará su consentimiento si gana cierta cantidad de dinero en Nueva York. Una vez allí, Lucky conoce a una instructora de baile, Penny, con la que congenia, además de hacer unos números de danza fantásticos. La duda -de resolución previsible- es si ambos, prometidos con otras parejas, acabarán unidos “para siempre”.


Como es de suponer, lo mejor del filme es la química de la pareja protagonista, esa alegría contagiosa que impregna todos los números musicales que protagonizan. Entre equívocos y enredos se insertan las inspiradas canciones de Jerome Kern, quefuncionan a la perfección, hasta llegar al momento cumbre de “Never Gonna Dance”, para más de un comentarista la cima de la interpretación conjunta de Astaire-Rogers.
A mediados de los años 30 Astaire y Rogers ya eran una pareja consagrada que logró sus más altas cotas en películas como Sombrero de copa (1935), Sigamos a la flota (1936) o En alas de la danza (1936). A partir de 1939 se produjo un largo paréntesis en el que no trabajaron juntos, pero diez años más tarde reaparecieron.