Director: Arthur Lubin. 1941. EE.UU. B/N
Intérpretes: Bud Abbott, Lou Costello, Richard Carlson, Joan Davis, Mischa Auer, Las Andrew Sisters

Dos empleados de gasolinera se ven implicados en un tiroteo entre la policía y un gángster, donde este último muere. En su herencia indica que le heredarán quienes estén a su lado cuando fallezca, así pues se trasladan a un caserón, en unión a un grupo de personas, una noche de tormenta…


Una de las películas más famosas del dúo Bud Abbott y Lou Costello, sin embargo no es de las más divertidas. Tiene en su beneficio un diseño de producción apabullante, lo cual le otorga una gran fuerza visual, pero la trama se dilata en exceso, hay demasiados números musicales y, en definitiva, los “gags” se hallan demasiado desperdigados a lo largo de una trama sin demasiada hilazón ni soporte argumental.
En todo caso, como he dicho, la dirección artística de Jack Otterson es excelente. Los decorados del caserón abatido por la tormenta hubieran merecido su uso en una película de auténtico terror, donde hubiesen lucido de manera magistral. Este decorado, junto a una excelente fotografía en blanco y negro, otorga un lustre impresionante al film.
La fama de Agárrame ese fantasma, proviene, por lo demás, de unos cuantos “gags” que se han hecho míticos, en particular el de la vela móvil (después repetido casi literalmente en Abbott y Costello contra los fantasmas (1948), donde Costello hace exhibición de su talento de histrión en el amplio sentido de la palabra. Le acompañan, a él y a su colega Abbott, una serie de actores entre los que resaltan la reina del grito Evelyn Ankers (El hombre lobo), un irreconocible Richard Carlson, jovencísimo, delgado y con gafas, y que en la década siguiente devino en un actor icónico del cine de ciencia ficción (La mujer y el monstruo), el magnífico Mischa Auer, que lamentablemente aparece demasiado poco, y las caballunas pero con voz angelical hermanas Andrews, que nos ofrecen dos canciones.
Por último, resaltar que no cabe la menor duda de que esta película debió ser la fuente de inspiración para la famosa serie de animación de TV “Scooby Doo”, en lo que se refiere a tramas de terror que al final tienen una explicación racional y protagonismo de un individuo cobarde, aquí el personaje de Ferdinand ‘Ferdie’ Jones, interpretado por Lou Costello, y en la serie de dibujos el perro; ambos, inclusive, emiten iguales sonidos cuando se asustan.
Posiblemente no sea uno de los dúos cómicos más trascendentales de la historia del cine, y más si tenemos en cuenta que cuando hablamos de Abbott y Costello, es bastante probable que alguien crea que nos referimos a unos dibujos animados de la factoría de Hanna-Barbera que se emitieron allá por los 60 y que alguna vez fueron repuestos por TVE.
Pero no, esta pareja, aunque no haya alcanzado la popularidad de Laurel & Hardy o los Hermanos Marx, al menos en España, protagonizaron una serie de comedias no exentas de calidad y de gran éxito en EE.UU., entre las que destaca esta chispeante Agárrame ese fantasma.
El argumento es simple: el azar quiere que reciban una herencia procedente de un gángster consistente en una mansión abandonada, lugar perfecto para fantasmas, apariciones y asesinatos. La película basa su fuerza en la conocida fórmula de que a un miembro de la pareja, el más asustadizo e infantil (Costello, cómo no), se le aparecen todos los fantasmas que el incrédulo y prepotente Abbott no ve, el cual además menosprecia a menudo a su compañero.
Llena de gags hilarantes y bien construidos, hará pasar un buen rato al espectador. Y de hecho, dio pie a numerosas “secuelas” protagonizadas por la misma pareja, pero con otros personajes célebres como Drácula (con Bela Lugosi), el Hombre Invisible o el monstruo de Frankenstein.
Estupendos los gags de las mesas de juego ocultas y muy especialmente, el de Costello y las velas.