DUMBO

Película estrenada entre 1940-1942

Director: Ben Sharpsteen. 1941. EE.UU.
Factoría Disney de Dibujos animados. Color

Las cig√ºeñas llegan, como todos los años, hasta un pintoresco circo para repartir los bebés a sus respectivas mamás. La señora Dumbo, una elefanta, descubre que su pequeño tiene unas orejas enormes; todas sus compañeras se ríen de su bebé, pero la señora Dumbo le defiende siempre, hasta el punto de ser encerrada por enfrentarse a todo aquel que se mofe de su retoño. El pequeño Dumbo, maltratado y ridiculizado por todos sus compañeros, sólo cuenta con la ayuda de un minúsculo ratoncito llamado Timothy, que decide hacer de él una estrella del circo.


Los elefantes sueñan con delirios alcohólicos
Esta película contiene una de las mejores escenas que jamás haya aparecido en un filme de la Disney, la borrachera de Dumbo, con toques surrealistas que recuerdan a las pinturas de Dalí. Sólo esa secuencia vale la película completa y deberían verla todos aquellos que no recuerden el filme por haberlo visto a muy temprana edad.
No es que el resto de la película no sea por lo menos agradable. La canción de los cuervos es pegadiza, las secuencias iniciales del tren entrañables y lo referente a la madre de Dumbo algo almibarado, pero de una sensibilidad más auténtica y honesta que la de los filmes posteriores a la muerte de Disney que seguían con el sentimentalismo como marca de fábrica, pero sin creer en él.

Un Elefante Volador
Dos meses antes del ataque de los japoneses a Peral Harbor se estrenaba Dumbo (1941), la historia del elefantito dotado de unas orejas tan descomunales que era el hazmerreír del circo donde trabajaba en compañía de su madre soltera. Los citados apéndices y las cejas, que subrayan en tres trazos su perpetuamente triste expresión, lo convirtieron en el personaje más entrañable del zoo Disney.
El nacimiento de Dumbo es de lo más curioso, pues el matrimonio formado por Helen Aberson y Harold Pearl había naufragado cuando a mediados de los años treinta, la inminencia de su divorcio les obligó a una cesión literaria poco ventajosa. Para poder sufragar los gastos del proceso legal, aceptaron vender una obra suya a Disney por el ridículo precio de 500 dólares. Se trataba de un cuento corto titulado Dumbo, the Flying Elephant. “Walt estaba muy motivado, recordaría posteriormente el animador Ward Kimball, y todos estábamos convencidos de que haríamos una gran película”. El guionista Hill Peet aportó numerosas anécdotas que enriquecieron decisivamente la historia original del elefante volador. Introdujo gags e ideas acerca del mundo del circo que hicieron las delicias del público.
Al igual que Pinocho, el elefantito también tenía personificada la voz de su conciencia en Timoteo, así como peligrosos enemigos: elefantas chismosas, cuervos malévolos y payasos envidiosos. Comparado con películas anteriores, el rodaje de Dumbo fue corto, ya que sólo duró 12 meses, y su coste moderado, con un presupuesto de 812.000 dólares. Su estreno, es una época difícil, inspiró a Spielberg una divertida escena de la película 1941 (1979). En ella, el duro general Joseph Stilwell lloraba compungido cuando la mamá elefanta cantaba a su bebé la nana Baby Mine. Al igual que él, millones de espectadores lloraron en su momento con dicha escena. El argumento de Dumbo estaba basado en un cuento poco conocido y se adaptó a la gran pantalla por Joe Grant y Dick Huemer, e incluía escenas surrealistas dignas de Dalí, como cuando Dumbo se emborracha y ve elefantes de color rosa.


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