CITA EN ST. LOUIS (Meet me in St. Louis)
Director: Vincente Minelli. 1944. EE.UU. Color
Intérpretes: Judy Garland, Margaret O’Brien, Mary Astor, Lucille Bremer, Leon Ames, Tom Drake, Marjorie Main

El cine musical moderno guarda una enorme deuda con un productor, compositor y director poco conocido por el gran público: Arthur Freed. Este ex-actor de vodevil fue descubierto en 1927 por Irving Thalberg, quien lo contrató como letrista de canciones para las primeras películas musicales de la Metro.




La intuición y genio de Freed para la música fueron evidentes en varios de los títulos más populares del género. Él fue quien escribio la famosísima canción “Cantando bajo la lluvia” para el filme The Hollywood Revue of 1929 (1929) y la no menos famosa “Good Morning para Babes in Arms“ (1939). Ambas canciones adquirieron fama internacional al ser incluídas en la banda sonora de Cantando bajo la lluvia (1952) el famoso musical de Stanley Donen y Gene Kelly que rinde un cómico homenaje a los primeros años del cine sonoro.
En 1939, Arthur Freed fue nombrado director de un departamento de la Metro especializado en cintas musicales. Conocido como la Unidad Freed, este departamento se convirtió en el centro de producción más sofisticado que el cine musical pudiese tener. Cientos de ejecutivos, directores, guionistas, bailarines, músicos, cantantes, técnicos, decoradores y estrellas fueron puestos bajo las órdenes de Freed, quien se encargó de producir las películas que revolucionarían al musical cinematográfico.
El cine musical había crecido hasta convertirse en un género taquillero. De los primeros espectáculos de clara inspiración teatral, el musical hollywoodense había pasado por las geométricas excentricidades de Busby Berkeley a los elegantes giros de salón de Fred Astaire, tratando de acoplar los elementos musicales a las exigencias de la expresión cinematográfica. Pero sólo en la Metro, y en los años 40, fue cuando se logró que la cámara se convirtiese en un bailarín más.
Como parte de la Unidad Freed, el joven director Vincente Minelli intentaba inyectar al musical con un realismo mesurado desde una de sus primeras incursiones por el género: Una cabaña en el cielo (1943), un curioso filme interpretado totalmente por actores de color. La combinación del estilo Minelli con la maquinaria orquestada por Freed tendría como primer resultado Cita en St. Louis, un filme casi perfecto e, indiscutiblemente, uno de los mejores musicales de todos los tiempos.
En Cita en St. Louis encontramos las dosis adecuadas para un musical exitoso: una estrella multifacética en el pináculo de su fama, canciones pegajosas, una historia sencilla y encantadora, la nostalgia por tiempos mejores, una pequeña que se roba el corazón del público y un dominio de las técnicas narrativas del cine al servicio del entretenimiento. El resultado es un filme redondo e inolvidable, que provoca la sonrisa nostálgica y que denota la maestría con que Hollywood producía sus filmes en una época quizás no tan sencilla como 1944, pero indiscutiblemente más que 1999.
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