Director: George Sydney. 1944. EE.UU. Color
Intérpretes: Esther Williams, Red Skelton, Basil Rathbone
Uno de los musicales “acuáticos” más famosos de la MGM con Esther Williams en el papel de una estudiante enamorada de un compositor de canciones (Red Skelton) mientras ensaya en la piscina bellas coreografías de danza sincronizada. Con numerosas y espectaculares escenas de ballet acuático.
Agradable y entrañable película que combina a la perfección el género musical y la comedia, con un buen reparto y un excelente guión de un trío maravilloso, con la dirección de un George Sidney que después de esta película dirigiría Levando anclas,
Los tres mosqueteros, Magnolia, etc. No solo para pasar un buen rato sino también para admirar un estilo de hacer cine hoy desparecido. El primer musical que vi cuando era niño y que tantos recuerdos me trae… Inolvidables los enredos en el Colegio femenino donde Red Skelton se matricula para “enamorar” a Esther Williams… Muy entretenida y reconozco que en mi puntuación, sobrevalorada, pero una película no sólo es lo que “ves” sino también lo que “sientes” con ella…

He tenido ocasión de revisar esa antigua película de Esther Williams, la reina de las aguas de la década de los años 40.
La película en sí es bastante floja y no ha conseguido sacarme ninguna carcajada aunque sí varias sonrisas, y lo cierto es que mi pequeña aversión a la trompeta (creo que comparto esto con uno de los grandes genios de la clásica, pero no recuerdo con cual) me ha impedido disfrutar de los números musicales, razón de ser de este híbrido comedia-musical, con más de lo segundo que de lo primero.
El único punto gracioso ha sido el toque álgido del final, con una escena a lo camarote de los hermanos Marx, brillantemente resuelto (aunque de forma absolutamente increíble) con la salida de las tres chicas y el músico del armario. En contra, el modo en que se resuelve la trama, con el “plin” final que lo soluciona todo y que deja a las claras que la trama era una excusa para los gags del protagonista y los números musicales.
Y el otro punto brillante, para mi gusto al menos, es el protagonista masculino, un tal Red Skelton al que casi no recordaba y que es un cómico de los de sobreactuar de lo lindo, a pesar de todo me ha resultado simpático. Tras verlo durante hora y media me da la impresión de haberlo visto en más situaciones, en películas menores, o al menos yo no lo recuerdo en ninguno de los grandes títulos de la época (de los pocos que yo he visto), buscando por encima salen algunas películas que no recuerdo, excepto Aquellos chalados en sus locos cacharros, una película que recuerdo de mi niñez.
Esther Williams era preciosa, y sin duda una gran nadadora, pero su estética también se aleja demasiado de los gustos actuales para convertirse en musa.