Director: Sergei M. Eisenstein. 1944. URSS. B/N
Intérpretes: Nikolai Cherkasov, Lyudmilla Tselikovskaya, Serafima Birman, Mikhail Nazvanov, Mikhail Zharoz, Amvrosi Buchma, Andrei Abriksovov

iván el terrible. LA CONJURA DE LOS BOYARDOS. parte II (Ivan Groznyy II: Boyarsky zagovor)
Director: Sergei M. Eisenstein. 1958. URSS. B/N y Color
Intérpretes: Nikolai Cherkasov, Serafima Birman, Pavel Kadochnikov, Mikhail Zharoz, Amvrosi Buchma, Vsevolod Pudovkin, Mikhail Kuznetsov

Iván el Terrible fue el último proyecto del que fuera considerado el más grande de los directores soviéticos y uno de los realizadores más influyentes de la historia del cine. Como muchos de los genios cinematográficos, el destino de Sergei Eisenstein estuvo ligado a la incomprensión de sus contemporáneos y a la fragmentación de su obra, la cual nunca conoceremos en su totalidad por razones ajenas a su creador.
La amarga experiencia de ¡Que viva México! (1931-32) -pieza cinematográfica fundamental para la estética del cine mexicano aún cuando nunca se acabó de filmar- se repetiría doce años después en la tierra natal de Eisenstein. Caído de la gracia del régimen de Stalin, Eisenstein terminó el rodaje de la primera parte de Iván el Terrible cuatro años antes de poder estrenarla. La segunda parte de lo que sería una trilogía nunca completada se filmaría en 1946 y se exhibiría diez años después de la muerte de su realizador, acaecida en 1948.
Aunque la crítica internacional tiende a considerar a Iván el Terrible, Parte I como una obra menor de la filmografía de Eisenstein, la cinta manifiesta su magnífica dirección e impone su estilo en el espectador. La grandiosidad de su puesta en escena, la espléndida fotografía de Tissé y la edición de imágenes dictada por la música de Prokofiev hacen de Iván el Terrible una experiencia cinematográfica sin precedentes.
Cuando filmó Iván el Terrible, Eisenstein había recorrido un largo camino desde los experimentos de edición constructiva que lo hicieron famoso. Sin embargo, sus audacias continuaron al decidir filmar sin un guión previo, favoreciendo la improvisación de sus actores y técnicos. Esta ausencia de planificación provocó que el presupuesto destinado para la filmación se disparara, con el consecuente disgusto de las autoridades soviéticas encargadas de financiar la producción cinematográfica.
El disgusto mayor sería provocado por las habladurías. Al presentar una historia sobre la razón de los tiranos, Eisenstein provocó la paranoia de varios funcionarios cercanos a Stalin, quienes no veían con buenos ojos la posibilidad de una crítica velada por parte de uno de los artistas consentidos del régimen. La maquinaria burocrática se puso en marcha y la carrera de Eisenstein se detuvo para siempre.
Tras la muerte de Stalin en 1956, el “deshielo” promovido por el nuevo régimen permitió el estreno de Iván el Terrible, Parte II. Con algunas secuencias filmadas en color, este filme presenta una nueva serie de intrigas tejidas alrededor de su personaje principal. Aunque alejada de la majestuosidad de su antecesora, esta segunda parte de la historia del zar Iván IV es importante porque culmina la obra de un genio de la cinematografía que nos legó imágenes maravillosas e irrepetibles y que ayudó a definir al cine como el arte del siglo XX.
El legado de un genio
El término “montaje” como es comprendido hoy en día está asociado con el trabajo y la teoría de Sergei Eisenstein, en la cual la edición o montaje se constituye en el arreglo retórico de las tomas en yuxtaposición, de manera que el enfrentamiento ente dos imágenes adyacentes crea una tercera entidad independiente y un significado totalmente nuevo.
Las ideas sobre el montaje de Eisenstein fueron inspiradas por las técnicas de edición de David W. Griffith y por los experimentos realizados por Lev Kuleshov. Eisenstein visualizó al montaje como un medio para provocar respuestas emocionales en la audiencia. Identificó cinco tipos, o niveles, de montaje: métrico, rítmico, tonal, sobretonal, e intelectual, este último capaz de expresar ideas abstractas visualmente.
PARTE I: Antes de su nacimiento en 1530, se realizaron muchas profecías sobre el niño que la segunda esposa de Vasily III iba a dar a luz ya que descendía de generaciones en conflicto. Para ayudar a estas predicciones, el niño nació en mitad de una tormenta. Él era Iván el terrible. Tenía orígenes griegos aunque su madre procedía de la Horda Dorada de los Khan Mamay y su padre de uno de los enemigos de Khan, Dmitry Donskoy. Al tener noticia de su nacimiento, la esposa de Khan de Kazan dijo, “Ha nacido un Zar, tiene dos dientes. Con uno nos devorará”. Iván se convirtió en Zar a la edad de tres años, aunque su padre nombró unos regentes que se ocupaban de los asuntos políticos hasta que Iván alcanzase una determinada edad. Iván y su hermano fueron tratados como príncipes en público pero, en privado, eran tratados con dureza. Como resultado de esto, Iván empezó a tratar a los demás de la misma manera, torturando animales, y haciendo trabajar a los campesinos como esclavos, aprendiendo la cara más cruel de la vida a una edad muy temprana. La historia comienza con la coronación de Iván a los 16 años. Un mes después se casa con una princesa de nombre Anastasia, procedente de la familia rusa Romanov. Influenciado por el ambiente metropolitano de Moscú y de su buen amigo Alexi Adashev, Iván introduce numerosas reformas en el Código Legal, la Iglesia y el Ejército. Los nobles intentan derrocarle, pero sin éxito. Posteriormente, Iván decide expandir su poder por el este, y en 1552, con 100.000 hombres y 150 cañones, avanza hacia Kazan. La puerta de acceso para los Urales y Siberia fue tomada meses después. En 1560 Anastasia fue envenenada, lo que provocó la retirada de Iván fuera de Moscú y amenazó con su abdicación, pero una delegación pidió su vuelta. Fue un momento decisivo para Iván.





PARTE II: En 1564, Iván repentinamente cambió sus métodos y llevó a su familia a Uglich, en las afueras de Moscú. Con la ventaja de tener el apoyo del pueblo, regresa con más poder que nunca imponiendo sus reglas. Los nobles se ven obligados a aceptar algunos cambios dramáticos, incluyendo la formación de dos gobiernos diferentes en Rusia con el fin de tener un control absoluto. Desarrolló su propia policía secreta, los Oprichniks, que llegaron a ser su principal instrumento del terror. Después de conocer que su tía Euphrosinia fue probablemente quien envenenó a su esposa con la ayuda de los nobles, se embarcó en una campaña de terror y represalias. Con la complicidad de los nobles que se oponían a Iván, el rey Polaco pretende lanzar un ataque sobre Rusia. Una lucha titánica sucedió entonces, pero Iván logró reprimir la agresión y se hizo aún más fuerte. Una historia llena de intrigas y asesinatos.



