A VIDA O MUERTE (A Matter of Live and Death)

Película estrenada entre 1945-1946

Director: Michael Powell-Eric Pressburger. 1946. G.B.-Francia. B/N y Color
Intérpretes: David Niven, Kim Hunter, Robert Coote, Kathleen Byron, Richard Attenborough, Joan Maude

Durante una misión en la II Guerra Mundial, un piloto sufre un accidente de aviación y muere, yendo a parar al cielo. Una vez allí, se perciben ciertas incorrecciones en el proceso de selección, por lo cual se le permite regresar a la Tierra durante un tiempo para vivir una historia de amor…

Aún siendo, con toda evidencia, un título menor de ese gran realizador que fue Michael Powell -en este caso en su etapa de unión con Emeric Pressburger- no cabe la menor duda que A vida o muerte es una película de una prodigiosa labor estética, con un trabajo visual tan espléndido que ruboriza, por contraste, comparar con la mayoría del cine que actualmente se realiza. El sentido dramático de las luces y las sombras, el significado narrativo de un encuadre utilizado por encima de cualquier otro, es un tipo de lenguaje cinematográfico que hoy se ha perdido en beneficio de la concisión que ha originado el depurado lenguaje televisivo y que ha propiciado la pereza intelectual del espectador medio actual, incapaz de aceptar algo más complejo que el plano de situación y la composición de plano/contraplano para una escena de diálogo. Así pues, A vida o muerte es toda una lección de cómo narrar visualmente una historia, en especial por esa espléndida imaginería que distingue las escenas rodadas en el cielo -con un brillantísimo blanco y negro- y las que tienen lugar en la tierra -con un esplendoroso technicolor-, por obra y gracia de ese gran técnico que fue Jack Cardiff. Conviene resaltar, por otro lado, la magistral labor del diseño de producción, debido a Alfred Junge, con un fascinante diseño de decorados en lo concerniente al “otro mundo”, donde resalta una escalera imposible de infinitos peldaños, aparente obra de un Dalí o un Escher.
El fallo de la película estriba en que en esta ocasión, el autor de El fotógrafo del pánico (1960) se dejó conducir a optar por el mensaje; un mensaje a todas luces trasnochado y por una estructura argumental tópica y previsible y que incurre lastimosamente en los terrenos de la cursilería. El duelo dialéctico que se establece hacia el final de la película entre acusador y defensor es de una trivialidad e ingenuidad portensosas, e invalida el valor de una película que si no hubiese optado tanto por decir “grandes cosas” y se hubiese quedado en una simple y sencilla historia de amor sobrenatural, hubiera devenido en una pequeña obra maestra de este maravilloso subgénero. De este modo, lo conseguido es una mera “buena película”, lastrada por su primitiva inocencia ideológica. Algo, por otro lado, que no es moco de pavo, dada la simplonería intelectual del cine contemporáneo que nos invade.


Curiosidades
- En la versión americana se censuró el plano del chico desnudo en la playa.


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina