Director: Vittorio De Sica. 1946. Italia. B/N
Intérpretes: Rinaldo Smordoni, Franco Interlenghi, Aniello Mele, Bruno Ortensi, Maria Campi, Emilio Cigoli

En la Roma de postguerra, durante la ocupación aliada, dos jóvenes limpiabotas sueñan con comprarse un caballo. La única forma de conseguir el dinero necesario es sumándose al amplio mercado negro, producto de la escasez y el desempleo. Sin embargo, los muchachos no tienen suerte, y son detenidos y enviados a prisión…


Esta obra pertenece al neorrealismo, un movimiento cinematográfico surgido en Italia al término de la II Guerra Mundial. Este conflicto bélico arrasó gran parte de Europa, arruinando ciudades enteras. Italia fue uno de los países más afectados. No ajenos a lo que estaban viendo, varios cineastas salieron a la calle a filmar todo cuanto acontecía. Entre ellos, a destacar, Roberto Rossellini, Vittorio de Sica y Luchino Visconti.
Es posible que sean más conocidas las películas que hizo Rossellini, que se tienda a asociar el neorrealismo italiano a su nombre. Se ha dicho de él que su cámara no filmaba historias, sino que miraba la realidad. Sus películas son un testimonio que nos sirve para entender hoy la situación que se vivió entonces. Roma ciudad abierta y Alemania año cero tienen mucho de documental, muestran unas ciudades derruidas y militarizadas, ponen énfasis en mostrar las consecuencias materiales de la guerra mediante frecuentes planos generales de situación.
En cambio, el cine de Vittorio De Sica está más humanizado. Ha tratado los temas críticos de la estructura social: el huérfano en El limpiabotas /1946), el parado en Ladrón de bicicletas (1948) y el jubilado en Umberto D. (1952). Su cine nos muestra las consecuencias de la guerra en las personas: la miseria, la desigualdad, la injusticia y la insolidaridad en las clases populares, desde una perspectiva cercana y palpable. De Sica nos hace sentir la tragedia que viven sus personajes, algo que Rossellini no consigue de la misma forma, o puede que no haya sido ese su propósito.
El cine de Sica está totalmente humanizado, pero sobre todo es precioso, íntimo y revelador. Se centra en determinados personajes y cuenta los sucesos con guiones magistrales. Centrándonos en esta película vemos la gran cercanía de esta a un documental carcelario de menores. Durante la hora y media de metraje te sientes inmerso en el puro realismo y veracidad que desprende la pantalla y todos los sentimientos que de ella brotan, para comprobar que el cine es algo maravilloso.
Además El limpiabotas, se trata de una película completamente moderna ‚Äì‚Äùatención al travelling inicial‚Äì‚Äù, dotada de un fresco ritmo narrativo gracias a su ágil guión (escrito por Cesare Zavattini). La música juega un papel fundamental, pues imprime una carga de emotividad a la historia que, unida a lo trágico de su argumento, nos hará pasar de la alegría a la tristeza con facilidad.
Me conmueve la bondad de los chicos y su leal amistad, me indigna la crueldad que les depara el destino. Es una película desesperanzadora, verla me provoca melancolía y tristeza. Uno se siente tan desamparado como sus protagonistas. Representa un cine comprometido, denunciador de las injusticias y la discriminación. Este poético cuento infantil es cine con mayúsculas, películas como esta ya no se hacen -o muy pocas, que yo sepa-.