Director: Robert Siodmak. 1945. EE.UU. B/N
Intérpetes: Dorothy McGuire, George Brent, Ethel Barrymore, Ken Smith, Rhonda Fleming, Elsa Lanchester

Un terrorífico melodrama con grandes dosis de suspense. Dorothy McGuire perfila una gran interpretación como Helen, una sirvienta muda empleada en una siniestra mansión en la que reside un psicópata asesino. Las sospechas de Helen van en aumento hasta que descubre al criminal en una poderosa escena climática con un asombroso desenlace.





Helen es una sirvienta muda que está empleada en una mansión. Al mismo tiempo, un psicópata asola la región matando mujeres con algún defecto físico. Esa noche, el caserón queda aislado por la lluvia y a oscuras; el asesino aprovechará para atacar…
La escalera de caracol es un filme notable. La acción tiene lugar en una sola unidad de tiempo y espacio, durante una noche a principios de siglo, en una misteriosa mansión situada a las afueras de un pequeño pueblo. La trama no aporta, en este sentido, muchos detalles del lugar ni del conflicto dramático, prefiriendo centrarse en el estudio psicoanalítico de sus personajes: Helen, una chica muda desde que sufrió un shock en su infancia, Parry, un doctor con carácter, enamorado de Helen, Albert, un tranquilo profesor que comparte con su hermanastro Steve un pasado marcado por el desprecio de su padre, un hombre fuerte y mujeriego que no admitía la debilidad de sus hijos. Siguiendo la estela de tan dispares personajes el guionista Mel Dinelli, apoyado en la novela “Some must watch”, nos sumerge en una historia de ciertos tintes criminalistas entremezclados con algún que otra influencia bizarra. En el sentido estricto de la crítica el filme resulta bastante clásico, no solo desde su sólido argumento, sino también desde la estética visual aportada por el siempre eficaz Robert Siodmak.
Aunque el argumento de la cinta se presenta bastante trillado desde el punto de vista formal, únicamente los primeros planos del ojo del asesino y anecdóticas vistas subjetivas se separan de la dirección más convencional del género. Cabe destacar, eso si, el perfecto uso del factor climático (tormenta y lluvia), así como el escaso empleo de la luz con fuertes contrastes para crear un ambiente perturbador, vital a la hora de atraer al espectador. El reparto conformado por principalmente por Dorothy McGuire y George Brent como protagonistas, lleva a cabo un aceptable trabajo. La banda sonora también se muestra eficiente combinando excelentes partituras que refuerzan los momentos de máxima tensión del filme.
En conclusión, nos encontramos ante un largometraje elegante y bien llevado, recomendable para todo aquel que quiera disfrutar de una interesante obra negra. Ni Alfred Hitchcock la hubiera hecho mejor