RECUERDA (Spellbound)

Película estrenada entre 1945-1946

Director: Alfred Hitchcock. 1945. EE.UU. B/N

Intérpretes: Ingrid Bergman (Constance Petersen), Gregory Peck (John Ballantine), Jean Acker (Directora), Donald Curti (Harry), Leo G. Carroll (Dr. Murchison), Rondha Fleming (Mary Carmichel), John Emery (Dr. Fleurot), Norman Lloyd (Garnes)


Una doctora (Ingrid Bergman) trata de bucear en el pasado mental de un supuesto doctor (Gregory Peck) para salvarlo de una acusación de homicidio que se produce en el entorno de un sanatorio psiquiátrico. Todos estos ingredientes se combinan con una secuencia oní­rica diseñada por Salvador Dalí­ y con el clásico gusto de Hitchcock por el gran guiñol del asesinato. Aún así­ ha sembrado opiniones diversas entre los crí­ticos. Hay quienes la alaban y quienes la defenestran sin más por su visión, un tanto infantil, del psicoanálisis.









Un doctor que padece amnesia cree ser el culpable de un asesinato, pero no consigue recordar ni las circunstancias que rodearon al crimen ni el lugar exacto donde se cometió. Su llegada al nuevo hospital donde va a ejercer su profesión le permite conocer a una bella psiquiatra que termina enamorándose de él. A partir de entonces, la doctora pretende demostrar su inocencia, para lo que habrá de poner en juego diversas técnicas que le ayuden a recordar.

Alfred Hitchcock logra con este tí­tulo uno de sus trabajos más perfectos. Se introduce dentro de la mente humana siguiendo las teorí­as de Sigmund Freud, como medio para llevar a la práctica todas las explicaciones para los trastornos de memoria y personalidad a las que el austriaco se refiere en sus teorí­as. Estupendo guión de Ben Hecht y Angus MacPhail, que logra conectar desde un principio el subconsciente de Gregory Peck con el consciente de los espectadores. Las interpretaciones de Peck e Ingrid Bergman rayan a una altura insuperable, dotando de credibilidad absoluta a una historia sin fisuras y cuyo entorno musical fue ganador del Oscar a la mejor música original.

Con claras intenciones de romper con la imagen brumosa y confusa que tení­an los sueños en el cine, Hitchcock contrató al artista plástico Salvador Dalí­ para que diseñara las secuencias oní­ricas del protagonista y logró imágenes muy visuales y caracterí­sticas de la obra del pintor catalán.


Una psicoanalista se enamora de un misterioso hombre que perdió la memoria y que se acusa a sí­ mismo de haber cometido un asesinato. Juntos, y escapando de la policí­a, intentarán, mediante la técnica psicoanalí­tica, reconstruir los hechos que desembocaron en la falta de recuerdos del protagonista.

Considerado el primer thriller psicológico de la historia del cine, es la novena producción de Alfred Hitchcock en Hollywood. A instancias del productor David Selznick (fascinado con la técnica terapéutica de Sigmund Freud), el director incorpora el psicoanálisis y trastornos de la mente en la trama, temas que perfeccionarí­a luego en Extraños en un tren,
Falso culpable, Vértigo, Psicosis, y Marnie, la ladrona.

Cuéntame tu vida presenta, además, otra de las obsesiones del realizador británico: un hombre inocente que es acosado por un crimen que no cometió.

El guión, basado en una novela que escribieron Hilary St. George Saunders y John Palmer bajo el seudónimo de Francis Beeding, fue supervisado por Eileen Johnston y May Romm, dos prestigiosas psicoanalistas de la época.

A un sanatorio psiquiátrico llega un nuevo y joven aspirante a director, John Ballantine, que resulta ser un impostor que se hace pasar por el verdadero candidato y cuya verdadera identidad él mismo ignora, al padecer una fuerte amnesia que ha difuminado su memoria reciente además de una serie de fobias y comportamientos perturbados que acaban por delatarle ante sus compañeros. Una bella y joven psiquiatra, la doctora Constance Petersen, que no tardará en enamorarse de él, será la única que crea en su inocencia. Así­, ambos deciden huir de la policí­a con la intención de reconstruir el rompecabezas en el que se ha convertido el pasado de John, hasta averiguar por medio de técnicas psicoanalí­ticas y experiencias personales la raiz de su trauma en un complejo de culpa que se remonta a su infancia

Segundo trabajo de Hitchcock para David O. Selznick y sonado éxito comercial en su dí­a, adornado por un buen número de nominaciones a los Oscars. Misterio y romance (dentro del habitual esquema hitchcockiano: falso culpable perseguido y mujer enamorada que le ayuda) envueltos con las dosis preceptivas de psicoanálisis, que por entonces estaba de moda en las pelí­culas, para un filme muy popular y entretenido pero que quizás sea una de las obras menos personales del maestro, sobre todo debido a las continuas intromisiones del productor en la labor creativa de Hitchcock, una constante en las tres pelí­culas que rodaron juntos. Pese a todo hay escenas estupendas a lo largo de la pelí­cula (como el primer beso de los protagonistas), que cuenta además con el siempre genial talento de Ingrid Bergman y una estupenda música de Miklos Rozsa (Oscar 1945), destacando junto a ellos el fabuloso y oní­rico sueño diseñado, nada menos, que por Salvador Dalí­ (que lamentablemente también tuvo que pasar por el cortapisas de Selznick, que lo redujo de veinte a poco más de dos minutos) en el que aparece un ojo cortado por unas tijeras que nos recuerda la famosa escena que el pintor catalan diseñara años atrás junto a otro genio del cine, Luis Buñuel, en Perro Andaluz, en la que una navaja corta de cuajo el ojo de una chica. Las escenas no incluidas presentaban a Ingrid Bergman convirtiéndose en estatua de yeso y siendo devorada por una marabunta de hormigas, entre otras extravagancias, constituyendo según la propia actriz sueca una auténtica pieza de museo.



Curiosidades
- Aunque la pelí­cula es en blanco y negro dos frames del final fueron teñidos de rojo, cuando Leo G. Carroll se suicida.

- El plano donde la audiencia ve al asesino apuntar con su arma a Ingrid Berman fue grabado usando una falsa mano gigante empuñando una pistola de enorme tamaño, con el fin de conseguir la perpectiva correcta.

- Fue una de las primeras pelí­culas de Hollywood en tratar el tema del psicoanálisis.

- El guionista Ben Hetch consultó a algunos de los mejores psicoanalistas de su tiempo mientras escribí­a el guión de la pelí­cula.

- La nieve que cae cuando Gregory Peck e Ingrid Begman están esquiando son en realidad “Cornflakes”.

- David O. Selznick querí­a que Miklos Rozsa aumentara el número de violines de la orquesta de 14 a 28, ya que le habí­a gustado el efecto conseguido cuando el compositor Franz Waxman hizo lo mismo durante la grabación del score de “Rebeca”.

- En algunas versiones del guión se usaban palabras como “amenaza sexual” o “lí­bido”, que tuvieron que ser eliminadas a causa de la censura.

- La escena del sueño fue diseñada por Salvador Dalí­ y era inicialmente mucho más larga de lo que finalmente se pudo ver en pantalla. Incluia una escena en un salón de baile con pianos colgando del techo y estatuas que fingí­an bailar. En ella también se podí­an ver a Gregory Peck bailando con una Ingrid Bergman que terminaba por convertirse en una estatua de yeso.

- El primer pase privado de la pelí­cula tuvo lugar el 27 de septiembre de 1944, después del cual Selznick eliminó una serie de escenas iniciales que mostraban diversos tratamientos de trastornos mentales. Una vez completado el proceso de grabación de sonido Selznick también se implicó en la edición, recortando más de 14 minutos de pelí­cula.


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