TENER Y NO TENER (To Have and Have Not)

Película estrenada entre 1945-1946

Director: Howard Hawks. 1945. EE.UU. B/N
Intérpretes: Humphrey Bogart, Walter Brennan, Lauren Bacall, Dolores Morán


Obra maestra del cine en la que intervino todo el talento de la Warner de la época: Howard Hawks en la dirección, Franz Waxman compuso la banda sonora, Sid Hickox en la fotografí­a y el dúo Faulkner-Furthman adaptando a Hemingway. Pero no sólo estos genios se consagraron: una jovencí­sima, sensual e inquietante Lauren Bacall le dijo a Bogart: “Si me necesitas, silba” y le enamoró. Filme que no pierde calidad con los años. Resumiendo: un clásico.



La Warner tení­a firmado un contrato con Howard Hawks para la realización de una pelí­cula. Ante la imposibilidad de rodar la que se pretendí­a inicialmente, Hawks propuso adquirir los derechos de la novela de su amigo Ernest Hemingway Tener y no Tener.

De ahí­ surge un filme histórico, no sólo por la enorme interpretación de Humphrey Bogart, sino también porque supone el descubrimiento de otro mito de hollywood, la oscura y atractiva Lauren Bacall.

Un marino que se dedica a llevar de pesca a turistas adinerados, se ve envuelto en una trama de espionaje en el marco de la II Guerra Mundial. Su materialismo y su ética entablarán una dura lucha cuando debe prestar su ayuda a unos refugiados que huyen del gobierno francés controlado por los nazis.

Desde un principio se tuvo claro que el protagonista masculino habí­a de ser Humphrey Bogart, pero el problema era encontrar a la actriz que le diera réplica. En un principio habí­a hasta cuatro posibles personajes femeninos, pero la mayorí­a de ellos hubiesen tenido problemas para pasar la censura del Código Hays, así­ que se tomó la opción de una mujer joven, atractiva, segura de sí­ misma y sexualmente agresiva.

Inicialmente se pensó en Ann Sheridan, pero fue el propio Jack Warner quien propuso que la mejor opción serí­a el lanzamiento de un nuevo rostro. La esposa de Hawks habí­a descubierto a una belleza rubia y delgada en una revista de modas e insistió mucho a su marido para que le realizase una prueba. Esa chica tení­a sólo 18 años, era neoyorquina y se llamaba Betty Joan Bacall.

Su portada en la revista “Harper’s Bazaar” le habí­a abierto las puertas del cine y ahora se la disputaban Hawks, O’Selznick y Huges. Betty se decantó por Hawks debido a la promesa de intervenir en una de sus pelí­culas, o sea, iniciar una carrera a lo grande.

La rival de Betty Bacall para el papel era una belleza llamada Dolores Morán. Finalmente se hicieron pruebas de reparto a ambas. El papel principal fue para la jovencita de Nueva York, mientras Dolores quedó relegada al papel de esposa del lí­der de la resistencia, una interpretación corta.

Cuando comenzó el rodaje, únicamente se habí­an escrito 36 páginas del guión. El primer guión de Jules Furthman resultó excesivamente largo, por lo que hubo de volverse a escribir. Se incorporaron tres nuevos guionistas, entre los que estaba William Faulkner. Pese a ello, la escena más memorable del filme no corresponde a ninguno de los anteriores, sino a dos guionistas que nunca llegaron a aparecer en los tí­tulos de crédito.

- ¿Por qué has hecho eso?

- Sólo querí­a saber si me iba a gustar.

- ¿Y te ha gustado?

- No lo he decidido aún.

- ¿Y eso?

- Ya sabes que conmigo no tienes que actuar, Steve. No tienes que decir nada y

tampoco tienes que hacer nada. Nada en absoluto. O quizá basta con que silbes. Porque sabes silbar, ¿no es cierto, Steve? Tan sólo tienes que juntar los labios… y soplar.

Finalmente la obra de Hemingway vio reducida su presencia en el resultado final de la pelí­cula a menos de un diez por ciento. Entre otras cosas, se cambió el escenario de la historia para no dañar las relaciones amistosas de EE.UU. con la Cuba de Batista, por lo que se ubicó en la Martinica.

El argumento se centra en un grupo de la resistencia francesa que pretende salir de la isla, protectorado francés, para lo que solicita la ayuda de Morgan, propietario de un barco. Éste es un personaje materialista y egoí­sta, alejado de cualquier ideal que pueda acercarse a su vida. Todo lo que tenga que hacer será por dinero. Finalmente se involucra cuando ve peligrar su propia libertad. Junto a este argumento central, surge la historia de amor entre Morgan y Marie, una cantante de un club atrapada en la isla por no tener dinero para el billete de avión.























A lo largo del rodaje fue aumentando la quí­mica entre Bogart y Bacall, hasta tal punto que surgió el amor entre ambos. Esta relación despertó en Hawks unos enormes celos profesionales. Hawks amenazó a Bacall con hundir su incipiente carrera si no abandonaba su relación. Ésta volvió destrozada a los brazos de Bogart, quien incluso planteó a Hawks abandonar el proyecto si no cambiaba su actitud hacia la chica. La intervención de Jack Warner resultó decisiva para calmar los ánimos, cosa que consiguió con dinero…cómo no.

Para lanzar a Bacall se la comparó con Marlene Dietrich o Greta Garbo, se le inventó una familia cien por cien americana, aunque ella era judí­a, y se le bautizó con un alias que identificase sus cualidades: “La Mirada”. De esta forma, la joven Bacall quedó atrapada en las redes de la Warner, de donde hubo de salir años más tarde de una forma valiente para poder seguir trabajando en una industria de la que querí­an apartarla los mismos que la habí­an lanzado.

Pese a todo, Lauren Bacall sólo cobraba 200 dólares a la semana, aunque producí­a millones de dólares a su Compañí­a. La pelí­cula fue todo un éxito y la pareja protagonista fue aclamada por la crí­tica y por el público. Bacall fue el bombazo más importante de Hollywood desde la mismí­sima Greta Garbo. Este filme fue el primer encuentro Bogart-Bacall.


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