Director: John Huston. 1948. EE.UU. B/N
Intérpretes: Humphrey Bogart, Edward G. Robinson, Lauren Bacall, Lionel Barrymore, Claire Trevor

Cayo Largo narra la violenta estancia de un grupo de gángsteres retenidos en un hotel de la costa de Florida por culpa de una fuerte tormenta. Allí el gángster Johnny Rocco (Edward G. Robinson), se oculta haciéndose el amo del lugar y reteniendo a punta de pistola a la dueña del hotel, Nora Temple (Lauren Bacall), a su suegro inválido (Lionel Barrymore) y al veterano de guerra Frank McCloud (Humphrey Bogart). McCloud es el único hombre capaz de hacer frente al beligerante Rocco. Pero la realidad del mundo después de la guerra ha hacho que el desilusionado oficial del ejército haya perdido las ganas de luchar. John Huston Co-escribe y dirige de un modo convincente la obre homónima de 1939 de Maxwell Anderson. Claire Trevor obtuvo el Oscar a la Mejor Actriz Secundaria en 1948, por su inmejorable interpretación como cantante en decadencia y compañera de Johnny Rocco.

Catalogada por la crítica como obra menor del genial John Huston, esta cinta sin embargo supera en facturación técnica a otras de mayor renombre en su filmografía, gracias entre otras cosas a la sensacional fotografía en blanco y negro del prestigioso fotógrafo alemán Karl Freund, autor de obras tan celebérrimas como Perversidad de Fritz Lang.
Inspirada en la obra epónima para teatro del poeta y novelista norteamericano, Maxwell Anderson, Huston sin embargo, con la colaboración como coguionista de Richard Brooks (posteriormente director de cintas basadas en obras de la literatura universal, tan famosas como A sangre fría,
La gata sobre el tejado de zinc o Los hermanos Karamazov, entre otros títulos), intentó por todos los medios valiéndose fundamentalmente por sus rápidos movimientos de cámara suprimir su instintivo sello de pieza teatral, a la vez que modificar partes de la obra, como el hecho de que el protagonista en la obra teatral era un exiliado de la guerra civil española, así también como conferir protagonismo al personaje de la viuda…
Toda una odisea el rodaje de esta película, fundamentalmente porque Huston salía de otro rodaje, el de su obra maestra por excelencia, El tesoro de Sierra Madre, para casi de seguido, y con problemas por el tema del comité de actividades antiamericanas del que también habían sido parte esencial el dueto protagonista formado por la pareja Bogart y Bacall, afrontar este otro proyecto por exigencias de contrato con la multinacional de turno.

Muchos hablan de que quizá por ello, Huston creó una obra menor, dando la sensación de una película hecha con prisas. Lo cierto es que el resultado final es una sorprendente cinta de aventuras y drama en mitad del atlántico, en las islas Key del estado de Florida, y en concreto en Cayo Largo), con unos protagonistas que para nada acusaron el cansancio del momento tan tenso por el que estaban pasando, y donde incluso una de las protagonistas, Claire Trevor que interpreta magistralmente el papel de Gaye Dawn, se llevó el gato al agua en la ceremonia de los Oscars del año 1949, donde además Huston acumuló a título personal dos Oscars por su otra película del mismo año El tesoro de Sierra Madre…
Es imposible que Edward G. Robinson no fuera un gángster de verdad, una de las mejores interpretaciones que he visto, eclipsa a todos los demás actores, y eso que las interpretaciones tanto de Bogart como de Bacall son más que correctas, la película está bien dirigida por un John Huston, que ya por esta fecha era idolatrado en la meca del cine, solo él podía dejarnos dos obras maestras en el mismo año, recordemos que en 1948 dirigió tanto Cayo Largo como El tesoro de Sierra Madre. Dos clásicos.


De nuevo Bogart a las órdenes de su mentor John Huston en un filme basado en el drama de Maxwell Anderson. La película supone una alegoría de la situación social y política de la América de esa época, ya que los mafiosos representan a los políticos de ultraderecha que se estaban imponiendo por todo el país.
El cinismo del protagonista refleja la decepción de aquellos que alguna vez creyeron en algo, mientras que la familia de su compañero fallecido es testigo impotente de la corrupción y se les identifica con los buenos patriotas.
La narración adquiere un ambiente desesperante y de agobio gracias a la magnífica fotografía expresionista de Karl Freund (Metrópolis, de Lang). De entre los intérpretes destacan los papeles de Robinson y Bogart, bordeando ambos la perfección.