Director: Jules Dassin. 1948. EE.UU. B/N
Intérpretes: Barry Fitzgerald, Howard Duff, Dorothy Hart, Don Taylor, Frank Conroy

Investigación de un caso de asesinato de una bella modelo, paso a paso y en un estilo semi-documental (muy en boga durante la época de fines de los años 40 en el cine de Hollywood), donde la trama era totalmente secundaria.

Esta película ha sido filmada íntegramente en las calles de Nueva York, y consiguió dos Oscars: a la mejor fotografía en blanco y negro y mejor montaje, siendo también nominada para el mejor argumento.
Tras producir Forajidos (1946) y Brute Force (1947, Jules Dassin), Mark Hellinger vuelve a colaborar con este último director para ofrecer, como en el caso de los dos trabajos anteriores, una obra (La ciudad desnuda) de tonos negros y aires documentales que tiene, en esta ocasión, a una gran urbe como protagonista de la narración.
La muerte del productor poco después de finalizado el rodaje de la película y antes de que ésta se encontrase definitivamente montada permitió, no obstante, que la Universal modificase algunas escenas, suprimiese otras y adulterase en bastantes sentidos la voluntad neorrealista que guiaba la construcción del filme. Con ello el estudio rebajaría la carga crítica de la película al suprimir los contrastes entre la opulencia y la miseria que, como rasgo constitutivo de la ciudad de Nueva York (símbolo del capitalismo triunfante), Dassin se había preocupado de resaltar en las imágenes del filme.
profundizando más en esa vía, Jules Dassin dirigiría después dos nuevos títulos en donde, al hilo de las andanzas de un transportista de frutas y de un rebelde exasperado, ofrecería dos espléndidos retratos de San Francisco en Mercado de ladrones (1949) y, sobre todo, de Londres en Noche en la ciudad (19509, probablemente su mejor obra.