LA GRAN EVASIÓN (The Great Escape)

Película estrenada entre 1947-1948

Director: John Sturges. 1963. EE.UU. Color

Intérpretes: Steve McQueen, James Garner, Richard Attemborough, James Donald, Charles Bronson, Donald Pleasence, James Coburn, David McCallum


Seiscientos oficiales ingleses y americanos trabajaron durante un año para planear y ejecutar la evasión de un campo de prisioneros nazi en 1944, la mayor evasión de la historia militar. Esta pelí­cula relata aquella historia real con un reparto prodigioso; como instigadores de la evasión: el cerebro organizador británico (Richard Attenborough), el experto en túneles (Charles Bronson), el especialista en falsificaciones de documentos (Donald Pleasance), el encargado de los aprovisionamientos (James Garner) y el de las buenas ideas (Steve McQueen). Basada en una historia real, La gran evasión es una obra maestra del director John Sturges, los guionistas James Clavell, W.R. Burnett, y el compositor Elmer Berstein, cuya banda sonora se ajusta como un guante a la tensión imparable de la pelí­cula.












La verdad es que no sé qué decir de una pelí­cula que seguramente todo el mundo ya ha visto en varias ocasiones que sea original, pero es que hay ocasiones en las que creo que ya está todo dicho y lo único que se puede hacer es ratificar y confirmar multitud de comentarios y opiniones anteriores.

Y es lo que voy a hacer porque estoy totalmente de acuerdo con los que califican a La gran evasión como una obra maestra, gran pelí­cula, una de las mejores pelí­culas bélicas de la historia del cine y cualquier otro calificativo positivo que se os pueda ocurrir.

Si una pelí­cula resiste bien el paso del tiempo y aunque la hayamos visto multitud de veces somos capaces de sentarnos delante del televisor y volver a disfrutarla a pesar de que sabemos de sobra cómo va a acabar y que recordamos a la perfección todos y cada uno de los giros del guión y aún así­ no despegamos los ojos de la pantalla no hay duda de que estamos ante una gran pelí­cula. ¡Ojo!, estamos ante una gran pelí­cula para nosotros ya que seguro que hay otras personas que no están de acuerdo con nuestros gustos; pero cuando nuestra opinión coincide con la mayorí­a y además también coincide con la “crí­tica oficial”, que suelen ser los encargados de otorgar los calificativos de “obra maestra” o “gran pelí­cula”, está más que claro que no estamos ante una pelí­cula común.

Pues con La gran evasión pasa precisamente eso: Todo el mundo, crí­tica especializada y hasta el más común de los espectadores, coincide en alabar sus virtudes.

En lo que a mí­ respecta, La gran evasión es una gran pelí­cula. No sé si es o no una obra maestra, pero sí­ que tengo claro que la he visto varias veces y seguro que dentro de un tiempo volveré a verla, algo muy difí­cil de decir de otras pelí­culas que, no se sabe muy bien porqué, se han ganado el calificativo de “obra maestra”.

La gran evasión me parece una pelí­cula muy amena, a pesar de su larga duración y de lo reducido del lugar donde tiene lugar la mayor parte de la acción; con un reparto coral en el que no hay nadie que podamos considerar protagonista principal, por mucho que parezca que el personaje interpretado por Steve McQueen es el más importante; con una tensión progresiva muy bien llevada (¿descubrirán los alemanes alguno de los túneles en sus múltiples inspecciones?); una banda sonora que, como por ejemplo la de El puente sobre el Rí­o Kwai, ya está en la historia del cine y que seguro que muchos de vosotros habréis tarareado más de una vez aunque no supierais de qué pelí­cula era; y una resolución que ni es positiva, ni negativa, ni todo lo contrario…





Y poco más voy a decir: Casi tres horas de entretenimiento en la pelí­cula por excelencia sobre fugas de campos de concentración. Inteligente, emocionante y con escenas ya imperecederas como Steve McQueen con su guante de beisbol y una pelota en la “nevera“, Steve McQueen huyendo de los alemanes en moto; Charles Bronson recorriendo el túnel a pesar de su claustrofobia…

Por cierto, hace poco pudimos ver una divertido remake: Evasión en la granja en la que en vez de haber prisioneros habí­a gallinas de plastilina.

Lo único que sigue sin cuadrarme del todo es la maní­a que tienen los prisioneros con escaparse de un campo de concentración en el que viven de “puta madre”.

Los últimos tres cuartos de hora le ponen nota

La gran evasión podí­a haberse titulado perfectamente El balneario nazi. Si entráramos en guerra y fuera capturado, no me importarí­a en absoluto que me internaran en uno de esos campos, en los que si me sale de los huevos, hasta me dejan plantar patatas, y en el que si me intento fugar no me fusilan, sino que me arrojan a una especie de calabozo del que todo el mundo sale de manera arrogante y muy poco creí­ble. Tampoco me gusta el tono general del filme, destinado a mentes poco exigentes que piensen que los alemanes son tontos y todos los demás no. Y cada vez que recuerdo la entrada de Steve McQueen en el campo no puedo dejar de vomitar compulsivamente.

A pesar de todas y cada una de las carencias de su superficie, John Sturges imprime un ritmo endiablado que comanda un recio James Garner con sus planes de evasión. La banda sonora del filme forma ya parte de la Historia del Cine. El reparto es extenso y promediado. Hay personajes realmente curiosos que más parecen vividores que soldados.

Los últimos tres cuartos de hora me parecen fabulosos. Pertrechados y listos, comienza un filme bélico de evasión que sí­ se ajusta a lo que cualquiera mí­nimamente exigente desea que le muestren: un seguimiento de la fuga con resultado desigual y solventado por el director admirablemente. La secuencia de la moto con Steve McQueen ha engrosado con justicia las listas de las más célebres del séptimo arte, aunque mi favorita sea verle a James Coburn leer el periódico en una terraza parisina.


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