LA MUJER Y EL MONSTRUO (Creature from the Black Lagoon)

Película estrenada entre 1947-1948

Director: Jack Arnold. 1954. EE.UU. B/N

Intérpretes: Richard Carlson (David Reed), Julia Adams (Kay Lawrence), Richard Denning (Mark Williams), Antonio Moreno (Carl Maia), Néstor Paiva (Lucas), Whit Bissell (Edwin Thompson),
Ben Chapman (Criatura fuera del agua), Ricou Browning (Criatura dentro del agua), Henry Escalante (Chico), Bernie Gozier (Zee)


La tí­pica historia de terror de “clase B” -una expedición cientí­fica de exploración en el amazonas que se encuentran con un ser monstruoso- le sirve a Jack Arnold, gracias a su acertada atomósfera y ambientación, para conseguir un clásico del género.








Una expedición encuentra en el Amazonas un insólito ser anfibio que parece proceder de la época prehistórica.

La componente femenina del grupo de expedicionarios, Kay Lawrence (Julie Adams), se convertirá en objeto de deseo del extraño monstruo.

La arquetí­pica historia de terror de “clase B” de los años 50 le sirve a Jack Arnold, un legendario director creador de obras maestras como El í­ncreí­ble hombre menguante (1957)y Ensayo Dramático, para conseguir un clásico del género gracias a su acertada atmósfera y ambientación.

El increí­ble estilo del legendario director no puede evitar sin embargo, que el filme carezca de originalidad, ya que “La mujer y el monstruo” tiene muchos puntos en común con otros clásicos del género.

Al igual que en El doctor Frankenstein o su continuación, La novia de Frankenstein, existe ese sentimiento de desamparo y soledad del ser distinto. La criatura de Frankenstein y el Hombre Lobo, por nombrar otro ejemplo del género, son monstruos a su pesar, uno fue creado monstruoso y el otro lo es por una maldición, y en esta cinta la Criatura de la Laguna Negra es un monstruo porque así­ lo ven los demás, no ven a un ser que intenta sobrevivir, sólo piensan que deber ser capturado.

Entre los actores principales encontramos a un convincente Richard Carlson y a Julie Adams, una ex-secretaria que terminarí­a actuando en más de una veintena de pelí­culas.


Dirigida para la Universal por Jack Arnold, La mujer y el monstruo tiene muchos puntos en común con otros clásicos de la productora. Así­, Arnold nos adentra en la jungla brasileña para mostrarnos cómo la búsqueda de un fósil se convierte en una lucha por la supervivencia, la de los hombres y la de la criatura. Los cientí­ficos con sus supuestos deseos altruistas, son mostrados en su realidad, como depredadores: mientras Mark Williams (Richard Denning) aboga por cazarlo demostrando sus verdaderas intenciones, David Reed (Richard Carlson) “sólo”
desea estudiarlo: ambos personajes son iguales, lo único que anhelan es fama y fortuna, aunque este último lo encubra. En medio está Kay Lawrence (la sensacional Julia Adams) como el interés amoroso no sólo de los dos cientí­ficos, sino también de la criatura, a la que enamora en una bella escena acuática. Tal vez es aquí­ donde falla el guión, al no dotar al personaje femenino de más consistencia: Julia Adams es utilizada, en exclusiva, para ser la carnaza de la criatura. Se intenta darla un sentimiento de culpa, ella ama a un hombre (Carlson) pero debe su trabajo al otro (Denning), y ambos la aman y desean lo mismo de ella. Pero esto no termina de consolidarse y así­ el personaje queda para ser la ví­ctima.

Por lo demás, Arnold construye una historia emocionante sobre la lucha entre la civilización y el salvajismo. Los cientí­ficos procuran cazar al monstruo mientras éste se defiende. El director transforma a los humanos en los enemigos y a la criatura en el héroe, el ser diferente, que no es aceptado como un igual. Así­, al final los humanos no dudan en acribillar a la criatura, ya que matar es lo único que saben hacer. El monstruo se nos presenta en su vertiente humana: cuando es encerrado, Arnold nos lo muestra encogido en el fondo de la red, confundido y asustado. Y cuando escapa en su rabia hiere al único que le comprende, el doctor. En ese momento es cuando la criatura ataca a los humanos, intentando sobrevivir. En la escena más reconocida de la pelí­cula, la criatura secuestra a la mujer llevándola a su cueva. Y, como King Kong, es abatido por las balas, su deseo (¿amor?) por la joven le lleva a la perdición. Pero este filme no es La Bella y la Bestia y la doncella no llora por el monstruo.

Jack Arnold dirige con la soltura que le caracteriza, pero las escenas acuáticas, rodadas realmente por James C. Havens, están filmadas con belleza y plasticidad, sobre todo cuando la criatura bucea debajo de Julia Adams, con un erotismo implí­cito; hay momentos, gracias a la iluminación, en que parece que la actriz nada desnuda. La escena final también es un gran logro, con la criatura perdiéndose en el fondo de la laguna.

La mujer y el monstruo es una magistral pelí­cula que nos hace percibir, como escribirí­a Richard Matheson, que la normalidad es según el punto de vista. La criatura ofrece aspecto monstruoso, pero en el fondo es un ser muy humano.

Anécdotas

- A este filme le siguieron dos secuelas: La venganza del monstruo de la Laguna Negra (1955), también de Jack Arnold -e igualmente rodada en relieve- y The Creature Walks Among Us (1956, John Sherwood); el monstruo también ha aparecido en otros films a modo de homenaje, desde producciones mexicanas como El castillo de los monstruos (1957, Julián Soler), hasta la más reciente y deliciosa Una pandilla alucinante (1987, Fred Dekker), pasando por esa especie de “remake”
con un erotismo más explí­cito que es Humanoides del abismo (1980, Barbara Peeters).

- Pese a desarrollarse la acción en Brasil, los rótulos de los lugares por los cuales pasan los personajes están en… español, y los personajes locales tienen nombres hispanos.

- La pelí­cula La mujer y el monstruo -The Lady and the Monster- (1944, George Sherman), pese a su tí­tulo español idéntico, nada tiene que ver con la presente.

- Durante una fiesta, William Alland, el productor, oyó contar al magistral director de fotografí­a mexicano Gabriel Figueroa la leyenda de un monstruo anfibio en las lagunas del Amazona, y que cada año era calmado con una virgen; de ahí­, parece ser, tomó la inspiración para esta pelí­cula.

- El boceto original del filme era mucho más cercano a King Kong.



Una criatura, todo un referente

Dirigida para la Universal por Jack Arnold, La mujer y el monstruo tiene muchos puntos en común con otros clásicos de la productora, una pelí­cula que en su dí­a fue estrenada en 3D y que una vez más nos muestra a un “monstruo” como un ser desdichado, solitario y deseoso de comprensión. En esta cinta la Criatura de la Laguna Negra es un monstruo porque así­ lo ven los demás, no ven a un ser que intenta sobrevivir, sólo piensan que deber ser cazado.

Arnold construye una historia emocionante sobre la lucha entre la civilización y el salvajismo. Los cientí­ficos procuran cazar al monstruo mientras éste se defiende. El director transforma a los humanos en los enemigos y a la criatura en el héroe, el ser diferente, que no es aceptado como un igual. Así­, al final los humanos no dudan en acribillar a la criatura, ya que matar es lo único que sabemos hacer. El monstruo se nos presenta en su vertiente humana: cuando es encerrado, Arnold nos lo muestra encogido en el fondo de la red, confundido y asustado. Y cuando escapa en su rabia hiere al único que le comprende, el doctor. En ese momento es cuando la criatura ataca a los humanos, intentando sobrevivir. En la escena más reconocida de la pelí­cula, la criatura secuestra a la mujer llevándola a su cueva. Y, como King Kong, es abatido por las balas, su deseo (¿amor?) por la joven le lleva a la perdición. Pero este filme no es La Bella y la Bestia y la doncella no llora por el monstruo. La criatura ofrece aspecto monstruoso, pero en el fondo es un ser muy humano.

Jack Arnold dirige con la soltura que le caracteriza, pero las escenas acuáticas, rodadas realmente por James C. Havens, están filmadas con belleza y plasticidad, sobre todo cuando la criatura bucea debajo de Julia Adams, con un erotismo implí­cito; hay momentos, gracias a la iluminación, en que parece que la actriz nada desnuda con su cuerpo recortado con la luz y el agua, podemos ver pues una representación muy estilizada del acto sexual. Esta manera de nadar y los planos, serí­an los que sin duda Steven Spielberg tomarí­a como referente para rodar sus escenas iniciales de la primera bañista nocturna (Dense Cheshire) que muere al ser atacada por su famoso Tiburón.

La escena final también es un gran logro, con la criatura perdiéndose en el fondo de la laguna.

Indicar que a este filme le siguieron dos secuelas: La venganza del monstruo de la Laguna Negra (1955, Jack Arnold) y The Creature Walks Among Us (1956, de John Sherwood)


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina