QUO VADIS? (Quo Vadis)
Director: Mervyn LeRoy. 1951. EE.UU. Color
Intérpretes: Robert Taylor (Marcus Vinicius), Deborah Kerr (Lygia), Leo Genn, (Petronius), Peter Ustinov Nerón), Patricia Laffan (Popea), Buddy Baer (Ursus)

[”quo vadis”, es una locucion latina que significa “a dónde vas”, pero no un a dónde vas de dirección o sitio determinado, sino un “a dónde quieres llegar”.]
A su regreso a Roma después de tres años en el campo de batalla, el general Marco Vinicio se enamora de Lygia. Pero ella es cristiana y no quiere tener nada que ver con un guerrero. Aunque creció en Roma y fue adoptada por un general retirado, técnicamente es una esclava de Rom, por ello Marco consigue que el emperador Nerón le ceda a Lygia en pago a sus servicios. Aunque ella le rechaza, en su interior se sentirá atraída por él.

Hasta que los cristianos no fueron reconocidos oficialmente por el emperador Constantino I el Grande con el Edicto de Milán en el año 313, sus cultos y creencias tenían que ser practicadas secretamente ante el temor de ser perseguidos y condenados a muerte.
Uno de sus más famosos persecutores fue el cruel Nerón, un personaje y un momento de la historia que aparece recogido en el libro de Henryk Sienkiewicz, llevado a la pantalla grande con su habitual despliegue de medios por la Metro Goldwyn Mayer.
Película llena de color, dirigida por el eficaz artesano Mervyn Leroy, simultanea momentos magníficos (casi todas las escenas en las que aparece Peter Ustinov, la entrada de un victorioso Robert Taylor en Roma después de tres años de exitosas batallas, lo bien narradas que están las secuencias en el circo romano, en especial la de la lucha entre el toro y Ursus, algunos planos de reminiscencias pictóricas) con otros menos afortunados, que han quedado un tanto acartonados y presos de sus pautas religiosas y sentimentales.


El poder y sus caprichos, la esclavitud, la libertad y buenas dosis de romanticismo sirven para mostrar los primeros y firmes pasos del cristianismo, que en los tiempos del pirómano Nerón (año 64) estaban percibidos como una secta peligrosa, sirviendo sus fieles componentes como banquete para hambrientos y feroces leones ante las miradas extasiadas de la agitada muchedumbre romana.


Lo mejor de todo el filme, además de la dirección artística y la música de Miklos Rozsa, son las actuaciones de Leo Genn como el escritor Petronio, consejero y crítico del emperador, y sobre todo, el trabajo del extraordinario Peter Ustinov, interpretando, mejor dicho, parodiando (hasta le hace parecer simpático) la figura del orondo e inclemente Nerón.

Los bellos Taylor y Kerr se enamoran y se convierten a la fe cristiana en este gran éxito del cine histórico de aventuras. Al igual que otras películas de la época Quo Vadis intentó, con el formato cinemascope, sobreponerse a la emergente televisión ofreciendo al público una espectacular superproducción, con grandes estrellas de Hollywood y de corte histórico, al que se le añade el componente religioso del cristianismo (argumento muy usado esa época). Pero, por encima de todo, en esta entretenida película sobresale un prodigioso Peter Ustinov (como el emperador Nerón) que literalmente fascina en todos los planos en los que aparece… para instalarse en el recuerdo del espectador como uno de los mejores y más legendarios personajes secundarios.


“La gente se cree cualquier mentira si es lo suficientemente fantástica” (Petronio)
Fervor religioso, espectacularidad, humor y ciertas dosis de sadismo para este pedazo de sermón de casi tres horas en technicolorines, que lejos de resultar tedioso acaba siendo entretenidísimo en su vertiente más gamberra, gracias sobre todo a la inmortal interpretación del grande y único Peter Ustinov en el papel de Nerón, que se lleva todo el protagonismo de la cinta junto con Leo Genn, cuya interpretación de Petronio roza la perfección. La química y los diálogos entre ambos personajes son el gran regalo de esta película. A destacar tambien la genial banda sonora compuesta por Miklos Rozsa, los impresionantes decorados de cartón piedra y la nunca igualada reconstrucción del Coliseo romano por medios exclusivamente cinematográficos.
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