EL HOMBRE TRANQUILO (The Quiet Man)

Película estrenada entre 1952

Director: John Ford. 1952. EE.UU. Color

Intérpretes: John Wayne (Sean Thornton), Maureen O’Hara (Mary Kate Danaher),
Barry Fitzgerald
(Michaleen Oge Flynn), Ward Bond (Father Peter Lonergan),
Victor McLaglen
(Squire “Red” Will Danaher), Mildred Natwick (The Widow Sarah Tillane)




Un boxeador norteamericano (Wayne) regresa a su nativa Irlanda y se enamora de una mujer de fuerte temperamento (O’Hara); pero tendrá que lidiar con las costumbres locales, incluyendo el pago de la dote y el hermano brabucón de la joven (McLaglen).



Sean Thornton (John Wayne) regresa a Innisfree, una pequeña localidad del oeste de Irlanda de donde es originario, para olvidar un pasado de violencia por su dedicación al boxeo. Decidido a quedarse en Innisfree compra la pequeña casa de campo en donde nació.

Allí­ se enamora de su vecina la bella y arisca Mary Kate Danaer (Maureen O’Hara). Sólo una cosa se interpone entre ellos: el hermano mayor de ella llamado “Red” Will Danaher, un tipo bruto y solterón al que hay que convencer de que acepte el romance mediante varias triquiñuelas.

El hombre tranquilo fue una de las pelí­culas mas emblemáticas y apreciadas de su director John Ford, realizada sobre un guión basado en la historia Green Leaves escrita por Maurice Walsh. La pelí­cula tiene canciones populares que contribuyen a crear el ambiente irlandés que emana de la pelí­cula. John Ford obtuvo el Oscar al mejor director, el cuarto que obtení­a en su carrera y también consiguió el de mejor fotografí­a en color, uno de los puntos fuertes de la pelí­cula.

La cinta es del año 1952 y está protagonizada por John Wayne, Maureen O’Hara y Ward Bond. Wayne se aleja de la imagen del tipo duro que inmortalizara en muchos westerns para dar vida a un hombre bondadoso y enamorado. La pareja de Wayne y Maureen O’Hara participaron juntos en varias pelí­culas juntos, casi siempre dirigidos por John Ford.

No se trata de un “western” del Oeste sino de una pelí­cula sobre su querida Irlanda, tan habitual en su cinematografí­a. El hombre tranquilo es una pelí­cula deliciosa, con una caracterización de personajes excelente y que narra una historia sencilla y por qué no, romántica. El reparto -puramente fordiano- es deslumbrante: John Wayne, Maureen O’Hara, Ví­ctor McLaglen, Barry Fitzgerald, Ward Bond…

Casi en su totalidad fue rodada en Irlanda, hogar de Maureen O’Hara y Barry Fitzgerald. El guión es una adaptación de Frank Nugent de una historia de Maurice Walsh titulada Green Rushes, y mereció la nominación al Oscar.


Sean Thornton es un famoso boxeador que vuelve a Innisfree -retirándose del boxeo tras dar muerte a un adversario-, a su casa de Irlanda que le vio nacer. Allí­ conoce a Mary Kate Danaher una joven pelirroja, intrigante y de gran carácter de la que se enamora. Sin embargo, el hermano de Mary Kate, un grandullón de gran peso en el pueblo, no ve con buenos ojos la relación y tardará en dar su aprobación. La historia es narrada por el padre Lonergan, el párroco del pueblo.

La riqueza visual de los verdes prados irlandeses, las cómicas charlas y canciones en la taberna, junto con el romanticismo de la historia la convierten en una obra maestra. No se trata de hazañas de caballerí­a, ni de la valentí­a de un gran pistolero, sino de una sencilla historia acaecida en un pueblo perdido irlandés. También cabe destacar que gran parte del éxito recae en el tono bromista y de comedia y en los tintes nostálgicos del filme. Resultó ser un proyecto difí­cil de financiar. Los grandes estudios lo rehuyeron al no tratarse del tipo de “pelí­cula-western” de Ford, y éste tuvo que acudir a uno pequeño, la “Republic Pictures”.

Resulta sorprendente descubrir que John Ford -el maestro del western- ganara todos sus Oscars en pelí­culas que nada tienen que ver con los indios y vaqueros: El delator (1935), Qué verde era mi valle (1940), Las uvas de la ira (1940) y El hombre tranquilo (1952). John Wayne firma uno de los mejores papeles de su carrera. Incomprensiblemente ni siquiera fue merecedor de una nominación; el Oscar se le resistirí­a aún muchos años más. 




El realismo del rodaje en ocasiones superó la ficción. La pareja Wayne-O’Hara funcionó a la perfección. Fue su segunda pelí­cula juntos, después de Rí­o Grande (1950), y no serí­a la última pues rodarí­an juntos 4 más. Un dato curioso es el de que Maureen O’Hara se llamara “Mary Kate”, los nombres que su padre le quiso poner al nacer… Desde luego debió ser una pelí­cula especial para ella.

Además del Oscar de Ford, la pelí­cula recibió 3 nominaciones de la Academia: mejor pelí­cula, mejor actor de reparto (Ví­ctor McLaglen), y mejor guión (Frank Nugent).

Curiosidades

- Según se cuenta, durante el rodaje se produjo una anécdota que explica perfectamente el carácter pí­caro y “superirlandés” del director. Llamó a John Wayne y le dijo que Victor McLaglen no estaba hablando bien de él y que además su personaje se estaba alzando con el protagonismo de la cinta. Del mismo modo llamó a McLaglen y le dijo algo parecido acerca de Wayne. Los resultados de tales confidencias no se hicieron esperar. En la escena de la lucha entre los dos, el realismo superó la ficción. McLaglen acabó con una pequeña conmoción y John Wayne con dos fracturas en las costillas. Y tan amigos. La escena, eso sí­, no tiene desperdicio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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