Director: Nicholas Ray. 1952. EE.UU. B/N
Intérpretes: Ida Lupino, Robert Ryan, Ward Bond, Charles Kemper, Anthony Ross, Ed Begley, Ian Wolfe, Summer Williams, Gus Schilling, Frank Ferguson

Jim Wilson es un policía violento, amargado por la contemplación diaria del mundo del crimen. Su carácter arisco choca frontalmente con sus superiores, que un buen día deciden apartarlo de la ciudad y le encomiendan un caso en una lejana región montañosa, donde se ha cometido un asesinato. Allí, su personalidad dará un imprevisto giro al relacionarse con el padre de la víctima, un sujeto con insaciable sed de venganza, y con la hermana del asesino, Mary Malden, una chica ciega, sensible y comprensiva, que entiende el temperamento y la soledad de Wilson, y que le ofrece calor humano…


Jim Wilson es un policía violento, amargado por la contemplación diaria del mundo del crimen. Su carácter arisco choca frontalmente con sus superiores, que un buen día deciden apartarlo de la ciudad y le encomiendan un caso en una lejana región montañosa, donde se ha cometido un asesinato. Allí, su personalidad dará un imprevisto giro al relacionarse con el padre de la víctima, un sujeto con insaciable sed de venganza, y con la hermana del asesino, Mary Malden, una chica ciega, sensible y comprensiva, que entiende el temperamento y la soledad de Wilson y le ofrece calor humano.
La historia de un policía nada común, basada en un hecho real. Jim (Robert Ryan) es un policía que tiene un carácter violento, por lo que no goza de las simpatías de sus superiores. En realidad este policía está completamente asqueado del mundo del crimen en el que le ha tocado vivir por su profesión y, esta insatisfacción la refleja en su violento modo de comportarse con los delincuentes. Tras un interrogatorio que ha resultado demasiado violento, sus jefes deciden apartarle del caso enviándole a investigar un asesinato. En el transcurso de esta investigación, un día, persiguiendo a un delincuente, se encuentra con Mary (Ida Lupino), la hermana del mismo. La joven pretende ocultar el paradero de su hermano, pero Jim la convence para que le de una pista. Pero una vez que ha confesado el paradero de su hermano, Mary tiene motivos para arrepentirse porque Jim no cumple la palabra dada.
Una excelente serie negra que firma Nicholas Ray en torno a un policía al que se le ha ido la mano en un interrogatorio, por lo que sus jefes deciden enviarle lejos una temporada para que investigue un asesinato. Ray retoma el tema de En un lugar solitario, un hombre solo que hace de la violencia el resorte de su vida profesional. Excelentes trabajos de Robert Ryan, Ward Bond e incluso de Ida Lupino, ésta última impuesta por el estudio en contra de la opinión del director.
El maestro Ray revitaliza el género negro. Un asombroso Ryan y una estilizada puesta en escena, un guión que es un prodigio de progresión dramática y la música de Herrmann ponen la guinda a una obra maestra imprescindible. Poco popular, es una cima del cine negro de los años 50. Mientras resuelve un asesinato, un duro policía se enamora de la hermana del asesino. Prácticamente desconocida, esta cinta de Ray es una de las cimas del cine negro. Excepcional Ida Lupino como ciega
La casa en sombras es una película pequeña, de “clase B”, de 82 minutos, y cine negro de muchos quilates.
La película tiene dos partes diferenciables, la primera parte, es urbana y nocturna, y nos perfila el carácter del personaje de Jim Wilson (Robert Ryan), un detective de la policía, hastiado de su trabajo y de si mismo, de su soledad, y propenso a incontrolarse y a ser violento. Esta parte es vibrante y enérgica, con una cámara viva (a veces al hombro) que le aporta un dinamismo y veracidad estupendos.
La segunda parte transcurre en un entorno rural nevado, a donde acude Jim como purga por sus actos violentos en la ciudad, a investigar el asesinato de una niña. Aquí el tono del relato cambia al melodrama, ya que Jim conoce a Mary Walden (excelente Ida Lupino), la hermana ciega del asesino.Y Jim encuentra la paz a sus pecados.
Un policía ( Ryan ) sale junto a sus compañeros una noche más a perseguir a ladrones, asesinos, mentirosos… Este trabajo ha endurecido y aviolentado su alma, le ha aislado del mundo, ha envilecido su espíritu. La violencia y la delincuencia han destrozado su corazón.
Nicholas Ray nos muestra esta parte de la historia mediante escenas oscuras, secas, con carácter realista.
Debido a su insoportable brutalidad es mandado a una zona rural durante un tiempo con el fin de apartarle de su rutina habitual y que investigue cierto asesinato que se ha producido recientemente. El nevado pueblo al que llega será el punto de partida de su misión: hallar al asesino de una joven.
Para este tramo de la historia, en el que Ryan recobrará su humanidad al redescubrir el calor humano y la sensibilidad, Ray despliega su maravillosa y excitante capacidad narrativa: escenas fantasmagóricas, con un alto poder sugestivo (persecución en coche por la nieve) o escenas delicadamente poéticas, soberbias.
Las escenas en la casa, especialmente las románticas entre Ryan y Lupino, poseen una delicadísima factura, una excepcional sensibilidad, una calidad ciertamente abrumadora.
Película que empieza deliberadamente fría, seca, dura, y que progresa de manera sorprendente y luminosa, La casa en la sombra es por diferentes motivos una de las mejores películas de la historia, un ejemplo de cómo el ritmo y el tono de un filme puede acompañar de manera perfectamente sincronizada a la evolución dramática de los personajes en la historia.
Gran obra maestra de Nicholas Ray, de visión obligada para los paladares más refinados y delicados.

Después de ver La casa en sombras me surgió la duda de si acababa de presenciar una película de cine negro ó un melodrama. Y busqué alguna definición medianamente válida. Y encontré esta:
“Cine negro fue aquel que reinó en Hollywood en los años 40 y la primera mitad de los 50 con argumentos y personajes de índole criminal. Detectives privados y policías de moral dudosa, vampiresas tan atractivas como letales, poderosos magnates de vicios ocultos, delincuentes profesionales y ciudadanos corrientes súbitamente situados al margen de la ley por un mal paso..”
Por ello no hay ninguna duda respecto a la inclusión de este filme en este género no obstante su carga psicológica importante y su final auténticamente propio del melodrama más romántico.
Digo todo esto porque me parece absolutamente positivo que el cine negro expanda sus propias fronteras, que los policías tengan moral y conflictos interiores, que existan personajes ejemplarizantes e incluso que el cine negro haga un cierto turismo rural, más allá del cemento de las grandes urbes.
La casa en sombras es una película de claros y oscuros, de contrastes (campo y ciudad, violencia y sensibilidad) al servicio de ideas ejemplarizantes como que la violencia no conduce a ninguna parte y solo engendra violencia ó que para recibir primero hay que dar. Ideas que Nicholas Ray desarrolla con maestría con ayuda de una fotografía de auténtico lujo (recordemos los espacios nevados y las persecuciones sobre la nieve) y por encima de todo, absolutamente ajustada a la enseñanza que Ray quiere transmitir, con un trabajo musical excelente de quien fue compañero musical cinematográficamente hablando de Orson Welles y posteriormente lo sería de Hitchcock y con un gran actor, de esos que marcaron época, como Robert Ryan, de alguna manera especializado en papeles con carga sicológica (recordemos sino su trabajo en Colorado Jim), Y además sería injusto no mencionar a Ida Lupino y dentro de los llamados actores de reparto, a un Ward Bond que siempre distingue con su buen hacer las películas en que actúa. Una película absolutamente representativa de la mayoría de edad de un género tan interesante como es el “cine negro”.