Director: Howard Hawks. 1952. EE.UU. B/N
Intérpretes: Cary Grant, Ginger Rogers, Charles Coburn, Marilyn Monroe

Un brillante químico (Cary Grant) inventa una fórmula para conseguir una bebida que impide envejecer, pero algo más de lo que se proponía cuando un chimpancé lo vierte en el depósito de agua potable. Los resultados son divertidísimos para el químico, que se convierte en un adolescente, su mujer (Ginger Rogers), que comienza a tener un comportamiento infantil, y su “sexy” secretaria (Marilyn Monroe).



El matrimonio Fulton compuesto por el científico Barnaby Fulton (Cary Grant) y Edwina (Ginger Rogers) llevan una vida tranquila aunque excesivamente rutinaria, estando Barnaby obsesionado con encontrar un elixir de juventud.
Finalmente, el elixir será creado por un chimpancé que al azar mezclando unos ingredientes producirá el líquido rejuvenecedor. Posteriormente lo vertirá en la máquina del agua, armando el gran embrollo entre los diferentes personajes del filme.
Enloquecida comedia dirigida por el gran Howard Hawks, que de tal frenético extravío que alcanza en su parte final, hace parecer cuerdos a los personajes y situaciones de otra extraordinaria “screwball comedy” del mismo autor, La fiera de mi niña.
De nuevo el gusto y atracción por la irresponsabilidad y desvarío de Hawks en personajes de naturaleza externa modosa es la base de una nueva obra maestra del humor (que distinto es su tratamiento en caracteres y temas cuando aborda otros géneros).
Brillantes diálogos y una inmejorable trama creada por los fenomenales guionistas Ben Hetch, Charles Lederer y I.A.L. Diamond (futuro colaborador de Billy Wilder) trazada con su habitual maestría por uno de los mejores y menos pretenciosos directores que ha conocido la historia del cine.
Las felices situaciones establecidas en la interactuación entre caracteres, que chispean con las regresiones de sus protagonistas y las inhibiciones transmutadas en loca impulsividad; el brillante reparto y la ligera dirección de Howard Hawks hacen de este film otra maravilla de la comedia estadounidense, que se inicia de curiosa manera: el propio Hawks con su voz en “off” dándole indicaciones a Cary Grant, quien mantiene una caracterización parecida a la de La fiera de mi niña.

Bajo
un argumento en forma de comedia ligera se esconde una verdadera joya de Howard Hawks que por estar en cierto sentido empequeñecida por otras obras maestras del mismo Hawks como pueden ser La fiera de mi niña, Bola de fuego o Luna nueva, ha pasado más desapercibida dentro de la filmografía de este genio de la dirección. A pesar de que las comparaciones son odiosas, y teniendo en cuenta que evidentemente no está a la misma altura de esas obras maestras, lo cierto es que no le falta demasiado.

Partamos por el principio. El argumento como ya dije antes es algo absurdo, con absurdo quiero, decir que es del todo inverosímil y poco creíble, pero tampoco era creíble el de La fiera de mi niña o Bola de fuego y el de Luna nueva tenía también su cachondeo, de modo que lo absurdo del argumento en ningún momento nos debe despistar porque en la película asistimos a momentos realmente brillantes, no sólo de comedia sino también desde el punto de vista de la dirección.
El argumento es tan sencillo como lo que sigue: Cary Grant es un científico que está absorto trabajando en una nueva fórmula para conseguir volver a la juventud. Para el experimento trabaja con unos monos que hacen las veces de conejillos de indias. Un día uno de los monos consigue salir de su celda y tras jugar con los tubos de ensayo mezcla unos condimentos con otros e introduce la fórmula en el bidón del agua. A partir de ahí todo el que bebe de ese agua contaminada obtendrá los beneficios de la fórmula y se comportará como si fuera joven otra vez. Tan sencillo como esto. A partir del momento en el que toman el agua la película se vuelve una comedia absolutamente loca y casi desmelenada en la que es imposible no reírse.

A pesar de ser una comedia ligera tenemos en ella algunas muestras de talento increíbles por parte del director y de los actores. Nada más comienza la película podemos asistir a una escena genial, no lo digo porque tenga unos planos perfectos y espectaculares sino porque el ambiente que genera con el comienzo es irrepetible. En la escena aparecen tanto Cary Grant como su mujer en la película Ginger Rogers. Cary Grant es incapaz de acordarse de donde ha colocado las llaves de la casa, y cuando se dirigen a una fiesta de gala para la que ya se han vestido Ginger sale de la casa pero Cary en vez de salir por la puerta, extrañamente cuando la ve salir por la puerta se queda dentro de la casa y cierra la puerta. Su mujer se da cuenta de que él no está y llama al timbre. Ante nuestra extrañeza Cary la recibe como si no supiera nada de ninguna fiesta y creyendo que su mujer había salido sola. En este punto nos preguntamos si Cary es un enfermo que no recuerda las cosas que acaban de suceder, pero en ese instante nos lo cuentan todo y sabemos por fin que el problema que tiene es que está tan obsesionado por la fórmula que se le olvidan las cosas. Este comienzo en el que de una manera tan sutil, trabajada y perfecta nos presentan los hechos es digno de un monumento. Pocas veces hemos visto una manera tan original de contarnos la base en torno a la que va a girar la película. Como dije antes no es una filmación con planos espectaculares sino que desde la elegancia y la modestia se filma una secuencia de inicio realmente genial. Además tenemos también otra anécdota bastante interesante al comienzo de la película, cuando Cary sale varias veces por una puerta durante los créditos y una “voz en off” le dice repetidas veces “ahora no Cary”, y él vuelve a entrar y a cerrar la puerta otra vez. Es algo que hoy en día se ve alguna vez (diálogos entre el actor y el “director”) sobre todo en series de televisión pero que entonces era una novedad.

Las interpretaciones son ejemplares. Tanto Cary Grant (rey indiscutible de la comedia) como Ginger Rogers están sencillamente espléndidos. Con respecto a Cary Grant sobran los comentarios porque siempre fue un actor muy regular, es casi imposible encontrar en su filmografía una mala película, y más aún una mala interpretación. Habría que remontarse a los comienzos de su carrera.
En cuanto a Ginger Rogers a pesar de no estar ya en la plenitud física de su carrera, algo que sucedió en los años 30 y primeros 40, está realmente espléndida como la esposa madura de Cary Grant. La verdad es que me sorprendió mucho lo bien que se adaptó al papel.
Pero lo más importante de las interpretaciones de los dos protagonistas no viene por separado sino que lo mejor es la magnífica química que existe entre ambos, es algo realmente sorprendente que desde luego no me esperaba, pero que me sorprendió muy gratamente.
En esta ocasión Marilyn tiene un papel muy secundario pero desde luego un papel en el que puede lucirse bastante bien. Una vez más en una película con Marilyn en donde ella interpreta un personaje de la misma y en donde ese personaje no es el que genera la película entera tenemos una magnífica película y un buen papel para ella, modesto pero en el que ella no va a tener problemas, ya que sus dotes como actriz no eran especialmente brillantes y además el peso de llevar una película es algo que ella no podía soportar únicamente bajo sus brazos sino que necesitaba partir desde algo más atrás. Algo evidentemente que no le sucedía a Cary Grant.