Director: Joseph L. Mankiewicz. 1952. EE.UU. B/N
Intérpretes: James Mason, Danielle Darrieux, Michael Rennie, Walter Hampden
Turquía permanece oficialmente neutral durante la II Guerra Mundial, pero en realidad sirve como punto de encuentro para los espías de todas las potencias en conflicto que buscan una oportunidad para intercambiar secretos militares. Alemanes e ingleses son dos fuerzas esenciales en la zona, y entre ambas va a desarrollarse un caso de espionaje que estuvo a punto de cambiar el curso de la guerra, otorgando una ventaja importante a las potencias del Eje Berlín-Roma-Tokio. Diello (James Mason) un ambicioso personaje que ejerce como secretario y asistente del embajador inglés, ha tramado un arriesgado plan para venderle los secretos británicos a los nazis y huir posteriormente a Sudamérica.

Operación Cicerón probablemente no se libre de ciertos problemas “de moralidad” compartidos por la mayoría de las películas de la época, pero en lo demás es una película sobresaliente con un guión espectacularmente brillante y lleno de ingenio (la comparación con la mayoría de los guiones actuales da ganas de llorar). Tal vez se hace un poco increíble que alguien de la extraordinaria inteligencia del personaje que interpreta James Mason pudiera haber pasado mucho tiempo trabajando como un simple mayordomo, pero obviando esto otros personajes que aparecen están (casi) a su altura: esto es lo mejor de la película, los enemigos principales del protagonista son también muy competentes, lo que mantiene la tensión hasta el final al no saber quien se llevará finalmente el gato al agua.
En definitiva, una película que pese a tratar una temática bastante manoseada, sorprende de continuo por la calidad del guión y las muy buenas actuaciones de todos los actores.
Aunque Turquía permanece neutral durante la II Guerra Mundial, sirve como punto de encuentro para espías de todas las potencias en conflicto. Alemanes e ingleses, las dos fuerzas militares más fuertes de la zona, intentan hacerse con secretos militares de sus oponentes.
Diello (James Mason) es el asistente y secretario del embajador inglés. Un hombre ambicioso que pretende lucrarse con la venta de secretos británicos a los nazis para huir posteriormente a Sudamérica.
Joseph Leo Mankiewicz partió de una historia real, que estuvo a punto de cambiar el transcurso de la II Guerra Mundial para trasladar a la gran pantalla una de las más interesantes películas del subgénero de espionaje que se hayan rodado nunca.El hecho histórico es el conocido como “El caso Cicerón”: Elyeza Bazna, alias Cicerón, fotografió gran parte de los documentos de la embajada británica clasificados de alto secreto. Entre ellos, parece ser que se encontraban planes para la denominada Operación Overlord, o lo que es lo mismo, el desembarco aliado en Normandía. Estos documentos llegaron a manos de los espías nazis, pero los altos mandos alemanes consideraron que eran falsos; una estratagema del gobierno británico para influir en la defensa europea de Hitler.
Operación Cicerón es la última de las once películas que Mankiewicz dirigió para la Fox. El título original lo impuso Darryl Zanuck (presidente de la Fox), convencido de que introducir cualquier cifra era sinónimo de buenos ingresos en taquilla.
La película es una de las mejores de la filmografía de este cineasta, tanto por su elegante puesta en escena, como por el excelente trabajo de James Mason (que hace una perfecta composición de antihéroe con aire distinguido), como por el vibrante guión de Michael Wilson (lleno de un humor muy cínico), que en aquellos años era acusado de comunista por el Comité de Actividades Antiamericanas (HUAC) presidido por el desequilibrado McCarthy.
Operación Cicerón no es, desde luego, de los filmes más conocidos de Mankiewicz, de hecho ni firma el guión, ni produce la película, pero es una película que resulta tan personal como cualquiera de sus más alabadas obras maestras.