Director: Joseph L. Mankiewicz. 1954. EE.UU.-Italia. Color
Intérpretes: Humphrey Bogart, Ava Gardner, Edmond O’Brien, Marius Going, Valentina Cortese, Rossano Brazzi

Tres cineastas estadounidenses descubren a una extraordinaria bailarina llamada María Vargas. Sin perder ni un minuto, todos ellos se trasladan a Hollywood, donde lanzan a la desconocida al estrellato. Kirk, el productor de sus películas, corteja a María sin ningún resultado. Ella, para humillarle, accede a acompañar a Bravano, un multimillonario, durante un crucero por la Riviera. María se cansa pronto de sus favores y le deja por el conce Vicenzo.


Una película brillante con unas interpretaciones magistrales. Una de las producciones más espectaculares, ingeniosas y originales de Hollywood. Con una belleza, talento y gracia extraordinaria, la bailarina española María Vargas (Ava Gardner) siempre ha soñado con ser estrella. Ayudada por el director de cine Harry Dawes, consigue un gran éxito y fortuna en la tierra de los sueños dorados de Hollywood. Pero en su camino hacia el éxito descubrirá que el precio a pagar por conseguir la fama a veces puede ser demasiado alto, teniendo que elegir entre el reconocimiento o conservar su integridad. Chispeante, emocionante, con un cuidado y elaborado diálogo y un inolvidable reparto esta película marcó ya se ha convertido en un mito histórico.

Un adinerado productor independiente (Warren Stevens), un veterano guionista y director (Humphrey Bogart) y un experto en relaciones públicas (Edmond O’Brien) viajan desde Hollywood hasta Madrid para contratar a la bella bailarina española María Vargas (Ava Gardner).
Al principio, María no estará dispuesto a embarcarse en la aventura cinematográfica, pero tras mantener un diálogo con el director accederá a intervenir en la película.

Si en Eva al desnudo, Mankiewicz diseminaba con sarcasmo e ingenio el competitivo mundo del teatro, en La condesa descalza, y tomando como referencia el cuento de la cenicienta, escruta con su ácida mirada a los diversos personajes encontrados en el mundillo de Hollywood y en especial a la psicología de sus estrellas, lo malo es que en esta ocasión no consuma con brillantez el conjunto de la historia (narrada de nuevo por Mankiewicz a base de “flashbacks”, hecho muy habitual en su carrera), una historia bastante roma que culmina de manera casi irrisoria.
Sí, en cambio, vuelve a deslumbrar en los diálogos, en la dirección de actores y en la consecución de una bella ambientación apoyada en el excelente trabajo fotográfico de Jack Cardiff, un experto en el tratamiento del color. Edmond O’Brien conseguiría el Oscar al mejor actor secundario.