Director: Hiroshi Inagaki. 1954. Japón. Color
Intérpretes: Toshirí´ Mifune, Rentaro Mikuni, Kuroemon Onoe, Kaoru Yachigusa

Miyamoto Musashi (1584-1645), fue un guerrero famoso del Japón feudal. También es conocido en Occidente como Musashi Miyamoto (en japonés el nombre de familia se antepone al nombre de pila, por lo tanto el nombre original es Miyamoto Musashi). Su nombre completo es Shinmen Musashi no Kami Fujiwara no Genshin. Autor del reconocido tratado sobre artes marciales titulado: “El libro de los cinco anillos” (Go-rin no sho).
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Primera película de la trilogía Samurái. La película se inicia en la aldea de Miyamoto, por donde pasa el imponente ejército del Oeste dirigiéndose a enfrentar al ejército del Este. Ambas facciones combatían por ejercer el dominio sobre el Japón feudal. Corría el año 1600 de nuestra era.
El joven Takezo, que más tarde se convertirá en el famoso Miyamoto Musashi, desea participar en esa guerra para obtener gloria y fama, y convence a su mejor amigo, Matahachi, que lo acompañe.
En la batalla de Sekigahara pierde el bando donde estaban Takezo y su amigo. Después de la terrible derrota, los vencedores se dedican a aniquilar a los derrotados. Takezo y Matahachi, quien se halla herido, consiguen sobrevivir al refugiarse en una solitaria casa habitada por una atractiva viuda, llamada Oko, y su hermosa hija Akemi.
Oko, que aparenta trabajar en actividades del campo, en realidad se dedica a despojar de sus valiosas prendas a samuráis muertos. Esto hace que su casa sea atacada por un grupo de bandoleros que pretenden quitarle sus tesoros. Por fortuna de la viuda, el joven Takezo se encuentra en la casa y combate valientemente contra los malhechores, logrando ponerlos en fuga. Oko, excitada por la escena, intenta seducir con desesperada lascivia a Takezo, quien la rechaza y escapa corriendo. Cuando Matahachi y Akemi regresan a la casa, encuentran a Oko haciendo los preparativos para irse a Kyoto. Ella les dice que Takezo intentó atacarla y ella lo repudió, consiguiendo que él huyera. Esta mentira afecta a Akemi, que se había enamorado de Takezo.
Oko pide a Matahachi que las acompañe a Kyoto, y el joven acepta -olvidando a su madre y a su bella prometida, Otsu, quienes están en la aldea Miyamoto-. Matahachi se termina casando con Oko.
Cuando Takezo se da cuenta de la insensatez de su amigo, decide regresar a su pueblo con la intención de informar a la madre de Matahachi, Ogsu, que éste vive. Pero, intentando entrar a su aldea, unos guardias tratan de apresarlo y este se defiende matando a algunos. A partir de ese momento el gobernador de Miyamoto ordena a sus soldados y a los campesinos a que capturen a Takezo. Sin embargo, el valiente Takezo logra burlar la vigilancia y consigue dar con Ogsu y Otsu, y les hace saber que Matahachi está con vida. Pero la vieja Ogsu, que piensa que Takezo traicionó a su hijo y lo abandonó, lo conduce a una trampa para que los soldados del perverso gobernador lo apresen. Takezo los enfrenta y los hace escapar. Luego, él abandona el pueblo y se interna en la montaña.
El gobernador redobla la búsqueda. Ya había apresado a varios parientes de Takezo para que sirvieran de cebo, pero todos sus intentos resultaron infructuosos.
Un monje budista, llamado Takuan, decide ir a capturar a Takezo. La bella Otsu lo acompaña. Ella había recibido una carta de Oko, quien le notificaba de su matrimonio con Matahachi. Esto golpeó muy duro a la pobre Otsu.
El monje y la joven consiguen dar con Takezo en la montaña. Takuan, el monje budista, logra convencer al joven fugitivo de que se rinda, por su propio bien y el de sus parientes, entregándose bajo su custodia. Finalmente, el monje Takuan aparece en la aldea llevando atado a Takezo.
El malvado gobernador de la aldea Miyamoto pide a Takuan que le entregue a Takezo para matarle, pero el monje lo persuade de que se lo deje -ya que él lo capturo, y además cuenta con amigos influyentes como el señor Ikeda, del castillo Himeji-. El gobernador termina aceptando.
El monje Takuan hace que Takezo quede amarrado y suspendido por una soga desde un árbol alto. Takezo manifiesta su arrepentimiento por dejarse atrapar, e insulta al monje. Éste decide dejarlo allí un tiempo, a pesar de las súplicas de Otsu, quien estaba compadecida de ver a Takezo en ese estado y pedía al monje que lo soltara. Pero Takuan sólo le decía que lo hará “a su manera”.
Takuan busca aplacar la impetuosidad e irascibilidad del joven guerrero. Por eso lo somete a tan dura prueba. Takezo soporta el calor del día y el frío de la noche aunado a la fuerte lluvia, atado a lo alto del gran árbol. En un momento Takuan, después de burlarse un poco de la rabia de Takezo, le espeta: “¿No podrías haber dedicado esa fuerza al bien de la humanidad? Dios y hombre se conmoverían ¡Hasta el Universo mismo! Un hombre debe conocer el miedo y temer a Dios. Obcecado en tu fuerza ignoras la sabiduría y la virtud. Pensaste que podías derrotar al mundo ¡Y ahora mírate! La sabiduría y la virtud juntas hacen a un hombre ¿Lo entiendes?”. Luego le deja que siga suspendido del gran árbol, para que reflexione en esas palabras hasta el siguiente día, en que supuestamente lo decapitará (me parece que el monje no tenía intenciones de ejecutarlo, sólo lo decía para mortificar un poco a Takezo).
Cuando el monje se retira, la linda Otsu, con inmenso esfuerzo, consigue bajar del árbol a Takezo, y ambos huyen hacia los bosques fuera de la aldea. Pero, al amanecer, una cuadrilla de soldados del gobernador de la aldea logra dar con ellos, y mientras Takezo enfrenta a unos, otros capturan a Otsu y se la llevan al castillo Himeji.
Cuando Takezo intenta rescatarla, es encontrado por el monje Takuan, quien lo convence que lo siga para llevarlo a donde Otsu. En realidad lo dirige a una trampa: lo encierra en una habitación donde hay muchos libros (quizás textos sobre budismo y la vía del guerrero). El monje le dice que los estudie, que estará allí por un tiempo y que Otsu lo esperará.
Un tiempo después, en Kyoto, aparece nuevamente en escena Matahachi, casado con la malvada Oko, quien le es infiel y seduce por interés y lujuria a otros hombres. Matahachi se encuentra destruido, consumido en la tristeza y entregado a la bebida de sake (licor japonés a basa de arroz). Oko lo insulta y se burla de él. El infeliz Matahachi, ahora recuerda a Otsu, quien lo amó profundamente. Pero, ella ahora está enamorada de Takezo, y lo espera con gran anhelo.
Han pasado tres años desde que Takezo fue internado en el castillo Himeji. El monje, viendo las cualidades del muchacho, intercede por él para que el señor del castillo lo deje salir. Éste invita al joven a que se una como samurái a su servicio, pero Takezo rehúsa cortésmente, y le dice que debe completar su formación viajando y entrenándose. El señor acepta, y le otorga el nombre de Miyamoto Musashi. Ahora es un verdadero samurái.
Quiere ver a Otsu, pero Takuan le dice que debe olvidarse del pasado y dedicarse a formarse en la vía del guerrero. Sin embargo, Takezo decide despedirse de Otsu, y ella se niega a dejarlo sólo. Insiste que lo va acompañar, y cuando va a buscar sus cosas para partir con él, Takezo se marcha y le deja escrito sobre la baranda de un puente la palabra “perdóname”.
Allí comienza la vida errante del samurái Miyamoto Musashi.
Biografía
Nació en 1584, en la población de Miyamoto, en la provincia de Mimasaka. Los ancestros de Musashi eran una rama del poderoso clan Harima, originario de la provincia de Kyushu, la isla más meridional de Japón. Su abuelo, Hirada Shokan, era un servidor de Shinmen Iga No Kami Sudeshige, amo del castillo de Takeyama y un importante señor feudal de la época.
Cuando Musashi tenía siete años de edad, su padre, Munisai, murió o desapareció (no se sabe exactamente). Ya que su madre había fallecido tiempo atrás, el chico fue puesto bajo la tutela de un sacerdote, tío materno suyo. Con esto encontramos a Musashi como huerfano durante la época de las campañas de unificación del país del Taiko Hideyoshi. Hijo de samurái, durante una de las épocas más violentas de la historia de Japón, los escritos le describen como un joven de carácter tumultuoso, con gran fuerza de voluntad, y físicamente muy desarrollado para su edad. Su tío insistió en que estudiase las artes del guerrero, y esto, unido a su desarrollo físico y su carácter violento, hizo que pronto se viese involucrado en combates. Se guarda registro de una lucha en la cual derrotó y mató a un guerrero adulto, teniendo tan solo trece años de edad. Su oponente era Arima Kigei, un experto samurái de la escuela de artes marciales Shinto. Musashi le lanzó a tierra y acabó con él golpeándole la cabeza con un palo cuando intentaba levantarse.
El siguiente combate serio acerca del que se tiene constancia, ocurrió cuando Musashi tenía 16 años, y en el cual derrotó a Tadashima Akiyama. En la misma época, abandonó su casa para comenzar un peregrinaje en el cual perfeccionó sus habilidades a través de numerosos combates, tanto en luchas individuales como en batallas. Finalmente se asentó cuando tenía 50 años, ya que consideró haber aprendido todo lo que podía aprender a base de vagabundear. En ese periodo de la historia de Japón hubo muchos guerreros embarcados en peregrinajes similares, algunos en solitario, como Musashi; otros bajo el patrocinio de alguna escuela de lucha o algún señor feudal.
Durante todo este periodo de su vida, Musashi se mantuvo relativamente aparte de la sociedad, dedicándose exclusivamente a la búsqueda de iluminación a través del Camino de la Espada. Dedicado solamente a perfeccionar sus habilidades, vivió de una forma bastante precaria, vagabundeando por el país y durmiendo al raso en lo más frío del invierno, sin preocuparse de su aspecto físico, ni tomar esposa, ni dedicarse a ninguna profesión, aparte de su propio estudio.
En la batalla de Sekigahara, en la cual Ieyasu sucedió a Hideyoshi como máximo dirigente del Japón, Musashi estaba entre las filas del ejército Ashikaga y contra Ieyasu. Es decir, estuvo en el bando perdedor. Sobrevivió no solo a los tres días que duró la batalla, en los cuales murieron alrededor de 70.000 guerreros, sino también a la siguiente caza y masacre de los supervivientes del ejército derrotado.
Depués de Sekigahara, decidió partir en Musha Shugyo, una jornada de auto-perfeccionamiento, en que los samuráis viajaban de ciudad en ciudad, buscando oponentes fuertes para testar su habilidad.
El Musha Shugyo de Musashi lo llevó a tener más de 60 combates entre los 17 y 30 años, nunca siendo derrotado. Estas disputas casi siempre se coronaban con la muerte del rival. Actitudes como esta, para nuestros ojos occidentales pueden parecer crueles, pero, para aquél grupo de nobles integrantes de la clase más bastada, la muerte se encaraba con naturalidad. De echo, a los samuráis se les presentaba las artes militares, para que se transformaran en buenos estrategas, valientes y aptos a tomar decisiones extremadas, rápidamente. En guerras y disputas, su actitud era serena, aún frente a la muerte. Aquél que encontraba la iluminación por medio del Kenjutsu, desarrollaba una decisión precisa de la realidad, premiada con una conducta digna y honesta. Musashi fue un maestro en el Camino de la Espada. Buscó la perfección en el arte de la esgrima, hasta que su fama alcanzara las principales cortes de Japón.
A los 30 años, después de vencer Sasaki Kojiro, considerado uno de los más hábiles samuráis de la época, Musashi pasó por una gran mudanza espiritual. Conforme escribió, años más tarde en su obra más famosa, el Libro de Los Cinco Anillos, Musashi sentía que venció estos duelos no por haber dominado la estrategia, sino que por ser más fuerte, preparado o simplemente por suerte. Pasa, entonces, a buscar el significado más profundo del Camino de la Espada, que lo lleva a entrar en contacto con otras formas de arte, como escultura, pintura, caligrafía y también meditación
Zen.
Fue con 50 años que finalmente Musashi alcanzó su objetivo de comprender los principios del camino, conforme escribió en la introducción del Libro de Los Cinco Anillos. Cerca de esta época estableció su estilo, el Niten Ichi Ryu.
En el último período de su vida, Musashi se hizo vasallo del clan Hosokawa, viviendo en el castillo Kunamoto. Dos años antes de morir, Musashi se aisló en la caverna Reigando. Allí escribió el Go Rin No Sho, el Libro De las Cinco Anillos o Esferas, dónde compiló sus conocimientos en las artes de la espada y de la estrategia. Esta obra es hoy usada por ejecutivos de grandes empresas de Japón para trazar estrategias de mercado y ética de los negocios.
Mitos
- Se ha dicho que Musashi no usaba nada más que un Wakizashi y una Katana. Esto no es correcto, ya que la mayoría del tiempo Musashi utilizaba espadas de madera, y al ser estilo tan perfecto no requería de un borde cortante.
- Leyendas dicen que Musashi nunca se bañaba, por miedo a ser atrapado sin sus espadas. Esto es muy poco probable ya que Musashi era frecuentemente invitado a dojos de maestros famosos y casas de nobles.
- Se ha dicho que Musashi creó el estilo de las 2 espadas, tras ver un duelo europeo en el área de Nagasaki. En esa época, los duelos europeos empleaban una espada larga y una corta, como Musashi lo hacía.