Director: Michael Curtiz. 1954. EE.UU. Color
Intérpretes: Jean Simmons, Victor Mature, Gene Tierney, Michael Wilding, Bella Darvi, Peter Ustinov, Edmund Purdom, John Carradine

En el antiguo Egipto, durante la XVIII dinastía de los faraones, un pobre huérfano llamado Sinuhé se convierte en un brillante médico que quiere dedicar su vida a ayudar a los pobres. Junto a su fornido amigo Horemheb tienen la mala fortuna de presenciar un ataque epiléptico del nuevo faraón, al que salvan del ataque de un león. Encarcelados por la guardia, cuando el faraón se recupera les agradece su gesto introduciéndoles en la corte.

En un momento en el que Hollywood necesitaba inventar nuevas fórmulas para atraer a un público que huía del cine para depositar su atención en el recién nacido televisor, los espectaculares formatos de imagen que las distintas “majors” llevaron a cabo se pusieron al servicio de kilométricos filmes que solían tener al péplum como género idóneo para sacar el mayor partido a los avances tecnológicos. Precisamente, una de las productoras que mejor supo explotar su poderío fue la 20th Century-Fox, que, gracias a su sistema Cinemascope, nos regaló gigantescas películas como la presente Sinuhé, el Egipcio, extraño largometraje que mezclaba ampulosos paisajes con un estudio psicológico de los personajes que preludiaba la etapa “crepuscular” de los géneros clásicos.
Sinuhé el Egipcio fue una de las primeras películas en contar con el M) sin necesidad de recurrir a una cursilería que no casaría bien con la parte de Herrmann, muy épica y contundente.
Sinuhé es recogido del Nilo donde lo han abandonado y adoptado por una familia que lo encuentra. Su destino es el de ser trepanador real, un trabajo difícil y solitario. Siendo un joven médico conoce a Horemheb y a Akhenaton, este último faraón de Egipto. La bella Nefernefer le lleva a la ruina y con el corazón roto imagina que jamás volverá a enamorarse. Pero se casa. Y la pierde.
Horemheb le convierte en espía real y así conoce al rey Aziru en Simyrna. Horemheb y Ai quieren el poder porque el faraón Akhenaton está loco, y a Sinuhé le dan una orden muy difícil de cumplir.
Sinuhé, a punto de morir, cuenta la historia de su vida desde su destierro a orillas del mar Rojo. Recuerda los años dorados de Egipto donde ejerció como médico del faraón pero que, a pesar de haberlo tenido todo, buscó su ruina al enamorarse de una malvada mujer que le hizo probar las mieles del deseo pero también del odio, el robo y incluso el asesinato. Sinuhé será el último testigo del fin de los días de gloria del imperio egipcio.
