GIGANTE (Giant)

Película estrenada entre 1956

Director: George Stevens. 1956. EE.UU. Color

Intérpretes: Elizabeth Taylor (Leslie Lynnton Benedict), Rock Hudson (Jordan “Bick” Benedict Jr.), James Dean (Jett Rink), Carroll Baker (Luz Benedict II), Mercedes McCambridge (Luz Benedict)


En general trata del devenir histórico de una familia que, aunque al principio se resiste, finalmente cede ante las presiones para convertir su hacienda de ganadera a petrolera. Cómo la riqueza del petróleo impacta en sus modos de vida, y en los desafí­os que como padres le surgen de educar y acompañar el crecimiento de los hijos.

Comienza con Jordan Benedict (Rock Hudson) dueño de una extensa hacienda, que conoce a Leslie (Elizabeth Taylor) en Maryland, con quien se casa. Ya en su estancia, pronto los dos se dan cuenta de las diferencias que les separan (tanto ideológica como de idiosincrasia). Tienen 3 hijos. Se descubre Petróleo en lo que eran sus tierras (ver más adelante) y son presionados para convertir su hacienda de ganadera a petrolera, actividades que al principio conviven para finalmente prevalecer los Hidrocarburos.

Además está Jett Rink (James Dean), un empleado de Benedict algo conflictivo que termina siendo dueño de una parte (pequeña) de tierra en la cual luego encuentra petróleo que le permite convertirse en un hombre inmensamente rico. Aunque dueño de un imperio, es infeliz por la frustración que le provoca su amor por Leslie (esposa de su ex-jefe y vecino Jordan Benedict) a la cual intentó en algún momento conquistar.

Finalmente se presenta un intento de resolución narrativa al enfrentamiento de Jett con la familia Benedict, y concluye con la introducción de los nietos de éstos.




 





Gigante se centra en las vivencias de la familia tejana Benedict, con el matrimonio formado por Bick Benedict (Rock Hudson) y Leslie Lynnton (Elizabeth Taylor), sus hijos y un antiguo trabajador de la casa llamado Jett Rink (James Dean).

Trí­o excepcional de estrellas para este drama familiar en el cual lo más destacable es el espléndido retrato de sus principales caracteres y los conflictos entre los mismos, que van confeccionando la extensa trama de disputas familiares y generacionales, amores improbables y diatribas antiracistas.

El productor y director George Stevens es el encargado de realizar esta epopeya sureña llena de ambiciones, arrogancia, odio, afecto y orgullo, con personajes racistas, conservadores y clasistas, contrapuestos con mentalidades más abiertas y modernas, comprensivas y altruistas, en una definición psicológica ciertamente admirable.

La pelí­cula, muy extensa y con un gran empleo de los escenarios naturales como catalizador tonal, mantiene un ritmo adecuado en sus dos primeras horas acelerando los hechos de manera desenfrenada a partir de su segunda hora, sin permitir el adecuado acomodo emocional en la simplificación escénica, hasta la llegada de un clí­max vigoroso y de gran pujanza dramática.

La trivialidad de algunos planteamientos no oscurecen el mensaje antirracista y anticlasista que desprende el filme, añadido a las acciones confrontadas y derivadas de la actitud conjunta de unos variopintos caracteres interpretados de manera muy efectiva por todo el plantel de actores, en especial un excelente James Dean, quien compone magistralmente su habitual personaje huraño, misántropo y sensible.

A su lado, una actriz que pronto se convertirí­a en un pequeño sex symbol, Carrol Baker (interpretando a la hija menor de Liz Taylor, cuando en realidad era un año mayor que su “madre”) y dos nombres de su misma generación con aura de rebeldí­a, Dennis Hopper y Sal Mineo, ambos reflejados en el talento de Dean, quien fallecerí­a poco después de concluir esta pelí­cula debido a un fatal accidente de tráfico, convirtiéndose en uno de los grandes mitos del cine.

Carroll Baker, que en el filme es Luz Benedict II, era en aquella época una principiante que mas tarde conseguirí­a un enorme éxito con el filme Baby Doll (1956, Elia Kazan) y un filme nada despreciable que se rodó sobre la vida de Jean Harlow, titulado Harlow (1965, Gordon Douglas).

La tirantez existente entre James Dean y Rock Hudson, según declaraciones del mismo director George Stevens, llegó a veces hasta limites de tener que suspender el rodaje, debido a las formas que Dean empleaba en contra del actor, llamándole: ¡cerdo! Una rivalidad que se refleja plenamente en el filme, sobre todo en esa extraordinaria escena, en la cual James entra en Reata, destrozando el jardí­n, en su viejo coche manchado de petróleo, y dirigiéndose a la esposa de Jordan Benedict, delante de todos los presentes, intenta provocarla, consiguiendo un arranque de celos por parte de Jordan. Una de las mejores escenas del filme, junto con el descubrimiento del pozo petrolí­fero en aquellos pocos metros que Jett Rink (Dean), heredarí­a de Luz Benedict (Mercedes McCambridge), en la finca de Reata. Son momentos en el cine, escenas que como he comentado en otras ocasiones, permanecen en nuestra retina para siempre, haciéndonos recordar auténticos tí­tulos de leyenda, como es este caso en concreto.

Personalmente creo que Gigante, es un mosaico del cine, artesanalmente magní­fico, dramáticamente correctí­simo, su puesta en escena impecable, la labor de los secundarios antológica, y su resultado final para todo aficionado al cine: una gran satisfación el visionarla.

Resulta anecdótico comprobar después de los años como en el filme los protagonistas van envejeciendo lentamente, como ven crecer a sus hijos, sus nietos, el leve toque racial del primogénito de Jordan Benedict. El maquillaje hace que el transcurso de éstos sea hasta bello, en cruel comparación con la realidad fuera del filme. El paso de los años en Rock Hudson fue alarmantemente trágico, con un desenlace por todos conocido, en Elizabeth, tal vez el destino haya sido mas generoso, pero también triste.
















 


 


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