Director: Laurence Olivier. 1956. G.B. Color
Intérpretes: Laurence Olivier, John Gielgud, Ralph Richardson, Cedrick Hardwicke, Claire Bloom, Stanley Baker

En esta película Laurence Oliver como actor y director, confirma con su magnífica actuación su fama de ser uno de los más grandes actores del siglo XX. Narra la historia de Shakespeare de la toma del trono por Ricardo, sus tortuosos actos en la corte y sus conquistas en el campo de batalla.




En la segunda mitad del siglo XV, la guerra civil estalla en Inglaterra: es la “guerra de las rosas”, entre las casas de Lancaster y York, la rosa roja y la rosa blanca, según el distintivo de su heráldica. La victoria de Mortimer Cross desplazó del trono a los Lancaster y Eduardo IV, de York, fue proclamado rey. A su victoria contribuyeron sus hermanos Ricardo de Gloucester y Jorge Clarence. La siniestra figura de Ricardo -deforme, siempre a la sombra y al acecho- protagoniza una de las páginas más negras de la historia de Inglaterra. Eduardo IV es coronado rey y, desde ese mismo instante, su hermano Ricardo de Gloucester pone en marcha un plan para usurpar el trono. La cadena de intrigas, traiciones, engaños y asesinatos que instiga es aterradora.
Eduardo IV es coronado rey de Inglaterra en una etapa de prosperidad. Su hermano trama una siniestra conspiración para alzarse con el trono. Es un hombre jorobado, ambicioso y siniestro. Para hacer caer a su otro hermano, el duque de Clarence, propaga una serie de rumores falsos, por lo que le ejecutan. Cuando el rey muere, el príncipe de Gales es todavía un niño, por lo que Ricardo se convierte en su tutor.
Tercera y última adaptación de una obra de Shakespeare por parte de Laurence Olivier, después de Hamlet y Enrique V. La puesta en escena combina teatro y cine. Lo mejor es la actuación del propio Olivier, como el inolvidable rey ambicioso y jorobado. Durante dos generaciones nadie se atrevió a interpretar ese personaje.