EL PUENTE SOBRE EL RIO KWAI (The Bridge on the River Kwai)

Película estrenada entre 1957-1958

Director: David Lean. 1957. G.B.-EE.UU. Color
Intérpretes: William Holden (Sears), Jack Hawkins (Comandante Warden), Alec Guinness (Coronel Nicholson), Sessue Hayakawa (Coronel Saito)

Durante la II Guerra Mundial, un grupo de prisioneros británicos son obligados por sus guardianes japoneses a construir un puente. Los oficiales, capitaneados por su flemático coronel, se opondrán a toda imposición que viole las convenciones sobre las condiciones de los prisioneros de guerra.







La acción transcurre en Siam -hoy, Tailandia- en 1943. Cientos de prisioneros británicos, al mando del coronel Nicholson -Alec Guinness-, llega a un campo de concentración birmano que está dirigido por el coronel japonés Saito -Sessue Hayakawa-. √âste debe realizar una obra de gran importancia estratégica, como es la construcción de un puente destinado a unir las dos orillas del río Kwai por ferrocarril, y decide utilizar a todos los prisioneros.
El coronel Nicholson -Alec Guinness-, que está al frente de los prisioneros; es el típico -y tópico- oficial británico que busca la forma de elevar la moral de sus hombres. Ve el puente como una forma de conseguirlo, teniéndoles ocupados en la construcción y sintiéndose orgulloso de la obra. Por su parte, el mayor americano Shears -William Holden-, prisionero en el mismo campo, sólo piensa en huir. Al final lo consigue y, en contra de su voluntad, vuelve unas semanas más tarde guiando a un grupo inglés, pues el Estado Mayor Británico ha dado la orden a un comando especial para que vuele el puente que están construyendo los prisioneros británicos, antes de que pase el primer tren.
Los prisioneros están trabajando en el llamado “Ferrocarril de la muerte”, cuando tiene lugar una discusión entre el coronel japonés Saito y el coronel británico Nicholson, que no está dispuesto a que sus oficiales construyan un puente sobre el río Kwai, argumentando que la Convención de Ginebra ampara estos derechos en los prisioneros de guerra.
El enfrentamiento entre los dos coroneles llega a su máxima expresión cuando Nicholson es confinado en una pequeña jaula expuesta al sol. A pesar de la tortura física que supone su pequeña prisión, el militar británico no cede, ante la admiración de todos sus subordinados, y Saito opta por desistir de su proyecto. Sin embargo, Nicholson accede posteriormente a construir el puente para demostrar la superioridad del ejército británico sobre el japonés. Desde ese momento, este asunto se convierte en una obsesión y una cuestión de amor propio para Nicholson.
La construcción del puente está en el nudo de la película y encierra una compleja metáfora porque los aliados no sólo están construyendo el puente sino que, a la vez, ya están planeando cómo destruirlo.
La batalla psicológica entre Nicholson, Saito y Shears (un excelente William Holden) es el hilo conductor de la película: Nicholson está decidido a que sus hombres terminen el puente como una muestra de la superioridad británica. Irónicamente, mientras urge a sus hombres para que terminen el puente, se va volviendo más tirano que el propio Saito. Aparentemente, no le afecta el hecho de que la construcción del puente ayudará a matar soldados aliados con más eficacia.
Por otro lado, el americano Shears representa el lado más humano y lógico del trabajo que están haciendo y llega a preguntarse si ese orgullo no les estará volviendo locos. En su papel de antihéroe, orienta todo su trabajo a la posterior destrucción del puente.
Esta película plantea algunos de los grandes interrogantes: ¿Se pueden separar las acciones de sus consecuencias? ¿Hasta dónde es útil o dañino el orgullo nacional? ¿Dónde está la línea que separa la ambición de la humanidad?. Cuando estos temas se plantean mediante una trama inteligente y se entregan a actores con talento dirigidos por un director brillante, el resultado no puede ser otro que una excelente película.
Película contribuyó a popularizar la “Marcha del Coronel Bogey”, una melodía militar británica que los soldados del coronel Nicholson silbaban al desfilar. Se ha convertido en un clásico de la música del cine. Esta melodía fue seleccionada por Malcolm Arnold para la banda sonora que compuso para la película. Por esta obtuvo un Oscar a la mejor banda sonora original.
El puente sobre el río Kwai es una cinta basada en la novela de Pierre Boulle “Le pont de la rivière Kwai”. Fue rodada en Inglaterra y Ceilán, dirigida por David Lean y ganó numerosos premios Oscar.
Los autores del guión, Carl Foreman y Michael Wilson estaban en la lista negra, acusados de pertenecer a organizaciones comunistas, por lo que hubieron de trabajar secretamente, y su aportación no fue acreditada en la primera versión. Por ello el premio Oscar al mejor guión adaptado fue a parar únicamente a Pierre Boulle, autor de la novela original, que ni siquiera sabía inglés. En 1984, la Academia concedió un premio póstumo a los dos guionistas.
Este drama histórico sobre la II Guerra Mundial, la primera de las muchas superproducciones creadas por David Lean -que hasta entonces se había decantado por un cine más intimista-, fue galardonada con siete Oscar.
Ciertamente, es una película muy bien construida, con un excelente ritmo que va aumentando el dramatismo conforme avanza la acción, con un magnífico trabajo de todos los actores y con un desenlace muy espectacular: Nicholson, tras darse cuenta de que con sus actos ha llevado a la muerte a varios soldados aliados nos muestra, con un solo gesto en un primer plano fascinante, toda su incredulidad ante lo que ha sucedido, para caer sobre el detonador del puente y volarlo por los aires, aunque nunca quedó nada claro que se propusiese volarlo voluntariamente; es a nosotros a quienes toca decidirlo.
La película El puente sobre el río Kwai es muy notable; pero sobre todo es más un gran espectáculo -independientemente de su fidelidad histórica-. En 1988 Andrew V. MacLaglen firmó una tardía y fallida secuela, El regreso sobre el río Kwai, con Edward Fox y Timothy Bottoms, que se iniciaba en el punto en que ésta termina.

Curiosidades
- El coronel Nicholson se inspira en la figura real de Philip Tossey, teniente coronel ingeniero del ejército británico. Prisionero de los japoneses, fingió aceptar el encargo de sus captores para construir el puente, aunque en realidad hizo lo que pudo para sabotear la construcción: desde añadir barro al cemento para debilitarlo hasta infestarlo de termitas que él y sus hombres cogían en la selva figura real de Philip Tossey, teniente coronel ingeniero del ejército británico. Prisionero de los japoneses, fingió aceptar el encargo de sus captores para construir el puente, aunque en realidad hizo lo que pudo para sabotear la construcción: desde añadir barro al cemento para debilitarlo hasta infestarlo de termitas que él y sus hombres cogían en la selva.
- El coronel Saito existió realmente, pero su verdadero carácter distaba mucho del inhumano y cruel personaje del filme. El verdadero Saito era un militar culto, inteligente y humano que trataba a los prisioneros con respeto y compasión. Hasta el punto que, tras la derrota de Japón, Philip Tossey acudió como testigo al Consejo de Guerra que el tribunal aliado para “crímenes de guerra” entabló contra Saito, y le salvó de la horca con sus declaraciones. Cuando Tossey murió, en 1975, Saito viajó a Inglaterra para visitar su tumba.
- El guión se basa en una novela de del escritor francés Pierre Boulle, el cual se inspiró en hechos reales ocurridos en las selva de Birmania durante la II Guerra Mundial. Los japoneses utilizaron a miles de prisioneros de guerra ingleses, australianos y neozelandeses como mano de obra para la construcción de infraestructuras militares para la invasión de la India británica: entre ellos el puente sobre el río Kwai para el ferrocarril entre Rangún y la frontera tailandesa.
- En lugar de utilizar una maqueta para rodar la destrucción del puente, Sam Spiegel -el productor- quiso darle un mayor toque de realismo. Se construyó un puente de hierro en plena selva de la isla de Ceilán -actual Sri Lanka-; adquirió un tren del gobierno local, sólo para dinamitarlo al final de la película. Invirtieron 250.000 dólares y empezaron a hacerlo meses antes de iniciar el rodaje. 500 obreros, 35 elefantes y 8 meses costó levantarlo y bastaron unos segundos para destruirlo.
- La contratación de Guinness resultó muy complicada, hasta el punto de que tras varias negativas del actor británico, tuvo que ser el propio Spiegel quien se desplazara a Londres para convencerlo. Más adelante se trasladaron a Tokio para contratar a Sessue Hayakawa. Para la contratación de Holden bastó con enviarle el guión y a la mañana siguiente ya había aceptado -llevándose un 10 % de los beneficios en taquilla-.
- El papel del americano fue una imposición de los estudios para aprobar la realización de la película. También exigieron la inclusión de un papel femenino.
- El jefe del poblado que ayuda a los prisioneros era Chakrabandu, quien ayudó en realidad a varios aviadores aliados durante la II Guerra Mundial fingiendo trabajar para los japoneses.
- Un camión de combustible que se incendió en las proximidades del puente con la dinamita ya colocada en él pudo haber causado su destrucción sin que pudiese filmarse, pero los soldados del ejército senegalés que protegían el puente de sabotajes arriesgaron su vida para desviar el camión de las proximidades del puente.
- Los operarios encargados de filmar la demolición del puente debían dejar las cámaras filmando y ponerse rápidamente a cubierto, haciendo entonces una señal para que se pudiese volar el puente, pero uno de ellos tras guarecerse se olvidó de dar la señal y el equipo de demolición no pudo volarlo, así que el tren atravesó el puente para descarrilar poco después tras chocar con un generador. Tuvieron que trabajar a marchas forzadas para volver a poner el tren en su sitio y en perfecto estado para filmar a la mañana siguiente la secuencia, esta vez sin fallos.

El Oscar al mejor guión adaptado se lo dieron a Pierre Boulle -autor de la novela- que ni hablaba inglés, ya que los verdaderos guionistas -Michael Wilson y Carl Foreman- no podían, por ley, optar al premio al estar en las listas negras de Hollywood durante la “caza de brujas”. Ambos guionistas fueron excluidos de los créditos de la película en su estreno, aunque en años posteriores se solucionó el asunto, de manera que en la copia que ahora podemos ver ya aparecen acreditados.


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