Director: Michael Curtiz. 1958. EE.UU. Color
Intérpretes: Alan Ladd, Olivia de Havilland, David Ladd, Dean Jagger, Cecil Kellaway, James Wasterfield, Henry Hull, Harry Dean Stanton

Un niño se queda mudo tras presenciar el asesinato de su madre en la Guerra Civil. Su padre decide llevarle en un viaje que les lleve a encontrar una cura a su mal. Pero el camino no va a ser fácil.
John Chandler (Alan Ladd), un antiguo combatiente sureño en la Guerra Civil Americana, se traslada con su hijo mudo David (David Ladd) y un obediente perro ovejero, con la esperanza de recuperar el habla de su pequeño, perdida tras un “shock” acaecido mientras Chandler se encontraba en pleno combate.
Un western de Michael Curtiz, que descansa en una trama repleta de clichés sobre el clásico encuentro entre ganaderos de aviesas intenciones y héroes bien peinados y de buen corazón, que ampararán el territorio de un tercer elemento personal, generalmente desplegando una creciente ligazón romántica.
Este desarrollo, decaído y previsible, se aposenta en un cimiento de melodrama familiar, en el que se recargan las posturas sentimentales desde una tonalidad abatida, con las vinculaciones emocionales entre el padre, el hijo y el perro.
Loable fotografía en technicolor de Ted D. McCord y buen reparto, con Olivia de Havilland, Cecil Kellaway, John Carradine, Dean Jagger y un joven Harry Dean Staton.
La estrella absoluta es el rubio Alan Ladd, acompañado por su hijo David, el futuro esposo de la conocida “Ángel de Charlie” Cheryl Ladd.