BEN-HUR

Director: William Wyler. 1959. EE.UU. Color

Intérpretes: Charlton Heston (Judah Ben-Hur), Jack Hawkins (Quintus Arrius), Haya Harareet (Esther), Stephen Boyd (Messala)


Ben-Hur tiene
vínculos que se podrían calificar de vitales para ir comprendiendo, no sólo el origen del cine, sino lo que este Arte es y debemos asimilar como esencia primordial. Hablo naturalmente del mismo espectáculo visual, se que hoy en día, en el comienzo del siglo XXI, los valores cinematográficos se disparan hacia otras metas mas sugestivas, intelectuales y comprometedoramente sociales, pero yo, como hombre de hoy, pero amante del cine y cinéfilo al cien por cien, quiero mantener o al menos pienso que debo hacer hincapié en ello, que el cine por encima de todos los componentes políticos y sociales de nuestro tiempo, valores que respeto y apoyo, es ante todo, un espectáculo visual, el cine no sería cine, sin esa visualidad que entra estallando nuestro cerebro y dividiéndolo en moléculas de vida y a veces, retazos del mas puro de los artes.

Ben-Hur es claro exponente de todo lo que he dicho anteriormente, como lo es Lo que el viento se llevóCleopatraLawrence de Arabia… son filmes que pasaron por meritos propios a ser considerados piezas de museo, valores representativos del nuevo cine, y centro y guía de las nuevas realizaciones, como por ejemplo: El Señor de los anillos… salvando las distancias, lógicamente.

Ben-Hur es un clásico, pero no un titulo clásico de visión obligada. Es el clásico de los clásicos, es el filme coral de un profesional como Wyler, y creo que la única película que tiene el merito de ser por sí sola una fuente de enseñanza, recubierta por el dorado y merecido metal del premio más prestigioso de las artes y ciencias cinematográficas de Hollywood: los Oscars.

La historia de Judah Ben-Hur, la amistad con Messala, la venganza hacia su tragedia familiar, sus experiencias y aventuras a lo largo de los años, y el brillo bíblico que bordea este fresco del cine, es resaltado por el brillantísimo trabajo de William Wiler, profesional camaleónico y puntual nombre del Séptimo Arte, y hace resaltar la figura de Judah Ben-Hur, perfil desdibujado por culpa de la nefasta censura de la época, de los prejuicios sociales y de la homosexualidad latente de los dos amigos, y la posterior, totalmente censurada entre Judah y Quinto Arrio… Estas son las inmensas lagunas que como pozos negros destaco de forma negativa en tan perfecto espectáculo. Se comenta y la leyenda que abarca el filme está llena de ríos de tinta sobre la ambigüedad entre los dos protagonistas, que Heston fue el precursor de hacer desaparecer todo rastro de homosexualismo y que Wiler lucho por conservarlo, etc. Pero nunca se sabrá, lo realmente importante es que se pretendió omitir este detalle en el guión y sin embargo hay una muestra palpable de la relación de ambos en la secuencia de su encuentro al comienzo del filme: Se miran, se acercan, se abrazan, la emoción estalla, las lagrimas afloran en el rostro de Messala… o su misma frase tan significativa: “No hay nada tan triste como el amor no correspondido”.



Es necesario comprender el dolor profundo de Judah Ben-Hur, ante la injusta reacción de su amigo-amante… y ante su posición en Roma como hijo adoptivo de Quinto Arrio… Porque a partir de estos significativos detalles, seremos testigos de su tremenda lucha interior.



La producción se tuvo que trasladar a Europa por no perjudicar el resto de producciones de MGM en los EE.UU., que se veían afectadas por la acumulación de recursos que requería la productora de Sam Zimbalist, además Europa ofrecía paisajes idóneos para películas ambientadas en la antigüedad… ¿Dónde mejor que en Italia se podría haber rodado la película?

La producción fue tan complicada y necesitó de tantos recursos humanos y materiales que se dispararon los costes de una manera desorbitada. 15 millones de dólares fue el coste final de la película, record por aquel entonces, aunque sólo el primer año de exhibición en cines proporcionó 40 millones de ingresos en taquilla. Entre los preparativos y el rodaje la producción de Ben-Hur se prolongó durante cinco años. Construir el circo para la carrera de cuadrigas llevó todo un año. Los entrenamientos de los encargados de llevar las cuadrigas abarcaron 4 meses, mientras que el rodaje de la carrera duró 3 meses.

El productor Sam Zimbalist fue el elegido para crear este proyecto, ya que contaba con la experiencia de haber producido otro gran éxito en taquilla de la Metro, la superproducción Quo Vadis. Contrató a William Wyler, director de prestigio y talento en el Hollywood de aquellos años e hizo firmar a Charlton Heston, actor en alza por aquel entonces, uno de los papeles que le harían internacionalmente famoso, no ya solo como presencia en pantalla, sino como actor reconocido. 

Lamentablemente Zimbalist falleció durante el rodaje, con lo que no pudo ver su obra finalizada.








Las apariciones en pantalla del actor que interpreta a Jesucristo están bien estudiadas, en ningún momento llegamos a ver su cara, una medida inteligente para evitar que la gente proteste por la elección del actor (¿qué cara ve uno al imaginarse a Jesucristo?). Su sola presencia en pantalla y la reacción de las personas que le escuchan tienen la intensidad suficiente y no hace falta ver al actor que lo interpreta.

Detalles de interés sobre el filme

− Comprar los derechos de la novela le supuso a Metro Goldwyn Mayer 600.000 dólares de 1925, así que para volver a llevarla a la pantalla en 1959 no tuvo que desembolsar cantidad alguna ya que los derechos para el cine todavía le pertenecían. 

− Otro de los inconvenientes más importantes en la carrera de cuadrigas se derivaron de tener que alisar una y otra vez las marcas de la arena del circo cada vez que había que rodar de nuevo una toma para que no se perdiese credibilidad por una falta de continuidad a la hora de realizar el montaje final.

− El éxito económico que se produjo con la aclamación popular de Ben-Hur acabaría posteriormente en un desequilibrio económico cuando la MGM intentó repetir éxito con la superproducción interpretada por Marlon Brando y dirigida por Lewis Milestone Rebelión a bordo (1962, Lewis Milestone)

− Tener barba era prácticamente la única condición para ser aceptado como extra durante el rodaje. Ben-Hur es una de las películas que más figurantes ha reunido, y para convocar tal masa de gente, el casting no fue muy exigente.

− 15.000 extras hicieron de público en la famosa carrera de cuadrigas, cuyo rodaje se realizó bajo un intensísimo calor en pleno verano. Además, siguiendo la consigna de transmitir el máximo realismo posible, el equipo se esforzó por construir una copia del antiguo circo de Antioquía para desarrollar allí la carrera.

− Para paliar los efectos de las altas temperaturas, se distribuyó a parte del equipo, conveniente disfrazado, entre los miles de extras para distribuirles agua, aunque no siempre esta medida fue suficiente ya que muchos terminaron desmayándose y tuvieron que ser atendidos en una enfermería de campaña montada en los estudios Cinecittà romanos.


La trayectoria del director William Wyler es, al menos, un tanto poco La habitual. Comenzó a trabajar como realizador en los últimos tiempos del cine mudo, y a lo largo de los años fue labrándose una reputación en base sobre todo a sólidos melodramas, como Jezabel, La loba, La carta y La heredera, “westerns” como El forastero, o policíacos como Horas desesperadas. Sin embargo, en 1959 acometió la empresa de realizar Ben-Hur, una nueva versión del clásico del cine mudo que protagonizara Ramón Navarro, y obtuvo un dispar resultado: el público apoyó totalmente la película con su multitudinaria asistencia, pero la crítica, hasta entonces fiel al realizador, le volvió la espalda.


 

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