CON FALDAS Y A LO LOCO (Some Like It Hot)

Película estrenada entre 1959

Director: Billy Wilder. 1959. EE.UU. B/N

Intérpretes: Marilyn Monroe (Sugar Kane), Tony Curtis (Joe / Josephine Junior), Jack Lemmon (Jerry / Daphne), Joe E. Brown (Osgood Fielding III), George Raft (Spats Colombo)


Año 1929. Joe y Jerry, dos músicos que han sido testigos de la “matanza del dí­a de San Valentí­n”, se disfrazan de “Josephine” y “Daphne”, y marchan hacia Florida integrados en una banda musical de mujeres. En Miami Beach, un millonario que colecciona matrimonios, Osgood Fielding III, se sentirá atraí­do por “Daphne”. Entretanto, Joe, Haciéndose pasar por un rico “playboy”, corteja a Susan, la cantante de la banda, que ansí­a conocer el verdadero amor. La celebración de una convención de gángsteres en Florida -a la que asiste Spats Columbo- vuelve a poner a Joe y Jerry en peligro. Sin embargo, Spats y su banda morirán a manos de una mafia rival. El amor de Susan por Joe no se verá afectado al desvelarle éste su verdadera identidad, y cuando “Daphne” confiesa Osgood que es un hombre, el millonario le contestará cariñosamente con un”nadie es perfecto”.

A veces cuando me encuentro inmerso en momentos negativos o simplemente con una sinrazón de extraña procedencia, en la que lo vivido se vuelve confuso, injusto e intangible, el solo nombre de Marilyn Monroe, o pensar realizar para mi archivo personal un análisis sobre algún filme interpretado por ella, me transforma milagrosamente y me abre el camino a una cierta relajación, haciéndome emprender una labor que no sólo me distrae, sino que me gusta muchí­simo.

En Con faldas y a lo loco, Marilyn rinde culto al perfeccionismo cómico, iluminando -con un blanco y negro perfecto-, las inolvidables secuencias de la obra dirigida por Billy Wilder, en las que las piezas del puzzle borran de mi mente pensamiento negativo alguno.







Comienzo la sinfoní­a de color de la pura comedia, comienzo a despejar la batuta de un maestro como Wilder y regalarnos ese placer que nuestra mente necesita, abriéndonos un abanico compuesto por un trí­o de ases: Marilyn Monroe, Jack Lemmon y Tony Curtis -con una compenetración. complicidad entre los tres- como raras veces se puede ver en una pantalla.


Es inolvidable la fantástica escena en la estación: Lemmon y Curtis caminan a tropezones de un lado a otro… De pronto, se detienen, los ojos parece que se les salen de las orbitas: Ante ellos Marilyn, de espaldas, caminando -como solo ella podí­a hacer-, asustándose ante el chorro de vapor del tren que parece salir en su busca…-accidente fortuito cuando se rodaba, y que Billy Wilder lo mantuvo, ante la belleza de la propia toma-…




La influencia de los hermanos Marx en Billy Wilder está patente en esa magistral secuencia de la cabina de Jack Lemmon, cuando toda la compañí­a de la orquesta se dan cita… Los diálogos mÁs punzantes estallan ante nosotros, los equí­vocos, los gestos de Lemmon, la inocencia y fragilidad de Marilyn, el caos originado dentro y fuera… Son claros exponentes de la extraordinaria comicidad que explota segundo tras segundo en la brillante obra del director de El crepúsculo de los dioses.

Es el filme que mas anécdotas tiene hacia la persona de Marilyn, y sobre ella sus detractores ( que también los tuvo ), hicieron volcar rí­os de tinta en la prensa… En primer lugar, Marilyn querí­a que la pelí­cula fuera en color. Se negó a adelgazar diez kilos, llegaba tarde al plató, se enfadaba con frecuencia y olvidaba los diálogos. Hubo una escena que tuvo que rodarse cincuenta y nueve veces. Debí­a pronunciar solamente “¿Dónde está esa botella de bourbon?”, mientras la busca en un cajón. Wilder llegó a decir en uno de sus arrebatos de cólera que Marilyn, como su personaje en el filme, tení­a los senos de piedra y el cerebro de queso. Supo corregirlo después, cuando la pelí­cula finalizó y el dí­a de su estreno dijo:

“A pesar de su impuntualidad, de sus caprichos, de su forma de parecer que está en otro sitio, de lo que sufrí­ rodando con ella, lo volverí­a a hacer una y otra vez… el resultado en la pantalla era fascinante… increí­blemente fascinante.”

Tampoco la relación de Marilyn con Tony Curtis fue buena, el actor al acabar la toma ventisiete de la escena en la que tiene que dejarse seducir por los besos de la actriz, dijo:

“Me ha hecho el mismo efecto que si hubiera besado a Hitler”.




Jack Lemmon también recordó en una ocasión su experiencia con Marilyn en la pelí­cula:

“Tení­a una especie de sistema de alarma interior que podí­a dispararse en medio de una escena. Cuando algo parecí­a no ir bien, ella lo interrumpí­a todo. Se quedaba allí­, con los ojos cerrados, mordiéndose los labios y retorciéndose las manos, hasta que encontraba la solución. Pero cuando ésta aparecí­a y se poní­a ante las cámaras todo era maravilloso, único e increí­blemente fantástico. Marilyn fue una persona demasiado sensible para éste medio… Yo supe verlo nada mas mirarle a los ojos… nunca la olvidaré”.

El papel que interpretó Jack Lemmon fue ofrecido en un primer instante a Frank Sinatra debido al interés por parte de la United Artists de tener a una gran estrella en el reparto, pero, por fortuna, con la contratación de Marilyn Monroe, Wilder tuvo ví­a libre para darle el papel a Lemmon. Esta unión entre Wilder y Lemmon se prolongó durante 7 pelí­culas más para satisfacción y gloria del cine.

En esta pelí­cula Marilyn es ella misma y el propio arte de la comedia. Billy Wilder ha elaborado todas sus anteriores contradicciones y tensiones, convirtiéndola en una figura ya inmortal. Para mi gusto Con faldas y a lo loco es de lo mejor de la filmografí­a de la actriz, porque no es una pelí­cula de Marilyn Monroe sino una pelí­cula de Wilder y brilla componiendo un abanico amplio de personajes, en donde las mujeres son hombres. Y Marilyn: la mujer con el vestido transparente mas insinuante de toda la historia del séptimo arte, de curvas excitantes, de sexo con voz temblorosa, es en realidad una joven apocada, que ahoga sus penas en la botella. “Sugar” Kane es la perfecta mascarada para Marilyn Monroe, pienso que Sugar es la misma Marilyn.


Recuerdo que no hace mucho, leí­ en una revista dedicada í­ntegramente al cine que Con faldas y a lo loco estaba considerada la mejor comedia de todos los tiempos, una obra inmortal, una ventana transparente de hilaridad continua, de ambigüedad sostenida, de un travestismo anhelante por parte del personaje de Lemmon, y de otro agobiante en relación al siempre eficaz Curtis… Era un artí­culo realmente interesante, pero permitidme que añada algo mas y que seguro que agradeceréis los que admiráis el filme Billy Wilder era enorme, tremendo, carismático y un hiriente gran director, pero dijo que existí­an mas libros sobre el mito de Marilyn que sobre la II Guerra Mundial. Querido y admirado maestro, éste cinéfilo trasnochado cree que aunque ambas cosas fueran un infierno y pudiera existir gran paralelismo, pienso que merece la pena ver surgir de esa enorme tarta de nata pura como la nieve que es Con faldas y a lo loco, el más bello rayo de luz que nos ha dado el cine, representado en una mujer llamada Norma Jean, que ese otro hecho lamentablemente histórico, porque siempre es bien recibido para nuestros ojos el impacto mágico de una actriz cómica única como ella…





Diálogos

“En Florida hay millonarios. Montones de ellos. En invierno, todos emigran hacia el sur. ¡Como los pájaros!”. Sugar Kane (Marilyn)

Tony Curtis a Lemmon:

¿Cómo pueden andar con esto? Me siento desnudo. Como si todo el mundo me estuviera mirando”. “¿Con esas piernas? ¿Estás loco?”.

“¡Eh, Jerry! ¿Todo va bien?”.

“¡Oh!. ¡Tengo que contarte un motón de cosas!”.

“¿Qué ha pasado?”.

 ”Me he prometido”.

 ”¡Te felicito! ¿Quién es la afortunada?”.

 ”Soy yo”.

 ”¿Qué?”.

 ”Osgood me ha hecho una proposición de matrimonio. La boda será en junio”.

 ”¿Pero qué tonterí­as estás diciendo? ¡No puedes casarte con Osgood!”.

“¿Crees que es demasiado viejo para mí­?”.

“¡Jerry!. ¡No puedes hablar en serio!”.

“¿Por qué no?

 Constantemente se está casando con chicas”. “Pero tú no eres una chica. Eres un hombre. ¿Por qué iba a casarse un hombre con otro hombre?”.

“Por una cuestión de seguridad”.

 Joe E. Brown a Jack Lemmon

He hablado con mamá por teléfono, ha llorado de felicidad. Desea que lleves su traje de novia con encajes blancos”.

“Osgood, no puedo casarme con el traje de tu madre, ella y yo no tenemos el mismo cuerpo”.

“Haremos que lo arreglen”.

“¡No lo harás!. Mira, Oswood debo decirte la verdad. No podemos casarnos”.

 ”¿Por qué no?”.

 ”Bueno, en realidad no soy rubia”.

 ”No importa”.

 ”Y además fumo. Fumo como un carretero”.

“A mí­ no me molesta”.

“Y tengo un pasado muy agitado. Desde hace tres años vivo con un saxofonista”.

“Te perdono”.

 ”Y nunca podré tener hijos”.

“Los adoptaremos”.

“¿Pero es que no me comprendes?: ¡soy un hombre!”.

“Bueno, nadie es perfecto”.



“¿No me comprendes?: ¡Soy un hombre!”.


“Bueno, nadie es perfecto”.

Genial, es el adjetivo a emplear por el espléndido dialogo que da final al filme. Yo creo que todo aquel que haya visto la pelí­cula podrá desechar muchos detalles, muchas secuencias, mucha hilaridad, pero no creo que olvide nunca este extraordinario final, digno de pasar a la historia del cine -como así­ ha sido-.

Sobre esta última e histórica secuencia el guionista I. A. L. Diamond dijo lo siguiente: “Escribimos el guión la noche anterior, y mencioné una lí­nea que estaba considerando usar, o sea la frase final de la pelí­cula y Billy dijo: “¿Crees que tiene fuerza suficiente para un final?”, yo le dije que no lo sabí­a, pero que eran cerca de las 11 de la noche, así­ que lo escribimos así­, y él dijo: “puede que pensemos algo mejor en el plató de rodaje”, afortunadamente no pensamos nada mejor.”

Marilyn Monroe aceptó cobrar parte de su sueldo con el 10% de los ingresos de la pelí­cula, una elección muy acertada por su parte porque la pelí­cula fué un rotundo éxito de taquilla en todo el mundo y todaví­a hoy, en el año 2004 los ingresos son enormes.

Con faldas y a lo loco es la comedia de las comedias. En esta pelí­cula tenemos una muestra de los distintos tipos de comedia que se han llevado al cine. Para empezar podemos decir que bajo el aspecto de una situación disparatada,(dos hombres disfrazados de mujeres que viven continuamente entre ellas), por un lado la parodia, (Tony Curtis imitando la forma de actuar de Cary Grant), por otro lado el humor tí­pico de el cine mudo (Jack Lemmon y Tony Curtis huyendo de los gángsteres en el hotel), Todo en ella es un alarde de la más pura comicidad, de un homenaje al cine de Lubitsch, de los Hermanos Marx, de Mack Sennet, de Charles Chaplin, bajo la ácida visión de Wilder, y con un reparto de autentico infarto. Jamás Curtis y Lemmon estuvieron mejor y Marilyn… ¿Qué decir de Marilyn?



 


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