Director: Alain Resnais. Francia/Japón, 1959. B/N
Intérpretes: Emmanuelle Riva (Ella), Eiji Okada (Él)

Una actriz francesa vive su última noche en Hiroshima acompañada, en su habitación de hotel, por su amante japonés. Lo que podría ser una simple aventura es un momento de gran intensidad emocional y que le hace revivir un amor imposible que sucedió en Nevers (Francia) años atrás. La fugaz relación amorosa se convierte en un proceso introspectivo por el cual la mujer revela sus sentimientos íntimos y hace partícipe a su compañero de su reconstrucción del pasado, hasta ese instante oculto.

Hiroshima, mon amour es el primer largometraje de este cineasta francés, coincidente en el tiempo con el nacimiento de la “nouvelle Vague”, aunque Resnais no se considera encuadrado en este movimiento fílmico. su especial forma de organizar el espacio y el tiempo en su obra le lleva a elaborar un tipo de filmes de gran hermosura. Ha trabajado con un amplio grupo de guionistas, y eso no ha quebrado la unidad de su obra, al contrario el hecho de estar escritas sus películas por personas distintas parece beneficiar el carácter único de su trayectoria cinematográfica.
["...Recuerdo haber solicitado a Marguerite Duras una historia que se desarrollase a dos velocidades distintas. Yo la había situado en Lyon durante la Resistencia, pero ella sugirió Nevers que, realmente, posee una pronunciación más hermosa como sonido...
...Yo mantengo que un filme como Hiroshima, mon amour transcurre siempre en presente. Las escenas de Nevers son imágenes mentales de la protagonista, lo cual permite establecer la hipótesis de que sean falsas..."
Pasajes de la entrevista de Esteve Riambau a Alain Resnais en el libro: La ciencia y la ficción. El cine de Alain Resnais.]
Hiroshima mon amour, ¿un clásico del aburrimiento?

El que me conoce bien sabe de mi pasión por el cine clásico, todo ese maravilloso cine que es la base de lo que se hace hoy día. Siempre preferiré una película antigua a una moderna, y eso que hay obras maestras en todos las épocas, pero el cine en blanco y negro con su maravillosa gama de grises me tiene fascinado.
Esta introducción viene a cuento de que, por mucho que me guste ese cine de antaño, no lo considero todo bueno, como el caso de esta película, que está considerada como una obra cumbre del romanticismo. Del aburrimiento, diría yo, porque es uno de los coñazos más soporíferos y pesados que uno pueda aguantar.
Narra una historia de amor en la ciudad de Hiroshima entre una mujer francesa y un hombre japonés, ella marcada por una historia de amor que tuvo con un soldado alemán durante la II Guerra Mundial; y él marcado por la tragedia de Hiroshima. Ambos están casados con otras personas, nunca se dirán sus nombres pero hablarán de todo, mientras a cada momento que pasa se amarán todavía más.


Una película que transcurre en dos ciudades: Hiroshima y Nevers. En Hiroshima durante dos días, en Nevers catorce años atrás.
Nuestra experiencia del tiempo niega que pueda moverse en otra dirección y sentido sino es hacia adelante.¿Es esto cierto? No cuando vemos un filme de Alain Resnais, inmediatamente percibimos un “tiempo móvil”, se mueve hacia adelante, hacia atrás, hacia….
Él: ¿Qué era para ti Hiroshima en Francia?
Ella: El final de la guerra, es decir definitivamente, el estupor de que se hubieran atrevido, el estupor de que lo hubieran logrado y también el principio de un miedo desconocido.
Él: ¿Dónde estabas?
Ella: Acababa de irme de Nevers.
Y los catorce años que separan a los sucesos de ambas ciudades desaparecen, el tiempo se funde. La primera imagen con que se abre el filme ya es cautivadora: dos cuerpos, o, más exacto, parte de dos cuerpos unidos y desnudos, sobre ellos cae una especie de nieve, luego pequeñas gotas que simulan la lluvia, para acabar con la piel brillante resplandeciente. Empezamos a conocer Hiroshima y la música nos envuelve. Aparecen los resultados de la guerra y los filmes que se hicieron posteriormente.
Ella: Hasta podrían burlarse pero que otra cosa podría hacer un turista sino llorar.
El filme avanza y nos sumergimos en el estado emocional de los personajes. Seguimos la velocidad con que dicen sus palabras, las pausas, los silencios, las dudas,… Una imagen inquietante iguala fugazmente al amante japonés dormido con un soldado alemán muerto en Nevers. Ese soldado que vivió un breve instante de felicidad con la protagonista. Más adelante un fragmento de diálogo lo refuerza:
Ella: Catorce años hasta encontrar de nuevo el sabor de un amor imposible. Desde Nevers.
Cuando pienso en esta película siempre recuerdo un cuento de Julio Cortázar “Las armas secretas”, ambos tienen la fuerza de hacer olvidar que el tiempo existe tal como lo conocemos. Es uno de los filmes más hermosos que he visto jamás, y eso se debe a Alain Resnais, Marguerite Duras y Giovanni Fusco.