LA BESTIA DE LA CUEVA MALDITA (Beast from Haunted Cave)

Película estrenada entre 1959

Director: Monte Hellman. 1959. EE.UU.

Intérpretes:
Michael Forest, Sheila Noonan, Frank Wolff, Richard Sinatra, Wally Campo, Linné Ahlstrand, Chris Robinson


Alexander y Gipsy Boulet, su chica, son los lí­deres de una banda de gágnsteres que planea robar el oro del banco de Deadwood, Dakota del Sur. Como maniobra de distracción, hacen estallar una bomba en una mina cercana ¡despertando en su letargo a una bestia infernal que se suponí­a legendaria!

Recuerdo que hace unos años vi en un furtivo pase televisivo, una de las pelí­culas más flojas jamás rodadas por Roger Corman. Se trataba de El monstruo del mar encantado (1961), que me hizo reflexionar ante el hecho sorprendente que el mismo año el norteamericano firmara un auténtico engendro, y una de las obras cumbre del cine fantástico USA -El hundimiento de la casa Usher (1960)…-. Cosas del mundo de la “clase B” tardí­a. Sin embargo, traigo a colación aquel tí­tulo olvidable, ya que me llamó la atención la secuencia inicial, rodada con mucho “punch”, que se desmarcaba del resto del metraje, y abrí­a unas esperanzas en la pelí­cula que luego se desvanecí­an totalmente. Posteriormente supe que aquella escena estaba rodada por Monte Hellman, uno de los más fantasmagóricos realizadores surgidos de la factorí­a que durante años comandó Corman.

Pues bien, un año antes, Hellman ya habí­a debutado como realizador en el seno de la American Internacional, filmando otra “monster movie” basada en una de esas historias que hilvanaba con tanta febrilidad Charles B. Griffith. Se trata de El monstruo de la cueva maldita (1959) -jamás estrenada en España y recientemente editada en DVD bajo el tí­tulo La bestia de la cueva maldita-. Una pelí­cula que, aún adentrándose dentro de las caracterí­sticas de este tipo de filmes baratos y de consumo, revela desde sus primeros fotogramas la personalidad de su realizador, distanciándose de forma favorable de la mediocridad del conjunto de tí­tulos de estas caracterí­sticas que surgieron del seno de esta conocida productora, hasta conformar un relato insólito. Un conjunto que oscila en la confluencia con varios géneros -policiaco, ciencia-ficción, aventura psicológica-, siendo curiosamente donde menos funciona en los servilismos hacia la presencia de ese insecto gigante que irá apresando y matando a sus ví­ctimas, y que Hellman -con buen ojo- muestra en muy pocas ocasiones, y generalmente entre sombras. Con ello recoge las enseñanzas del cine de Val Lewton -sugerir antes que mostrar-, permite que su presencia vaya alcanzando mayor protagonismo en sus fragmentos finales, y al mismo tiempo esconde hasta entonces la pobreza de su diseño -que pese a todo no deja de resultar atractivo-.

Pero si algo permite que casi cincuenta años después de su rodaje, una pelí­cula de las caracterí­sticas de la comentada mantenga un cierto interés, es en el constante empeño de Hellman en plasmar visualmente una narración que, al margen de los recovecos de un guión bastante elemental, mantenga en todo momento una tensión que se manifiesta en la elaboración de sus encuentres, el uso de exteriores, en la utilización de las sombras o en la propia configuración de un imperfecta pero efectiva banda sonora. Todo ello está al servicio de un grupo de gángsteres que proyectan el asalto a la caja fuerte de una firma en una localidad de Dakota. Para ello provocan el estallido de una bomba que logra distraer la atención, atentado en el que morirá uno de los empleados. Tras el atraco, los componentes de la banda -que lidera Alexander Ward (Frank Wolf) y está formada por dos hombres y una mujer más-, acudirán hasta un refugio en la nieve acompañados de un joven monitor. En este traslado y estando a la espera de la llegada de un helicóptero que los lleve a la frontera de Canadá, es donde se establecerán los mayores elementos de conflicto entre los diferentes personajes, destacando el constante recelo de Alexander, la relación que su compañera mantendrá con el joven monitor de esquí­, la que mantendrá otro de sus lacayos con la cuidadora filipina que se encuentra en dicho refugio de forma permanente, o la obsesión del componente restante de la banda de Ward, por la presencia de ese monstruo que ha llegado a ver personalmente.

Todo ello es mostrado con encuadres oblicuos, jugando en las secuencias filmadas en exteriores con la búsqueda de la abstracción, e interiormente utilizando dramáticamente la presencia de la radio como elemento de comunicación con el exterior, así­ como estallando dichos conflictos en enfrentamientos en los que el juego de humillaciones es practicado contra el instructor -Gil Jackson (Michael Forest) y contra la acompañante del matón -Gypsy Boulet (Sheila Carol)-. Y es precisamente entre estos dos personajes, donde se establece en el exterior nevado una conversación que logra esa profundidad psicológica que está ausente del resto de la función. En ella Gipsy se sincera con Gil, ya que entre ambos se va iniciando una sincera relación, y confiesa que le va a resultar muy difí­cil salir del dominio de Ward, ya que cree que él es ya parte de ella.

Con el devenir de su nudo argumental, y entre la fisicidad que se describen en unas imágenes frí­amente trasladadas con el blanco y negro de Andrew Costikyan, surgirá la presencia de esa araña gigante que se enfrentará ocasionalmente con algunos de estos personajes, y que protagonizará la secuencia final dentro de una cueva, a donde confluirán los protagonistas de la pelí­cula. Un desenlace inquietante, abrupto y chapucero a partes iguales, con el que culmina secamente una pelí­cula quizá poco valiosa en el conjunto de las “monster movies” de aquel periodo, pero mucho más interesante que la mayor parte de estas, al evidenciar sus imágenes el talento y la intuición visual de quien pocos años después se convertirí­a en uno de los realizadores más extraños del cine norteamericano de la década de los años 70.


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina