RÍO BRAVO (Rio Bravo)

Película estrenada entre 1959

Director: Howard Hawks. 1959. EE.UU. Color

Intérpretes: John Wayne, Dean Martin, Ricky Nelson, Angie Dickinson, Walter Brennan Ward Bond


La certeza de que Nathan, el hermano de Joe Burdette, un peligroso criminal que ha sido detenido por el “Sheriff” John T. Chance, está tramando un plan para liberarlo, sume al pueblo de Rí­o Bravo en una psicosis de estado de sitio. en un primer momento, Chance tan sólo cuenta con el apoyo de un alcohólico, su ayudante Dude, y un lisiado, Stumpy, el guardián de la cárcel. Más adelante, se unirá a ellos Colorado, un joven pistolero, al que aceptará como ayudante. Gracias a la rapidez de reflejos de la corista Feathers, Chance se salva de un atentado contra su vida, pero, en un nuevo ataque, Dude es tomado como rehén. Chance accede a intercambiarlo por Joe en el almacén de los Burdette. El variopinto equipo que forman los guardianes del orden, favorecido por una buena provisión de dinamita, se impone a la banda de Burdette. Finalmente, Feathers conseguirá arrancar al imperturbable Chance una declaración de amor.

Howard Hawks es, probablemente, la prueba más evidente de que nunca se hizo mejor cine que cuando éste se consideraba un oficio artesanal. Responsable de obras maestras en casi todos los terrenos, ésta es la correspondiente al género por excelencia: el western. Se sintió tan a gusto contando la historia de un sheriff que debe defender la legalidad con la ayuda de un alcohólico, un viejo, un jovencito inexperto y una mujer, que la repitió -con ligeras variaciones- dos veces más: en El Dorado (1967) y en Rí­o Lobo (1970). Pura sabidurí­a narrativa, pura diversión, puro cine. Una obra maestra absoluta.


Mucho se ha discutido de la motivación que tuvo Howard Hawks a la hora de encarar un proyecto como Rí­o Bravo, uno de los memorables westerns que nos ha dejado el cine del siglo pasado. Muchos son los que afirman que la influencia del filme de Zinnemann Sólo ante el peligro fue crucial, puesto que a Hawks no le entraba en la cabeza cómo nadie fue capaz de ayudar a Gary Cooper en semejante tesitura. Wayne cuenta con mejor fortuna que Cooper y recibe la ayuda de todo aquel que pasa por el poblacho en conflicto. La pelí­cula supone, de esta manera, toda una declaración de principios y valores humanos, totalmente ausentes en el tí­tulo de Zinnemann.






El hermano de un desalmado terrateniente está encarcelado por un asesinato. Un sheriff borracho (Dean Martin) y un pequeño grupo de colaboradores, entre los que se encuentra un caza recompensas (John Wayne), impide que el magnate libere al asesino de la pequeña celda en que se halla, aún a costa de poner en riesgo sus vidas.

La música de Dimitri Tiomkin envuelve de manera excelente la acción bosquejada en el buen guión de Leigh Brackett y Jules Furthman. La fotografí­a del filme correspondió a Russell Harlan. De entre el reparto destacan Walter Brennan, en un papel cómico y muy humano, hecho a la medida de este enorme actor, y Angie Dickinson, la mujer osada que, más que acompañar, hace al héroe.

Ocho años después Howard Hawks llevó a cabo una revisión de este estupendo western. Se tituló El Dorado y contó de nuevo con John Wayne, está vez secundado por Robert Mitchum, James Caan y Charlene Holt. Pese a ser una buena pelí­cula, El Dorado, carece de la fuerza interpretativa que supieron dar a sus papeles Martin y Wayne, por lo que el sabor del filme tras haber visionado su antecedente es menos loable.


 


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina