ROCCO Y SUS HERMANOS (Rocco e i suoi fratelli / Rocco et ses frères)
Director: Luchino Visconti. 1960. Italia-Francia. B/N.
Intérpretes: Alain delon (Rocco Parondi), Renato Salvatori (Simone Parondi), Annie Girardot (Nadia), Katina Paxinou (Rosaria Parondi), Spiros Focás (Vincenzo Parondi), Max Cartier (Ciro Parondi), Rocco Vidolazzzi (Luca Parondi), Roger Harin (Morini), Paolo Stoppa (Cecchi), Claudia Cardinale (Ginetta)

Rosaria y sus cuatro hijos (Simone, Rocco, Ciro y Luca) abandonan su tierra natal, Lucania, para emigrar a Milán buscando trabajo y oportunidades para mejorar sus pobres condiciones de vida. Allá se reencuentran con Vincenzo, el hermano grande de la familia, que trabaja de albañil pero está relacionado con el mundo del boxeo.




Rocco y sus hermanos es un título clave en la filmografia del director italiano Luchino Visconti (1906-1976), uno de los cineastas europeos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. La película es un importante de punto de inflexión en la carrera de Visconti, puesto que anticipa algunas de las características de su obra posterior y, a la vez, recupera algunas de las constantes y de las preocupaciones de sus filmes anteriores, como el tema de la pasión destructiva -que el director ya había planteado en Obsesión (1943) y Senso (1954)- y la importancia del rol materno en las sociedades meridionales -uno de los ejes principales de Bellísima (1951)-, junto con una voluntad documental y realista que conecta Rocco y sus hermanos con el movimiento cinematográfico neorealista italiano de los años 40 y 50 uno de cuyos mejores ejemplos es La tierra tiembla (1948), película que Visconti rodó en Sicilia para mostrar y denunciar las miserables condiciones de vida y de trabajo de los pescadores de la zona. A diferencia de sus obras anteriores, Rocco y sus hermanos se constituye como un inmenso fresco, como un retrato a la vez realista y profundamente cinematográfico de una época determinada de la historia de Italia que, por su problemática y sus conflictos, resulta perfectamente extrapolable a la actualidad.
A partir de la tragedia de una familia del sur que se traslada al norte, concretamente a la ciudad de Milán, el director italiano explora las relaciones de oposición y los conflictos entre zonas subdesarrolladas y zonas industriales, entre las zonas rurales y las zonas urbanas, uno de los problemas más importantes de los años cincuenta y sesenta. Así, trasciende el carácter más o menos esquemático de Rocco y sus hermanos con un esmerado planteamiento sociológico, atento a problemas como el origen y las condiciones de la emigración interior dentro de un mismo país y la marginación del proletariado urbano en las grandes ciudades, con una elaborada y profunda descripción psicológica de los personajes y de las relaciones que se establecen entre ellos.
Paralelamente, Visconti recurre a la literatura para construir algunos de los personajes y de los conflictos más importantes de la historia: así, se observan en la película elementos de obras como José y sus hermanos, de Thomas Mann, El puente de la Ghisolfa, de Giovanni Testori y El idiota, de Fiodor Dostojevskij. Rocco, del mismo modo, toma su nombre del poeta y novelista italiano Rocco Scotellaro. Estos textos son utilizados como punto de partida para ofrecer una visión a la vez global y detallista de los problemas sociales de la Italia de los años cincuenta y sesenta, derivados de las conflictivas relaciones y de los desequilibrios existentes entre el sur (las zonas rurales y más pobres del país, también llamadas terroni) y el norte (las zonas urbanas y industrializadas, también llamadas polentoni). Este es el primer y principal conflicto del filme, alrededor del cual contemplamos las reacciones y la evolución de Rocco y sus hermanos. Cada uno de ellos muestra una actitud diferente ante la realidad urbana e industrial, representativa, de alguna manera, de las diferentes posiciones adoptadas por la población emigrada de la época.
La pasión destructiva
Visconti centra su interés en las relaciones que se establecen entre Rocco, pieza clave de la unión familiar, víctima de unos principios tan nobles como equivocados, y Simone, violento y instintivo, el más débil y influenciable de todos los hermanos.




La miseria y la desesperación en qué vive su familia lleva a Simone (y de alguna manera también a Rocco) a canalizar su frustración hacia una pasión desenfrenada hacia Nadia, elemento desencadenante de una tragedia que romperá para siempre jamás la unidad y las relaciones entre los hermanos y su madre. Una pasión sin medida, más instintiva que amorosa y finalmente destructiva, que desembocará en la muerte de Nadia a manos de Simone en una clase de suicidio pasivo, un brutal asesinato al cual la mujer no opondrá el menor asomo de resistencia.
El personaje de Nadia, que está enamorada de Rocco y que se hunde después de que él la rechace, que sólo quiere lo mejor para su hermano Simone, refleja a la perfección la desorientación ante la miseria y la falta de expectativas de los personajes, enfrentados a una realidad que los desborda por completo. Rocco, en cambio, canalizará su pasión y su agresividad hacia el boxeo, en un acto de evidente cobardía.
Rocco y Simone, en el fondo, son dos caras de una misma moneda, y por esto Visconti, al final de la película, contrapone de manera brutal el asesinato de Nadia con el éxito de Rocco en su primer combate importante. Aunque estén situados en dos polos aparentemente opuestos, la manera de pensar y de actuar de Rocco y Simone no es tan diferente. Los dos son incapaces de hacer frente a la situación en qué se han visto atrapados y reaccionan de maneras radicalmente opuestas, pero igualmente equivocadas. Rosaria, la madre, que estima locamente a sus hijos pero se muestra incapaz de comprenderles en ningún momento, no puede hacer absolutamente nada para impedir la tragedia.

Pero la esperanza es lo último que se pierde, y el director insinúa la posibilidad de un futuro mejor: la actitud de Ciro y la inocencia de Luca, el hijo pequeño, así lo dejan entrever. Quizás algun día podrán volver a su tierra natal y recuperarán con orgullo lo que es suyo.
Drama con muchísimas aristas, todas perfectamente pulidas, que nos muestra la realidad de las familias italianas del sur que a finales de los años cincuenta emigraron a las ciudades más desarrolladas del norte.
En la cinta vemos las diferencias entre zonas rurales y las más desarrolladas, la importancia de la figura de la madre, la pasión como elemento de enajenación y destrucción y las situaciones de los hermanos como ejemplo de las distintas posiciones ante su nueva realidad.

Tiene por tanto una fantástica descripción realista de las condiciones de ese proletariado urbano que trataba de salir adelante. Pero esa descripción la hace a través de una inmejorable suma de diferentes individualidades que conforman un fresco de personalidades francamente admirable. Por ello una de las bazas fundamentales de la cinta es la descripción psicológica de los personajes, mediante la que se nos refleja una determinada realidad a través de un melodrama sin concesiones y con una importante carga de violencia (sobre todo para la época).

Es una película preocupada por las relaciones sociales y la pobreza, pero rodada con un sentido de la precisión y del refinamiento estético (la composición y ejecución de algunos planos es de gran minuciosidad, así como el uso de la luz y el contraste) que hacen que se pueda disfrutar de ella a muchos niveles y que se aleje de la austeridad típica de este tipo de cine. Así la película es un fantástico compendio de las contradicciones de Visconti y refleja su concienciación social por un lado, pero también su exquisita formación cultural (tuvo la posibilidad de disfrutar de una vida acomodada como aristócrata).
Las interpretaciones son magistrales y es absolutamente recomendable ver la versión original ya que en la versión doblada pierde algo de intensidad.

Rocco y sus hermanos es una de las más emblemáticos de Luchino Visconti como realizador, dentro de una filmografía con títulos tan importantes como El Gatopardo, Muerte en Venecia o
Ludwig, sobresale por méritos propios esta extraordinaria película que forma parte de un grupo selecto en donde encontramos las mejores películas que nos ha dado el cine italiano durante finales de los 40, la década de los 50 y de los 60. Una obra cumbre de un cine que marcó una era dentro de la cinematografía mundial.

Rosaria es una mujer viuda al cargo de 5 hijos de diferentes edades. Uno de sus hijos vive en Milán, y tanto ella como sus otros 4 hijos se mudan a Milán huyendo del sur de Italia que se encuentra en una situación económica muy complicada para los que allí viven. Tras llegar a Milán se dan cuenta de que las cosas no son tampoco fáciles, pero al menos están todos juntos y las posibilidades de encontrar trabajo en un futuro son superiores. Uno de sus hijos, Simone, se convierte en boxeador y se enamora de una prostituta, lo que hará que deje poco a poco de lado su nueva profesión para dedicar todo su tiempo a la obsesión que siente hacia esa mujer.
Cuando vemos la película nos damos cuenta enseguida de que es una película que ante todo ensalza el valor de la familia y de la unión entre sus miembros. Y aquí es donde Visconti se muestra muy inteligente porque los protagonistas de la película están formados por una familia procedente y con raíces en el sur de Italia, gente que considera el sur del país como otro país diferente al italiano. El acierto de guión es fundamental para que podamos entender toda la parte final de la película entre Rocco y su hermano Simone. Visconti ha conseguido que lo que podría haber sido típico, un final a modo de venganza de Rocco hacia su hermano, se convierta en un creíble final ya no sólo de perdón sino también de comprensión. De hecho es muy interesante ver cómo al final de la película el hermano que más se ha acostumbrado a la ciudad y que hecha en falta menos el volver a sus raíces, el más cosmopolita, es el que se enfrenta directamente a Rocco, que siente exactamente todo lo contrario, el que más hecha en falta sus raíces y al que más le cuesta encajar con su nueva vida. El choque de mentalidades final de la película entre lo que supone una Italia, la del norte, y una Italia, la del sur, es sensacional, ese choque cultural que se produce dentro de un mismo país es un hallazgo que consigue Visconti con una maestría sensacional.
Un aspecto básico de la película sin el que no podría haber obtenido el enorme reconocimiento tanto de público como de crítica es el magnífico trabajo que se realizó en la elección del reparto. Estamos ante una película tan bien interpretada que salta completamente las barreras idiomáticas (que por otro lado nunca frenaron a Visconti). Hay que tener en cuenta que la película es una coproducción italo-francesa, motivo por el que en el reparto aparecen actores como Alain Delon o Annie Girardot, de manera que lógicamente estos dos actores tuvieron que ser doblados, lo mismo que en otras películas de Visconti, pero no es ningún problema ya que como dije anteriormente ese ambiente familiar está tan bien conseguido que el espectador se olvida rápidamente de todos esos detalles porque todo le parece totalmente natural.
Las interpretaciones son en todos los casos sensacionales, desde la madre (Katina Paxinou), pasando por el propio Alain Delon en uno de los mejores papeles de toda su carrera, fenomenal Renato Salvatori en el papel de Simone (increíble sobretodo en la parte final de la película cunado lo vemos hecho un despojo) y por supuesto no quiero olvidarme de la estupenda interpretación de Annie Girardot en el papel de la prostituta de la que se enamoran Simone y Rocco, una interpretación extraordinaria. Y además tenemos un extra porque en la película aparece también en un papel secundario pero trascendente Claudia Cardinale, en una de las primeras películas de su carrera en la que ya mostraba una belleza física fura de lo común.
La música original compuesta por Nino Rota para la película es otro de los puntos fuertes de la misma. Recordemos que Nino Rota es uno de los más grandes compositores que ha dado el cine mundial a lo largo de la historia, y del cine italiano en particular. La banda sonora que compone es extraordinaria, un trabajo sin duda insuperable.
Sin duda, al menos para mí, el personaje más interesante de la película es el de Nadia (Annie Girardot), un personaje tan bien interpretado y con tanto que expresar en su interior, que se come a todos los demás. Un personaje lleno de contrastes y con una evolución que la lleva de estar prácticamente desahuciada a recuperar completamente su autoestima, de encontrar la paz interior para después llenarse de ira, y desde buscar incluso la muerte hasta temerla enormemente cuando la tiene cerca. Un personaje trabajado con un gran talento tanto en el guión como también en la interpretación de Annie Girardot).
En la película nos encontramos con varios momentos de un cine de enorme poder dramático, pero si me tuviera que quedar con una yo me quedaría con la secuencia en la que Simone ante Rocco fuerza a Nadia, una escena de una fuerza tal, que deja completamente abatido al espectador.
A todos los fans del cine italiano no hace falta que les recomiende la película porque seguro que ya la han visto, pero para los que no hayan podido verla, decirles que se trata de una de las mejores películas que ha dado el cine italiano y que es una película básica para una videoteca centrada sobre todo en el cine clásico. Un obra maestra que no defraudará a nadie y todo un clásico




Rosaria Parondi es viuda y procede de la región de Lucania. Uno de sus cinco hijos, Vincenzo, vive en Milán, una ciudad que parece ofrecer oportunidades de trabajo y la perspectiva de una nueva vida. Vincenzo tiene un trabajo provisional y sin embargo Rosaria está convencida de que el traslado a la metrópolis lombarda puede garantizar una vida mejor para toda la familia. Llegados a la gran ciudad, el único lugar donde pueden alojarse es la desolada y pobre zona de Lambrate, donde Rosaria alquila un semisótano. Todos los chicos buscan un trabajo y conocen a Nadia, una prostituta.
Rocco trabaja en una lavandería, Ciro es obrero especializado, Luca, el más pequeño, hace trabajos esporádicos, mientras que Simone, el mayor de los cinco, quiere hacer una brillante carrera como boxeador. Nadia le convence para que se entrenare bajo las órdenes de un ex campeón de boxeo, con la perspectiva de hacerse fácilmente rico y famoso, y comienzan una relación. Sin embargo, la vida en Milán es más dura de lo previsto. Vincenzo se enamora de una chica del lugar y quiere casarse con ella, pero la madre Rosaria se lo impide obligándole a ocuparse de su familia. Mientras tanto Nadia deja a Simone y, poco después, es detenida. El chico está tomando un mal camino, el brillante inicio de su carrera de boxeador se esfuma en poco tiempo y empieza a delinquir. Rocco, el más ingenuo de la familia, siempre dispuesto a mantener unidos a sus hermanos y a la madre, se marcha a una pequeña ciudad de provincia para hacer la mili. Aquí se encuentra con Nadia: los dos empiezan a salir y se enamoran. De vuelta a Milán, ambos quieren comenzar una nueva vida juntos, pero Simone, cegado por los celos, pega a su hermano y viola a Nadia. Al sentirse culpable hacia su hermano, Rocco rompe su relación con Nadia y hace todo lo posible para que los dos vuelvan a estar juntos.
Los líos de Simone arruinan a la familia: le ha robado a su representante deportivo, que a cambio quiere que Rocco firme un contrato y se convierta en boxeador. Por el bien de su familia, Rocco acepta, a pesar de odiar el boxeo. Los hermanos siguen con su vida miserable en Milán y Luca es el único que sigue esperando volver al pueblo. Nadia ha vuelto con Simone, pero él es violento y, durante una pelea, la mata. Simone confiesa el asesinato a sus hermanos. Ciro quiere denunciarle, pero Rocco y los demás están decididos a protegerle: pero todo es inútil, al final la policía le detiene.