VIRIDIANA

Película estrenada entre 1961

Director: Luis Buñuel. 1961. España-México. B/N

Intérpretes: Silvia Pinal (Viridiana), Francisco Rabal (Jorge), Fernando Rey (don Jaime), Margarita Lozano (Ramona), Victoria Zinny (Lucí­a), Teresa Rabal (Rita), Lola Gaos, Maruja Isbert



La novicia Viridiana, a punto de tomar los hábitos, debe abandonar el convento para visitar a su tí­o don Jaime, quien le ha pagado los estudios. Durante su visita, don Jaime intenta retenerla con engaños. Al no lograrlo, el hombre se suicida, heredando su propiedad a la joven y a su hijo Jorge. Horrorizada por el suicidio de su tí­o, Viridiana renuncia a los hábitos y se queda en la casa a practicar la caridad cristiana entre un grupo de mendigos que ella decide albergar. La llegada de Jorge cambiará definitivamente el destino de la joven.



















El gobierno español decidió olvidar las tendencias ideológicas del genio de Calanda e invitarle a retornar a su paí­s para que pudiera rodar un filme con producción española y así­ poder mostrar internacionalmente una cierta apertura en su arcaica disposición dictatorial.

El resultado serí­a Viridiana, una pelí­cula censurada y calificada de blasfema y obscena por el Vaticano y la propia administración franquista, incapaces de soportar el mordaz envite contra el catolicismo más encorsetado y la visión satí­rica y alegórica de la realidad española, en especial la burguesa, fusionando magistralmente los dos enfoques en la inolvidable y grotesca recreación del cuadro de “La última cena” de Leonardo Da Vinci con el “Mesí­as”
de Haendel de fondo musical.

La historia, empapada de humor negro y con una imaginerí­a rica en simbolismos, oferta en su burlesca mezcolanza de sensaciones una absorbente atmósfera de anormalidad y una estética fascinantemente morbosa, que extasí­a por su audaz planteamiento fí­lmico dentro de una óptica ambigua e irreverente.

Buñuel no se aleja de la religión, la busca y observa, analizándola desde su perspectiva atea, desordenando las convicciones morales y existenciales de su personaje central, en contrapunto con el pragmatismo y hedonismo que subyuga los valores primordiales de la sociedad.

La bondad por la necesidad, la apariencia de la realidad, el trabajo por el rezar, el sentido de familia, las ideas o los hechos o la austeridad y la modernidad en dos concepciones vitales contrapuestas, encarnadas por Paco Rabal y Silvia Pinal en sus caracteres, enfrentados y atraí­dos sutilmente hasta que en conclusión, la joven novicia encara en silencio, ya con su pelo suelto, un rí­tmico, lúdico y liberador “ménage í  trois”.

La decisión de rodar Viridiana en España provocó que Buñuel fuese duramente criticado por los republicanos españoles en el exilio. Ante los ojos de muchos de sus compatriotas, el cineasta habí­a claudicado ante el poder del régimen franquista.

Lo cierto es que la nostalgia se habí­a apoderado del realizador aragonés. Alejado de su tierra natal desde 1937 y nacionalizado mexicano, Buñuel habí­a visitado varias veces a sus familiares en la frontera franco-española hasta que, en 1960, se decidió a solicitar un visado de entrada en el consulado español en Parí­s. Para su sorpresa, el cónsul no puso ninguna objeción y el cineasta pudo regresar a España en calidad de turista.

La pelí­cula fue representante de España en el Festival de Cannes, donde obtuvo la Palma de Oro, máximo galardón del festival, y la ovación unánime de público y jurado. Sin embargo, un artí­culo muy hostil publicado en el periódico oficial del Vaticano, L’Observatore Romano, provocó su inmediata prohibición en España. El incidente reivindicó la figura de Buñuel ante sus crí­ticos y convirtió a Viridiana en una más de las pelí­culas prohibidas de este polémico cineasta.

Fue precisamente en esa visita cuando conoció al singular Gustavo Alatriste, entonces casado con la actriz Silvia Pinal. Alatriste le propuso a Buñuel algo que ningún otro productor le habí­a ofrecido jamás: libertad absoluta. Ni siquiera le impuso -como se cree comúnmente- la condición de que su esposa protagonizara el filme.

Cuando Buñuel y Julio Alejandro terminaron el guión, Alatriste sugirió rodar la pelí­cula en España. Buñuel puso como condición que Alatriste se asociara con la compañí­a productora de Juan Antonio Bardem, actor, director y productor hispano conocido por su espí­ritu de oposición al gobierno del general Franco. Aún con esto, la polémica se desató y los ataques a Buñuel aumentaron de intensidad a medida que el rodaje se avecinaba.

Viridiana fue filmada en Madrid en los estudios de Bardem y en una hermosa finca de las afueras. El rodaje transcurrió sin problemas ya que Buñuel contaba con suficiente presupuesto y con un equipo técnico y artí­stico de gran calidad.

La censura franquista objetó el final original de la cinta en el que Viridiana llamaba a la puerta de su primo, él abrí­a y ella entraba cerrando la puerta detrás de ella. Obediente, Buñuel propuso un final diferente que terminó siendo más pernicioso que el primero y que, irónicamente, fue aceptado por los censores sin reparos.

El escándalo que siempre persiguió a Buñuel volvió a hacerse presente con Viridiana. En un alarde de audacia, el Director General de Cinematografí­a designó a la pelí­cula como representante de España en el Festival de Cannes. La cinta obtuvo la Palma de Oro, máximo galardón del festival, y la ovación unánime de público y jurado. Sin embargo, un artí­culo muy hostil publicado en el periódico oficial de El Vaticano, provocó su inmediata prohibición en España y la destitución del osado funcionario.

El incidente reivindicó la figura de Buñuel ante sus crí­ticos y convirtió a Viridiana en una más de las pelí­culas prohibidas de este polémico cineasta.

 

 

ACCATONE

Director: Pier Paolo Pasolini. 1961. Italia. B/N

Intérpretes: Franco Citti
(Vittorio “Accattonne” Cataldi), Franca Pasut (Stella), Silvana Corsini (Maddalena) Paola Guidi (Ascenza), Adriana Asti (Amore)


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