DOS SEMANAS EN OTRA CIUDAD (Two Weeks in Another Town)

Película estrenada entre 1962

Director: Vincente Minnelli. 1962. EE.UU. B/N
Intérpretes: Kirk Douglas (Jack Andrus), Edward G.Robinson (Maurice Kruger), Cyd Charisse (Carlotta), George Hamilton (Davie Drew, Daliah Lavi (Veronica), Claire Trevor (Clara Kruger), Rosanna Schiaffino (Barzelli)

Jack Andrus, un actor acabado, vuela hacia Roma reclamado por su antiguo director y amigo Maurice Kruger, tras haber pasado tres años en un lujoso establecimiento psiquiátrico. Kruger, que está filmando una película en Cinecitt√≠, le ha ofrecido cinco mil dólares y un papel de quince días al que Andrus se agarra como única tabla de salvación y como puente hacia su antiguo pasado de rutilante estrella de Hollywood. En Roma se encuentra de nuevo con Carlotta, su ex-mujer y también la causa por la que cayó en el abismo.

Diez años después de rodar Cautivos del mal (1952) el productor John Houseman vuelve a proponerle a Minnelli hacer una película sobre el mundo del cine. En esta ocasión el punto de partida es una mala novela de lrwin Shaw, pero gracias al eficaz guión que vuelve a escribir Charles Schnee, pueden realizar una buena película sobre la nueva situación del cine norteamericano.




Mientras Cautivos del mal narra la historia de un ambicioso productor en los años dorados de Hollywood a través de un director, una actriz y un guionista a quienes explota, Dos semanas en otra ciudad cuenta la historia de un director y un actor al final de sus carreras que tratan de sobrevivir haciendo una película en Roma para un productor sin escrúpulos. Historia que tiene bastante de premonitoria, en la medida en que Dos semanas en otra ciudad es la última de las cuatro interesantes películas que hacen juntos Houseman y Minnelli, tienen múltiples complicaciones y ven su montaje alterado, pero sobre todo porque catorce años después Vincente Minnelli sufre un calvario similar al de su personaje Maurice Kruger al rodar para el productor italiano Giulio Sbarigia Nina (1976), su última película, y no puede controlar en absoluto el montaje final.


Después de trabajar juntos en Cautivos del mal y El loco de pelo rojo, vuelve a elegir a Kirk Douglas para encarnar al actor acabado que consigue su última oportunidad al sustituir al director que le creó en una película que se rueda en Roma con un presupuesto muy ajustado. Cyd Charisse se ofrece para encarnar a su maligna ex mujer, pero su papel queda excesivamente desvirtuado en el montaje final. Y Edward G. Robinson da vida al famoso director que se ve obligado a rodar una estúpida película de época para un impresentable productor italiano como única forma de supervivencia.A partir de un buen guión de Charles Schnee, Minnelli logra hacer una espléndida película, que sus personajes actúen de acuerdo con la lógica dramática, describir con realismo el mundo de los cineastas norteamericanos en Roma y, tomando como ejemplo La dolce vita (1960), de Federico Fellini, rodar unas eficaces orgías a base de sexo y drogas, pero resultan demasiado avanzadas para la época.Con la excusa de los excesos que dice contiene esta escena, y aprovechando que Houseman está en Europa y Minnelli tiene entre manos otro proyecto, el nuevo presidente de Metro Goldwyn Mayer, destituido dos meses después, corta la escena de la orgía. Y también altera el montaje y quita algunas cosas, entre las que destaca una escena donde el personaje de Carlotta exponía su visión de la vida, que explicaba el control que quiere seguir teniendo sobre su ex marido.
Resulta evidente que la seguramente espléndida escena de la orgía está muy cortada, y también que el personaje de Carlotta es mínimo para ser la protagonista, pero los múltiples cambios sufridos por Dos semanas en otra ciudad a espaldas de sus creadores no explican su excesiva carga misógina. Carlotta es una mala mujer que, sin ninguna explicación, atormenta a Jack Andrus y le causa la ruina, y también Clara Kruger se dedica a hacer la vida imposible a su marido y a difamar sin motivo a Jack Andrus. Sin olvidar que Verónica deja al actor Davie Drew y se va con Jack Andrus porque sí, y la Barzelli engaña al productor Tucino con el director. Más allá de sus cortes, alteraciones de montaje y excesos misóginos, Dos semanas en otra ciudad es una de las grandes películas de Vincente Minnelli. Narra una atractiva y bien construida historia del cine dentro del cine, fiel reflejo de la realidad del momento, de la descomposición del viejo Hollywood. Además, encierra una hábil lección cinematográfica al mostrar dos maneras de dirigir, la de Maurice Kruger y la de Jack Andrus, con ejemplos concretos de sus resultados, como en la escena de la declaración en la barca rodada de dos formas diferentes por los dos directores con resultados muy distintos. Aunque Minnelli trata de negarlo en su autobiografía, tanto Houseman como él se plantean Dos semanas en otra ciudad como una directa consecuencia de Cautivos del mal, su primera, mejor v más elaborada colaboración. Y están seguros de haberlo conseguido, como prueba que elijan una escena de Cautivos del mal para referirse al brillante pasado de sus protagonistas, sabiendo que en el mejor de los casos van a ser tachados de inmodestos. Minnelli lo justifica diciendo que intentan poner unas escenas de El ídolo de barro (1949, Mark Robson), el primer éxito de Kirk Douglas, pero United Artists pide mucho dinero y no llegan a un acuerdo, aunque no parece lógico que elijan una película que no sea de Metro Goldwyn Mayer. Además, en ambas producciones utilizan la misma canción, “Don’t Blame Me”, de Jimmy McHugh y Dorothy Fields, en un determinado momento. La escena del automóvil entre Kirk Douglas y Cyd Charisse es similar dramáticamente a la de Lana Turner en Cautivos del mal y está rodada de la misma manera. Sitúan el automóvil sobre una plataforma, con una transparencia al fondo y lo mueven de manera irreal ante una cámara también en movimiento para conseguir una auténtica carrera hacia la muerte. El resultado trunca las esperanzas que Houseman y Minnelli habían puesto en la película, ya nada tiene remedio, sólo pueden hacer declaraciones a la prensa, pero en buena medida contradicen las imágenes. Lo que no resulta fácil de comprender es cómo no pueden evitar la catástrofe. En otras ocasiones Minnelli ya ha comprobado cómo en su ausencia alteran sus películas, entre otras razones porque no puede oponerse legalmente, su contrato no se lo permite. Sin embargo, Houseman siempre ha sido un productor muy exigente, con un gran prestigio, y no resulta convincente que abandone la película a su suerte antes de verla completamente acabada. No obstante, a pesar de la frustración que produce a Minnelli, y también a cuantos participan en ella, Dos semanas en otra ciudad es una de sus grandes películas y Jack Andrus uno de sus personajes más característicos. Sus palabras finales, “vine, pude y lo hice”, definen con claridad al soñador héroe minnelliano que gracias a su esfuerzo personal consigue que sus sueños se hagan realidad. En esta ocasión su punto de partida es mucho más bajo que el habitual de sus personajes, pero también llega mucho más lejos de lo que suelen.


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