EL ECLIPSE (L´Eclipse)

Película estrenada entre 1962

Director: Michelangelo Antonioni. 1962. Italia-Francia. B/N

Intérpretes: Alain Delon (Piero), Monica Vitti (Vittoria), Francisco Rabal (Riccardo), Louis Segnier (Ercoli), Lilla Brignone (Madre de Vittoria)


Vittoria (Monica Vitti) después de una noche discutiendo con su novio Riccardo (Francisco Rabal), decide cortar con una relación que era para ella asfixiante. Mientras disfruta de su renovada soledad en compañí­a de su madre, conoce a Piero (Alain Delon), un joven y atractivo corredor de bolsa. Él es un seductor arrogante pero ella inhibe sus reticencias iniciales hasta acabar teniendo con él un tórrido y pasional romance. Ambientada en Roma, ciudad que compartirá protagonismo como el espejo emocional del personaje de Vittoria, Antonioni completa su trilogí­a (después de La aventura y La noche) y construye una pelí­cula con los temas principales de su obra fí­lmica: la incomunicación de la pareja y la soledad.



Parte de la trilogí­a de Antonioni, con (La aventura (1960) y La noche (1961) sin duda una pelí­cula que refleja la sociedad romana a principios de los años 600¡. La trama se desarrolla en un ambiente de ajetreo metropolitano que no hace más que aislar a los romanos y hacer sus vidas mas artificiales. Monica Vitti es Vittoria, una mujer que trata de encontrar una relacioón que la haga sentir que es parte de “algo”. Vittoria pasa por dos relaciones, aunque no se sabe con certeza si la segunda relación termina. L’Eclipse no es la excepción al estilo abstracto de Antonioni, que comunica mas con lo que “no se sabe” que con lo que se deja ver. El estilo de Antonioni se asemeja a la literatura de la época, es facil pensar en escritores como Cortázar que dejaban al lector llegar a sus propias conclusiones.

La pelí­cula también nos recuerda el “pesimista”, pero tal vez sea más bien realista punto de vista de Antonioni acerca de las relaciones de pareja. Parece imposible dejar de ser “uno” para convertirse en “pareja”. El individuo siempre lucha por mantener su individualidad lo cual hace que las relaciones amorosas estén predestinadas al fracaso. En la imagen se ve a Vittoria y a Piero en un abrazo profundo, que parece convertirlos en uno. Sin embargo sus miradas tienen diferentes trayectorias.

Quinta pelí­cula que aparece en España dedicada al maestro italiano Michelangelo Antonioni. Nos llega tras El desierto rojo 1964, La noche 1961, La señora sin camelias 1953, y Blow-up (Deseo de una mañana de verano) 1966, una pelí­cula coproducida entre el Reino Unido e Italia y rodada en inglés, sin duda en busca de un éxito más internacional.


La oportunidad de dirigir una coproducción como Blow-up le llegó a Antonioni gracias al enorme éxito que obtuvo con su trilogí­a encabezada en 1960 por La aventura, al año siguiente le seguirí­a La noche y concluirí­a la misma con El eclipse en 1962, pelí­cula que ahora comentamos.

La pelí­cula nos cuenta la historia de una mujer, Vittoria (Monica Vitti) que rompe con su novio en una dura noche en la que, pese a no ver la contienda, parece evidente que se dicen cosas más que fuertes, poniendo así­ fin sin discusión a la relación que mantení­an, al menos para ella, ya que él, Riccardo (interpretado por Francisco Rabal) no quiere asumir el perderla. Una vez que ella se encuentra libre, disfruta durante un tiempo de la libertad de no estar atada a nadie, pero tras conocer a otro hombre, Piero (Alain Delon), se siente atraí­a ante su dinamismo, su carácter emprendedor y su confianza en sí­ mismo, y pese a mostrar una resistencia inicial por el carácter excesivamente materialista de éste, termina por entregarse a él sin oponer más resistencia.

Ahora bien, esta no es una pelí­cula indicada para los fans de la acción o para los aficionados a las pelí­culas de ritmo trepidante, sino que es una pelí­cula como hecha a medida para los cinéfilos. Con un argumento aparentemente sencillo tenemos en esta pelí­cula más cine que en la mayorí­a de guiones mucho más complejos y con historias en apariencia mucho más interesantes, porque lo que hace grande a la pelí­cula no está en esos factores, sino más bien en la dirección de Antonioni, en la interpretación de los actores, en el equilibrado ritmo interno del guión o en la grandeza visual que una pelí­cula aparentemente poco dada a ello, puede llegar a ofrecer. Un autentico prodigio de construcción iré comentando más en profundidad a continuación.


Como decí­a anteriormente, lo importante de la pelí­cula no es tanto lo que cuenta sino la manera en la que lo hace. La labor de Antonioni es magistral, filmando una pelí­cula de una gran belleza y de una complejidad artí­stica importante.

Algunas de las escenas más impactantes de la pelí­cula son básicamente visuales, en concreto varias panorámicas lejanas mediante las que sigue a los personajes por las desérticas calles de Roma. Este es otro punto indispensable de la pelí­cula. Hay que tener en cuenta que la pelí­cula refleja una visión paralela entre la mente de la protagonista (Monica Vitti) y lo que piensa en cada momento, con el entorno que la rodea. De esta manera no puede extrañar que en la mayor parte de la pelí­cula, en la superpoblada Roma, parece un pequeño pueblo en el mes de agosto en el que todos sus habitantes se han ido de vacaciones. Este paralelismo trae consigo un par de ventajas muy importantes, por un lado consigue que al comienzo de la pelí­cula en la que la protagonista rompe su compromiso con el personaje interpretado por Francisco Rabal, se consiga una sensación de libertad, ella sola cruzando la carretera o caminando por ella sin intrusiones, dando una sensación de tranquilidad y de liberación. La otra ventaja importante se produce cuando ella conoce y se enamora de Alain Delon, así­ podemos verlos a los dos solos por las calles de Roma como si fueran los únicos habitantes de la ciudad, obteniendo de esta manera la ventaja de la abstracción de todo lo innecesario, sólo importa el romance entre ellos. Bergman aislaba a los personajes en sus pelí­culas de manera fí­sica, colocándolos en islas o en pueblos casi despoblados, sin embargo Antonioni lo hace visualmente, sacando a todos del encuadre de la cámara. Es otra manera de hacer las cosas, pero básicamente es lo mismo.

Para conseguir que este aislamiento tenga un verdadero impacto se necesita algo para realizar un contraste. Para ello Bergman utiliza las dos secuencias que se producen en la bolsa. Con todo ese bullicio, carreras de un lado para otro, voces inagotables y máxima tensión, se consigue que el efecto posterior de aislamiento sea muy superior. Y lo mismo sucede al contrario, porque las secuencias de la bolsa obtienen el mismo beneficio pero a la inversa. Esa tranquilidad que se respira el resto de la pelí­cula hace que el ruido y la tensión de la bolsa parezcan mucho más intensos.


Otro de los factores clave de la pelí­cula son las interpretaciones de los tres actores principales.

Fernando Rey en un papel muy corto aprovecha perfectamente los minutos con los que cuenta para aproximarnos a la perfección a su personaje. En cuanto a Alain Delon, está realmente bien, desde las escenas que interpreta magistralmente en la bolsa hasta su faceta de conquistador, un papel muy bien interpretado. Monica Vitti tiene el papel más complejo de la pelí­cula porque su personaje es muy enigmático, con bastantes cambios, pero se desenvuelve muy bien y se convierte en una pieza clave de la pelí­cula. Su belleza fí­sica es también un factor muy importante porque nos damos cuenta muy pronto de porqué todos los hombres se enamoran de ella.

Antonioni confirma con su dominio del cine, que concibe como literatura, y con seguridad no ha habido nadie que pudiera igualar sus significativos silencios ni la unidad temática y de estilo que se aprecia sobre todo en sus tres últimas pelí­culas.


 


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