LOS COMULGANTES (Nattvardsgͬ§sterna)

Película estrenada entre 1962

Director: IgmarBergman. 1962. Suecia. B/N
Intérpretes: Gunnar Bj√∂rnstrand, Ingrid Thulin, Max von Sydow, Allan Edwall, Elsa Ebbesen, Gunnel Lindblom.

Un pastor protestante realiza su trabajo litúrgico con la iglesia casi vacía. Está enfermo y solitario y el amor de la maestra Marta se ha vuelto para él una carga insoportable. Su vida está seca y sin sentido y cuando un campesino y su esposa vienen a pedirle un consejo es incapaz de ofrecer ninguna clase de ayuda. Poco después el campesino se suicida y Thomas, el pastor, se encuentra ante un abismo vacío que nada es capaz de llenar.
El pastor Tomas Ericsson celebra misa en la iglesia de Mitsunda. Entre los comulgantes está M√≠¬§rta Lundberg, maestra de la escuela, el pescador Jonas Persson y su mujer Karin. Tomas está resfriado. Después de la misa recibe la visita de Jonas y Karin en la sacristía. Karin habla de la angustia del marido. Se ponen de acuerdo en que Tomas, más tarde, tenga una conversación a solas con Jonas. Entra M√≠¬§rta Lundberg y pregunta si Tomas ha leído su carta. Quiere ayudarlo, pero él la rechaza. Cuando ella se va, lee la carta. Vuelve el pescador y Tomas le habla de su relación con Dios. Intenta consolar a Jonas. Un poco más tarde una mujer le comunica que Jonas se ha pegado un tiro. Tomas va al lugar del suicidio con M√≠¬§rta. Después van a la escuela donde ella vive y trabaja. Tomas vuelve a rechazar sus atenciones y su amor. Van a casa del pescador. Tomas ofrece consuelo y apoyo a la esposa de Persson, pero se siente al margen de la comunidad de la familia en duelo. A la vuelta Tomas le cuenta a M√≠¬§rta que se ha hecho pastor por sus padres. Llegan a Frostn√≠¬§s para la segunda misa del día. El sacristán Algot Fr√∂vik habla con Tomas de su sufrimiento. El organista Blom le habla a M√≠¬§rta de la esposa muerta de Tomas. Al tocar a misa sólo hay cuatro personas en la iglesia. Tomas toma la decisión de celebrar misa a pesar de ello.

Los comulgantes describe unas cuantas horas de la vida del párroco luterano Thomas Ericsson. Son las horas en las cuales su fe se resquebraja. Lo que se resquebraja es el dios testamentario, egoísta y vengador en cuya fiel imagen Thomas se ha convertido en el transcurso de los años. En el mundo desnudo y desconsolado de Los comulgantes Dios está muerto, calla desde el comienzo de la película. Sólo que Thomas no se da cuenta de ello completamente.
Esta obra maestra ascética de Bergman, cuenta la historia de un hombre que quiere escaparse de la realidad en sus relaciones con Dios, ya que es incapaz de encontrar contacto con los seres humanos. Entonces sufre la más profunda derrota: incapaz de comunicarse con Dios o con los hombres, realiza los ritos de la fe, que para él han perdido todo sentido. Como David en Como en un espejo (1961), Thomas es estéril, no puede dar nada de sí mismo: las preocupaciones de los otros no le llegan, la mirada se fija en su miserable yo. Bergman diseña un oscuro cosmos, en el cual nada parece estar en equilibrio y armonía. Y, sin embargo, las causas de la desesperación parecen estar en amenazas muy reales. El campesino Person ha seguido con atención los informes de los periódicos y tiene terror de la bomba atómica y de que la juventud en China sea incitada a grados tan terribles de agresividad y expansionismo (estamos a comienzos de los sesenta). Sin embargo el párroco lo deja solo con estos problemas. Esta conversación (o no conversación), es la escena clave de la película. El campesino, quien esperaba simpatía y consuelo, es abandonado a sí mismo de manera grotesca, ya que el párroco sólo sabe hablar en monólogo.
Ingmar Bergman es hijo de un párroco luterano, su juventud estuvo marcada por la inflexible dureza de este padre, quien castigaba y vigilaba incluso las cosas más pequeñas. Bergman elaboró en Los comulgantes muchos elementos autobiográficos. Su discusión sobre la fe va más allá del concepto dogmático de Dios. Por eso cita con frecuencia una frase de Eugene O’Neill: un drama que no trata de las relaciones de los hombres con Dios no vale nada. El interpreta este dicho de un modo muy personal, uniéndolo con el hoy empleado con frecuencia de que todo arte es político. Al fin y al cabo en ambos casos se trata de algo ético. Medio narrativo fundamental de la película es su ascetismo visual. Bergman muestra al pastor en largos y atormentados planos durante el servicio religioso, primeros planos ante paredes blancas aíslan a los personajes, las estrechas sacristías en las que tiene lugar gran parte de la película parecen prisiones. El primer cuarto de hora de la película es un asombroso tour de force de exposición, con sólo una palabra (Gracias, de la señora Persson cuando M√≠¬§rta le ayuda a levantarse después de la comunión -está embarazada-) y el texto litúrgico, pero donde los personajes principales y los temas centrales quedan establecidos. Todo el desarrollo de la película está implícito en el primero de sus planos. El sentido de lo absurdo del cual tanto Thomas como los espectadores son conscientes, es muy fuerte en toda la escena: el espectáculo de unos seres humanos llevando a cabo un ritual que no tiene significado para casi ninguno de ellos, incluyendo al pastor. Los comulgantes es una de las películas más severas y sin compromisos que se hayan hecho jamás.

Aquí tenemos otro de los ejemplos de lo que significa una película intimista y de cómo a Bergman le gustan tanto estas situaciones en donde sus personajes pueden abrir su corazón y expresar sus sentimientos sin tapujos.
La película nos cuenta la historia de un Pastor de la Iglesia que tras haber perdido a su mujer años atrás ha tenido que reiniciar su vida, cosa realmente difícil para él debido al gran amor que le tenía. Su pérdida le ha sumido en una depresión que le ha hecho dudar seriamente de su Fe, pero como es lo único que le queja (ayudar a los demás) prosigue con su vida como puede. En ausencia de su mujer ha intentado llenar su vacío con una feligresa (Ingrid Thulin), una mujer que necesita a alguien en su vida ahora que ya no es tan joven y que se ofrece sin condiciones.
En el caso de esta película, como en todas las de Bergman, la ambientación y la localización de la película es fundamental, en concreto en esta ocasión nos sitúa en un pueblo muy poco poblado en el que todos los vecinos se conocen y en cuya parroquia se da cita una congregación muy reducida. Una vez más Bergman aísla a todos los personajes principales de la película para obtener una visión más intimista. Es realmente sorprendente la capacidad de síntesis que presentan las películas de Bergman, y en este punto la utilización de una localización adecuada es fundamental, a lo que también tenemos que añadir en el caso de esta película como en el de otras muchas su gran diseño de vestuario, que de una forma muy natural, siempre pasa desapercibido, pero cuando vemos una secuencia como la que tenemos al final de la película en la cabaña de Gunnel Lindblom quedamos maravillados, y lo mejor de todo es que no nos damos ni cuenta, sobre todo y casi siempre por la austeridad que está presente en todas sus películas.

Las interpretaciones son extraordinarias en el caso sobre todo de los dos protagonistas Ingrid Thulin y Gunnar Bj√∂rnstrand, aunque también está muy convincente Gunnel Lindblom. De Ingrid Thulin podemos destacar sobre todo que interpreta un papel bastante alejado (dentro de unos parámetros básicos) a lo que suele ser habitual en sus colaboraciones con Bergman, quizás más cercano a las capacidades interpretativas de Liv Ullman, por eso el que solvente su papel de una manera tan convincente, no sorprende porque es una gran actriz, es un punto clave en la estructura de la película. Gunnar Bj√∂rnstrand muestra también su capacidad interpretativa de una manera muy solvente, interpretando con naturalidad, parece un papel hecho a su medida, y a la vez también con energía y dinamismo, de su interpretación me quedaría sin duda con un momento especialmente brillante en el que vemos el por qué sigue aguantando pese a haber perdido a lo que más quería. Se trata de la escena en la que intenta ayudar a Max von Sydow de su problema psicológico. En ese momento vemos de verdad su vocación de ayudar a los demás, puede haber perdido su Fe, pero el ayudar a los demás sigue siendo una premisa ineludible para él.
Otro de los puntos que me gustó mucho de la película es la magnífica fotografía de Sven Nykvist, sobre todo en las escenas en exteriores. Menuda maravilla la secuencia en la que Gunnar Bj√∂rnstrand tiene que ir a ver el cadáver. Esos planos mientras cae la nieve son impecables, una verdadera maravilla, por no decir la localización de la escena al lado de un río que es utilizado para ensordecer en cierta medida los diálogos y tratar la escena como si de una escena del cine mudo se tratara, una maravilla.

Desde luego otro de los puntos culminantes de la película y también de los dramas que dirige Ingmar Bergman es el momento en el que llegan las confesiones de los protagonistas, todo lo que han guardado durante tiempo pero que terminan sacando a la luz. En el caso de esta película es especialmente duro lo que Gunnar Bj√∂rnstrand le dice a Ingrid Thulin mientras están en la escuela, quizás por ese motivo deja una puerta abierta a una reconciliación, más de amistad que de otra cosa, pero por lo menos no quiere dejar esa sensación tan amarga para que la película diga algo así como que todo termina equilibrándose otra vez, ayudándose para ello también del final de la película, idéntico al del comienzo de la misma.

Se trata de una magnífica película que no debería dejar escapar si le agrada el cine de Bergman, y mucho menos si intenta hacersr con toda la colección que de manera brillante Manga Films está editando de este genio de la dirección.


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