LOS ÁNGELES DEL INFIERNO (The Wild Angels)

Película estrenada entre 1963-1964

Director: Roger Corman. 1966. EE.UU. Color

Intérpretes: Peter Fonda, Nancy Sinatra, Bruce Dern, Diane Ladd, Buck Taylor


Un joven estafador callejero intenta escapar a los rigores y tentaciones del ghetto y comenzar una nueva vida. Pero todo lo que consigue es pasar por un calvario de armas, droga y violencia a través de los barrios marginales.



La banda de moteros Los ángeles del infierno acude a una localidad en busca de una moto que les habí­a sido robada por una banda rival. Perseguidos por la policí­a, uno de sus miembros es herido y cuando muere, su funeral se convierte en una orgí­a de drogas, alcohol, violaciones y todo tipo de tropelí­as.


Un buen dí­a, Roger Corman decidió que ya habí­a hecho suficientes adaptaciones cinematográficas de historias de Edgar A. Poe (todas ellas de gran calidad artí­stica, por cierto). Así­ fue que decidió encarar nuevos proyectos, cuyo eje central serí­a el estilo de vida, la forma de ver el mundo, los ideales, valores y deseos de la juventud de la época.

Si algo caracterizó a la segunda mitad de la década del año 1960 fue el dinamismo, el cambio constante. En pocos años se produjeron hondas transformaciones socio-culturales: eran tiempos de jóvenes transgresores, de cabello largo, consumidores de un rock que habí­a dejado atrás la ingenuidad para convertirse en bandera de inconformistas, activistas y rebeldes de toda clase y color. El uso generalizado de drogas y la incipiente revolución sexual completaban un panorama social en permanente ebullición. Y mucho de todo esto puede encontrarse en Los ángeles del infierno.

En el año de su estreno, esta pelí­cula levantó nubes de polvo entre el público y algunos sectores de la crí­tica, por el carácter escandaloso y polí­ticamente incorrecto de diversas escenas, que tení­an como protagonistas a una banda de motoqueros (en obvia referencia a los mí­ticos “Hell’s” Angels”). Vestidos con ropas de cuero negro, portando cruces esvásticas y montando poderosas motocicletas, estos “hijos del rigor” eran parte del paisaje de la época, así­ como también lo eran los hippies.

Peter Fonda, que protagoniza al lí­der de la banda, encontró el papel que lo definirí­a para siempre como figura de culto, í­cono de la rebeldí­a de la nueva generación y sí­mbolo de la lucha “anti-establishment”. Sobre el final del filme, su personaje pronuncia un discurso que ha ganado cierta fama, y que sintetiza a la perfección sus ansias de vivir sin ataduras ni restricciones de ningún tipo: “We wanna be free! We wanna be free to do what we wanna do. We wanna be free to ride. We wanna be free to ride our machines without being hassled by The Man!” (¡Queremos ser libres! Queremos ser libres para hacer lo que queramos. Queremos ser libres para montar en moto. Queremos ser libres para montar en nuestras máquinas sin que nos fastidien”).


El afiche promocional de Los ángeles del infierno rezaba: “Su credo es la violencia. Su dios es el odio”. Y ciertamente al verla, uno no puede evitar pensar que, al lado de este filme, “The wild one” (la célebre “biker movie” que protagonizara Marlon Brando doce años antes) luce tierna e inofensiva.

El personaje de Peter Fonda, el tono irreverente de la pelí­cula. Una de las apuestas más fuertes de Roger Corman. Con esta pelí­cula, Corman se jugó el todo por el todo. Y le salió bien.

Se le ha reprochado a la pelí­cula que despierta bajos instintos. A mí­ me parece que eso no es así­: es demasiado repulsiva para ello. Recibir estí­mulos de este culto fascista (con una puesta en escena atractiva) presupone una manifiesta enfermedad psí­quica


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