Director: Sergio Leone. 1964. Italia-España-Rep. Federal Alemana. Color
Intérpretes: Clint Eastwood, Marianne Koch, Wolfgang Lukschy, José Calvo, Gian Maria Volonté, Sieghardt Rupp, Antonio Prieto, Margarita Lozano, Daniel Martín


Corre el año 1872. Joe (Clint Eastwood), un ex-sargento de caballería del Norte, se dirige a San Miguel, pueblo entre la frontera de México y los Estados Unidos, donde reina la confusión y el bandidIsmo, y donde todos sus habitantes son ricos gracias a las armas…, ricos o muertos. Y donde dos familias, los Rojo y los Baxter, se disputan la supremacía del territorio. Joe provoca una batalla entre las 2 familias con el solo fin de descubrir el oro. Mientras están en plena pelea, Joe se aleja de San Miguel y se dirige a una mina abandonada para curar sus heridas…
Tras la muerte de Juárez, en México dominan la injusticia y el terror. Joe, un pistolero vagabundo, llega al pueblo fronterizo de San Miguel, donde dos familias se disputan el control del territorio, y entra al servicio del clan Rojo. Una noche, Joe es testigo del intercambio de oro por armas entre mexicanos y soldados de la Unión.


Los responsables han modificado pocas cosas con respecto al guión original de Yojimbo -así pues, no es justo ni cierto decir eso de que la escribieron en 20 días: seguro que Kurosawa y Kikushima tardaron más-. Simplemente han ambientado la historia en otra época, han añadido lo del robo de las armas en la frontera y poco más.
Esto ya resta méritos, y hace que baje un punto entero mi nota. Otra cosa que resta décimas es la cutrez de decorados y efectos.
A pesar de todo, Leone, Morricone y Eastwood consiguen entretener en todo momento y crear un estilo característico, aunque “inspirado” en lo que anteriormente engendraron Kurosawa, Sato y Mifune.
Lo peor: las flipadas con la puntería, tan típicas de este cine, que hacen que nunca se tema por la vida del protagonista (¡cuánto eché de menos la metáfora del enfrentamiento katana-pistola!); el final -imposible que el hermano más listo de los Rojo no se decidiera a disparar a la cabeza en vez de al corazón más allá del segundo intento-; la falta de presupuesto.
Lo mejor: música; montaje; el pulso del director; el careto de Eastwood; el guión original de Kurosawa y Kikushima, que ofrece situaciones inesperadas y, como bien ha dicho un crítico, surrealistas.



La película de Yojimbo (1961, Akira Kurosawahabía gustado mucho en Italia, y había sido una de las triunfadoras en Venecia unos años antes. Después de que los norteamericanos adaptasen al western otra obra de Kurosawa como Los siete samuráis, Leone por recomendación de un amigo se puso manos a la obra para traernos lo que a posteriori se convertiría en la primera de la famosa trilogía del dólar.
El resultado es muy apreciable pero irregular, en esta ocasión el guión es bastante flojo y es una copia demasiado exacta del original japonés. Sin lugar a dudas “Por un puñado de dólares” es la película más floja de todas las dirigidas por el maestro Leone (a excepción de algún “péplum” anterior). Leone, en contra de otros directores que hacen sus mejores películas al principio y luego casi desaparecen con subproductos, va lentamente creciendo como cineasta y normalmente su siguiente película es mejor que la anterior.
La fantástica interpretación de Eastwood que desde el principio se mete en el personaje y no abandonará en toda la trilogía, crea escuela.
Gian Maria Volonté que aunque no es su mejor interpretación, ya nos deja lo que sería su estilo inconfundible, siendo el Jack Nicholson italiano.
Lo bueno de esta película es que el sello de todos; De Leone, de Eastwood, de Volonté, de Morricone… está ya; podrán en el futuro mejorar tal y cuál cuestión, pero la esencia es ya inconfundible.
Evidentemente los problemas de esta cinta son bien conocidos, falta un poco más de presupuesto que hubiera sido necesario en algunos planos, y todavía tiene esos tics de director que no cree excesivamente en su trabajo plenamente, además de revista barata del oeste de Manuel Lafuente Estefanía que iría convirtiéndose con el tiempo en más ópera como pasará con Hasta que llegó su hora.
La importancia de esta película es doble, ya que supone el verdadero nacimiento del “spaguetti-western”, es decir, una película que crea escuela e incita a decenas a filmarse, cosa que las anteriores no consiguieron. Y por supuesto estamos ante la primera película personal de Sergio Leone, ya que las anteriores el director era una pieza más del engranaje de la producción del “peplum”.
Uno de los diez directores más importantes de la historia del cine, aunque algunos puristas, cada vez menos, sigan sin darle importancia.
La película fue un éxito en Italia y llevaría a rodar La muerte tenía un precio, cuando Eastwood pensaba que sus vacaciones en España, pagadas, ya no volverían más.
Este filme se ha ido revalorizando con los años.