Director: Roman Polanski. 1966. G.B. B/N
Intérpretes: Donald Pleasence (George), Françoise Dorléac (Teresa), Lionel Stander (Richard), Ian Quarrier (Christopher), Jacqueline Bisset (Jacqueline)


En el castillo de una isla aislada de Irlanda, viven Jorge y su joven y hermosa mujer Teresa. Un día, aparecen dos gángsteres y uno de ellos parece estar agonizando. El superviviente, Richard, empieza a molestar seriamente la pareja.
Una pareja se queda aislada en su castillo tras subir la marea, prisioneros de un gángster desconocido que espera a que su jefe vaya a recogerle mientras retiene a la pareja. Polanski vuelve al tópico de su primer largometraje de -dos son compañía, tres son multitud-, al volver a incluir un elemento desestabilizador dentro de una pareja.
Para algunos, una maravillosa mezcla de cine negro y humor negro, en la que Polanski consigue -de nuevo, según algunos-uno de sus mejores guiones, con diálogos divertidísimos y situaciones inesperadas; sin olvidar el ambiente claustrofóbico típico de su cine.




Callejones sin salida
En 1966, Roman Polanski decidió rescatar un guión que coescribió tres años antes en París junto con Gerard Brach, también coartífice del guión de Repulsión (Repulsion, 1965), la anterior película del director polaco. Dado el éxito que se obtuvo con ésta, la Compton Films (que antes de Repulsión solo hacía porno) no se lo pensó dos veces y decidió producir también este nuevo trabajo, que aunque originariamente llevaba por título When Katelbach Comes, fue modificado por el extraño y más conciso Cul de sac, que aquí se tituló Callejón sin salida, algo bastante coherente con la película, pues ese será el destino de cada uno de los personajes. Cada uno en su propio callejón sin salida, de hecho, el que les está predestinado desde el principio.
El filme se rodó enteramente en Northumberland (Inglaterra), concretamente en las inmediaciones de una enorme playa donde se ubicaba un gran castillo solitario. El papel principal iba a ser interpretado por el propio Polanski, pero tras la rotunda oposición del productor Michael Klinger (con el que Polanski tendría sus más y sus menos, estando incluso a punto de abandonar el proyecto), éste acabó en manos del excéntrico Donald Pleasance, que el primer día de rodaje apareció con la cabeza totalmente rapada. Françoise Dorléac, la hermana de Catherine Deneuve (la protagonista de Repulsión) fue su compañera de reparto.
Pleasance y Dorléac son respectivamente George y Teresa, un peculiar matrimonio que vive en una enorme mansión situada en una enorme playa desértica. Hace menos de un año que están casados y su vida transcurre de la forma más apacible: Teresa se acuesta con el hijo de los vecinos más próximos, y George lleva sus cuernos con dignidad, hasta que un día irrumpe en la casa Dickie, con una ametralladora bajo el brazo y su compañero Albie herido esperándole en un viejo coche al que pronto alcanzará la marea.
Los personajes están trabajados de una forma excepcional, pero más que en la interpretación, sobre todo en la construcción de los mismos, quedando descritos con pocos detalles de forma que los podemos conocer perfectamente e incluso saber como van a actuar frente a las absurdas situaciones que va proponiendo la película. George es “el eterno marido” sometido a la voluntad de su esposa, desviviéndose continuamente por ella, sin ningún atisbo de independencia, débil de carácter y fácilmente intimidable. Su esposa es infiel por naturaleza, esto ya se ve desde el principio del filme a través de los ojos de Dickie, y también caprichosa y temperamental. Es interesante hacer notar la total contraposición entre los papeles femeninos de Catherine Deneuve en Repulsión, con su miedo a los hombres y el de Françoise Dorléac en Cul-de-sac, a la que los hombres le meten de todo menos miedo.
Cuando llega Dickie, comienzan a surgir las tensiones en el matrimonio, pues el carácter dominante del criminal hace que Teresa, que hasta entonces ha estado encantada con la pasividad de su esposo, comience a recriminarle que no haga nada por echar al intruso. Por otra parte, ¿cómo podría Dickie tomarse en serio a un hombre que aparece para preguntarle que hace en su casa con un camisón de su esposa por todo atuendo? La mayor parte de la película se desarrolla de una forma casi teatral, únicamente con este extraño triángulo de personajes, o dos de ellos, por ejemplo las discusiones del matrimonio mientras Dickie habla por teléfono o en el dormitorio, o cuando Teresa y Dickie se ponen a beber vodka mientras George duerme. Polanski ya había dado muestras de manejarse bien en largas situaciones con pocos personajes, en su primera película, Un cuchillo en el agua (1962), que transcurría casi por completo en un barco con tres únicos peronajes, y muchos años más tarde volvería a hacer algo parecido en ese sentido con La muerte y la doncella (1995). Pero en Cul-de-sac también aparecen otros personajes, y es aquí donde aparecen grandes dosis de humor, simplemente con las propias descripciones de éstos, exagerados de tal forma que solo por estar ahí ya provocan cierta gracia. Esto ocurre concretamente cuado llega una visita (más bien una comitiva) inesperada, y Dickie se hace pasar por el jardinero, aunque acaba ejerciendo de mayordomo. Entre los peculiares visitantes se contaba Jacqueline Bisset, que en su primer papel, permanecía prácticamente muda con unas permanentes gafas de sol, como si de un maniquí se tratase, o el matrimonio formado por Philip (Robert Dorning) y Marion (Marie Kean), a cual más insoportable, cada uno a su manera, aunque quizás no tanto como su hijo pequeño, del que Teresa y Dickie se encargan de aleccionar. Por si con esto fuera poco, se añade un galán que se las verá a solas con Teresa, mientras ronda por allí además Christoper, el amante de ésta, también como Pedro por su casa. Así pues, no es de extrañar que al final de todo George explote como lo hace, después de tanto tiempo reprimido y habiendo recibido en tan poco tiempo tanto la perniciosa influencia de Dickie, como la desagradable (y me quedo corto) visita.
Y si desde el punto de vista del guión, la película es excelente, no lo es menos si nos fijamos en el Polanski que se encuentra detrás de la cámara. Para mi gusto muy poca gente hoy en día rueda planos del modo que el lo hace, que consigue que me queden grabados para siempre en mi normalmente bastante volátil memoria. Algunos ejemplos: el primer plano de la película, cuando aparecen los títulos de crédito, con el coche de los criminales a cinco por hora, acercándose inexorablemente a nosotros haciendo eses, aunque nosotros aún no sepamos por qué ocurre esto; luego comprobaremos que Dickie va empujando el coche y Albie está en el interior desangrándose. Otro ejemplo es aquél en el que George está cavando la tumba de Albie, mientras Teresa y Dickie están sentados en una silla y en el suelo, con el cadáver envuelto en una sábana al pie de la sepultura. Y por último, pues aunque podría citar muchos más en esta misma película, estos tres me parecen los más impresionantes, el excelente plano final, con George arrodillado sobre el peñon, llorando y gritando el nombre de Agnes, su exesposa.
Aunque por supuesto el plano que más llama la atención de esta película al margen de la cuestión de la belleza del mismo, no es ninguno de estos, sino el plano secuencia de más de siete minutos en la playa. Comienza con Dickie y George hablando tumbados con Teresa a sus espaldas, y después ésta se levanta y se mete a nadar en el agua mientras la cámara la sigue, después la cámara vuelve con los dos hombres, que se han levantado y, a duras penas, Dickie se contiene para no decirle a George los cuernos que tiene. Entonces pasa un avión, y Dickie le hace señales pensando que es Katelbach, su jefe que le viene a recoger (pero al final éste nunca llegará), finalmente George le convence de que no es así, vuelven sobre sus pasos, y por último, Teresa sale del agua, se envuelve en una toalla, y sale corriendo en dirección a la casa seguida por ellos dos. Aunque el plano salió aparentemente bien a la primera toma, y Françoise Dorléac salió prácticamente azul del agua, pues hay que tener en cuenta que estuvo nadando cinco minutos, con unas condiciones climatólogicas nada favorables (que hacía un frío del carajo, vaya), Polanski decidió que había que hacer otra toma. Tras terminar la segunda toma, también perfecta, y con la Dorléac que había mutado del azul al morado, el “petit cabrón” de Polanski dijo que una más. Cuando la joven actriz salió del agua tras la tercera toma, se cayó al suelo, comenzó a menstruar, e incluso llegaron a pensar que le había dado un leve infarto aunque finalmente la cosa no pasó a mayores.
Estas “pequeñas” meticulosidades de Polanski, también las sufrió el bueno de Stander, que por decir que era capaz de beberse una pinta de leche de un trago, tuvo que hacerlo!Dieciséis veces!. En otra escena se tomaba un huevo crudo, pero realmente llegó a tomarse veintidós.
También contribuye a fijar esta película de un modo especial en mi memoria la música de la misma, un jazz bastante atípico del compositor polaco Krystoff Komeda, que trabajó con Polanski en el sonido de casi todos sus filmes, hasta que murió en un accidente de ski a los treinta y siete años.
No puedo decir que esta sea mi película favorita de Polanski, entre otras cosas porque casi todas ellas me parecen magníficas, no en vano el polaco es uno de mis directores favoritos, pero sí creo que es una excelente muestra y bastante representativa de su primera época, donde con tan sólo tres películas en su haber, ya se perfilaba como uno de los más grandes dentro de la historia del cine.
Segunda película inglesa de la filmografía de Roman Polanski. Tras el éxito de crítica de Repulsión las miras de Roman Polanski se vuelven mucho más internacionales y prepara ya su desembarco en el cine de Hollywood.
Cul-de-sac es un thriller del que muchas películas de género han vivido, al menos en parte, con posterioridad.

Un par de delincuentes llega a una zona remota de Gran Bretaña escondiéndose de la policía. Uno de ellos está bastante mal herido mientras que el otro tan sólo presenta heridas leves. El lugar que escogen para refugiarse es una especie de isla en la que la marea cubre todas las entradas y salidas a la misma durante varias horas cada día, de modo que hay muchos momentos en donde la comunicación con el exterior no es posible salvo a través del teléfono. En la isla vive sólo un matrimonio, y habita un castillo histórico de la zona. La presencia de los delincuentes hace que la vida de la pareja cambie radicalmente, y que en esa situación de estrés se liberen todas las inhibiciones. Esa fina línea que hay entre la excitación y el miedo desembocará en una situación plagada de momentos tensos pero también cómicos, distendidos pero tensos a la vez.
El gran acierto de la película, bajo mi punto de vista, es la enorme facilidad que tiene Polanski para trabajar con esas situaciones en las que se presentan contrastes tan evidentes, situaciones que cambian constantemente del blanco al negro, de reacciones inesperadas, y en general su facilidad para trabajar con situaciones tensas exprimiendo de ellas todo el jugo posible para que lo inesperado tome las riendas y el espectador se vea atrapado en una situación en la que asiste a variaciones de comportamiento que hacen de la película algo único e imprevisible.
Como antes decía, de la película han bebido muchas otras posteriormente, como por ejemplo La huida de Sam Peckinpah en lo que se refiere a la relación entre el mafioso que los está persiguiendo y la pareja a la que rapta para ayudarle en su propósito. Pero han sido muchísimas las que han jugado con esta circunstancia, una mujer deseosa de experimentar algo nuevo y salvaje en su vida e incluso atraída ante el hecho de que la dominen.

Una vez más, Polanski utiliza en su película un recurso muy importante en este tipo de películas, la abstracción (algo que tanto y tan bien dominó siempre Ingmar Bergman y que seguro que influyó mucho tato en Polanski como en otros muchos directores). La utilización de una isla completamente aislada del mundo exterior consigue que para el espectador lo único que importa es lo que sucede dentro, nada del mundo exterior tiene importancia y por tanto el objetivo principal de centrar la historia y hacer que el espectador se centre sólo en los tres personajes principales está perfectamente conseguido. Algunas veces resulta imprescindible acotar las situaciones en las que el espectador debe centrarse para que pueda prestar la atención suficiente en lo que el director pretende desarrollar en su película. Y aquí está principalmente la mayor dificultad, en hacer que el espectador se sienta identificado con esa historia que se le quiere contar, porque si no se consigue, todo el esfuerzo es en balde. En este punto la elección de un reparto adecuado es fundamental, porque serán los actores los que nos hagan interesarnos por la película, porque a diferencia de otras películas que se centran más en una historia, estas películas centradas en los personajes necesitan imperiosamente que los actores nos hagan vivir a sus respectivos personajes.

En este momento cabe decir que las interpretaciones de los tres actores principales de la película son espectaculares, en particular la de Lionel Stander, uno de los bandidos que llega a la isla. Su interpretación es realmente espectacular, sobrio, pero gracioso cuando tiene que serlo, pero lo principal es que es perfectamente creíble en su papel. También está muy bien la actriz francesa que interpreta a la mujer insatisfecha con su marido, Françoise Dorléac, es una pena que muriera tan joven (25 años) porque tenía una carrera por delante muy prometedora. Donald Pleasence, el marido, está también brillante sobre todo al final de la película con sus continuas excentricidades.

Otro detalle a tener muy en cuenta en torno a Polanski, y concretamente en esta película, es lo bien que sabe manejar el ritmo interno de sus películas. A pesar de ser una película que varía mucho en el estado de ánimo de los protagonistas, lo que podría provocar altibajos en el ritmo, Polanski maneja internamente la película con una gran precisión, consiguiendo mantener un ritmo constante en todo momento, libre completamente de los indeseados altibajos.
Atención a la aparición en un papel secundario de Jacqueline Bisset. Esta es su primera aparición como actriz acreditada en una película.
También me parece digno de mención lo bien que coloca la cámara durante la película, en especial me gustan mucho todos los primeros planos de Donald Pleasence, en ellos nos describe al personaje a la perfección sin utilizar palabra alguna, notamos sus inquietudes, sus temores, la tensión que sufre por momentos, y cómo es conocedor de su dominio de la situación.
Otro factor muy importante en la película es la estupenda banda sonora compuesta por Krzysztof Komeda. Una magnífica composición utilizada en los momentos oportunos que combina muy bien la tensión con la relajación.
Probablemente no sea la película más conocida del director, pero os puedo asegurar que es una estupenda película, y que hace justicia a la bien ganada fama del director. Por tanto, una compra muy recomendable en todos los aspectos.