EN EL CALOR DE LA NOCHE (In the Heat of the Night)

Película estrenada entre 1965-1967

Director: Norman Jewison. 1967. EE.UU. Color

Intérpretes: Sidney Poitier (Detective Virgil Tibbs), Rod Steiger (Jefe de Policía Bill Gespie), Warren Oates (Oficial Sam Wood), Lee Grant (Sra. Leslie Colbert), Larry Gates (Eric Endicott), William Schallert (Mayor Webb Schubert)

En un pueblo sureño de EE.UU., una noche aparece asesinado uno de los hombres más ricos del pueblo. En la estación de tren pocas horas después es detenido un hombre de color que baja del tren. Al agente Sam Wood, el forastero le parece sospechoso por tres razones: viste ropa elegante, lleva una importante suma de dinero en la cartera yes negro. El caso es que (tras comprobaciones minuciosas), resulta ser un policía especialista en homicidios. Así comienza esta intenso y multipremiado drama, con excelentes interpretaciones de Steiger y Poitier, que mezcla de forma interesante la intriga policíaca y la personalidad de dos policías muy diferentes con el racismo todavía latente en mucha ciudades y pueblos de América.

Casi una década antes de que la película llegue a las pantallas, a finales de los años 50, Martin Luther King y las organizaciones estudiantiles inician un movimiento de protesta a favor de los derechos civiles de los negros que, en 1963, han adquirido ya casi tintes de rebelión y que obliga a la redacción de un proyecto de ley donde se recogen, por parte de la administración, Kennedy, algunas de las principales reivindicaciones planteadas por esos colectivos. Tras el asesinato del presidente en Dallas, el 22 de noviembre de 1963, Lyndon B. Johnson asume su puesto al frente de la nación y consigue que, al año siguiente, el Congreso apruebe el proyecto, cuya promulgación llega, sin embargo, demasiado tarde y no consigue satisfacer muchas de las pretensiones de la minoría negra.

El llamamiento al “Black Power” de Stokely Carmichael en 1966, la fundación de los “Black Panthers” ese mismo año y el nacionalismo negro que predica, desde su “Autobiographie” (1965), Malcom X vienen, por una parte a demostrar la pérdida de influencia del movimiento de la no violencia y de la integración sin traumas, preconizado por Martin Luther King y otros líderes negros, y dan aliento, por otra, al estallido de un gran número de motines, a lo largo de toda la nación durante estos años.

En mitad de este clima de confrontación violenta, que provoca la retirada del movimiento de parte de la población blanca que apoyaba la lucha por la igualdad de derechos, Norman Jewison filma En el calor de la noche, una obra trazada desde una supuesta óptica comprometida con la minoría negra, protagonizada por un policía de esa misma raza -interpretado por Sidney Poitier- y que obtiene un gran éxito de crítica y de público, corroborado posteriormente con los cinco Oscar que recibe de la Academia en la edición de ese año.

Estamos ante un “thriller” policial de muy buena calidad, con una destacable interpretación y, sobre todo, con un argumento muy rico. El mismo deja a las claras la incomprensible obsesión de la mayoría de los habitantes del sur de los EE.UU. por la gente de color (iba a decir “en aquella época”, pero dudo que la mentalidad de esta gente haya cambiado demasiado). La cinta es esclarecedora en este sentido; la impotencia, la incredulidad de los blancos al toparse con un negro más listo, más elegante y que gana más dinero que ellos.

La trama es altamente atrapante, llamativa desde el principio. Bill Gillespie (encarnado de forma excepcional por el mejor Rod Steiger) es un jefe de policía sin más ambiciones que la de hacer bien su trabajo. Al toparse con Virgil Stibbs (Sidney Poitier) y un extraño y misterioso asesinato, su carácter algo obtuso y el temor, que también comparte todo el pueblo, de enfrentarse con el hombre más poderoso de la comarca le llevan a querer resolver el crimen de la manera más rápida posible. Pero Stibbs está ahí para evitarlo, para hacer bien el trabajo.

Norman Jewison plantea la película con mucha habilidad. Al principio, sólo se percibe el antagonismo entre los protagonistas, pero ni idea tiene el espectador de los pormenores del crimen ni de quién pudo haberlo cometido. La trama va enredándose y envolviéndonos en un misterio que parece impenetrable, y de cual estamos seguros que sólo Stibbs puede resolver.

Los actores llevan a cabo una labor más que notable. Sidney Poitier, por fin no tan sentimental ni tierno, y sobre todo Rod Steiger ofrecen lo mejor de sí mismos.

La ambientación es buena; exhibe abiertamente la mentalidad atrasada de una comarca perdida en el límite entre Mississippi y Arkansas, la ignorancia de unos pueblerinos ávidos de esclavitud y enfermos de un racismo extremo.

Esta cinta se llevó cinco Oscars de la Academia (entre ellos Mejor Película), sin que ninguno pueda considerarse injusto, sobre todo el de Mejor Actor Protagónico para Rod Steiger. El montaje es bueno, lo mismo que el guión. Quizás el de Mejor Sonido se lo hayan otorgado porque no hubo nadie que lo superase aquel año, y no por su calidad intrínseca.

En su momento, fue de lo mejor que se ha visto en dramas denuncia del racismo, es escenario criminal esta cinta nos recuerda a Sed de Mal de Orson Welles, trasladada a la confrontación racial del viejo Mississipí trocando al mejicano por afroamericano.

Aun así, aporta cosas nuevas y destaca enormemente la aportación de Sidney Poitier, frío, profesional. Un aunténtico tipo duro que sabe mantener los nervios en la situación más adversa posible.

La película ofreció dos secuelas con el mismo personaje y con el mismo actor como protagonistas -Ahora me llaman señor Tibbs (1970, Gordon Douglas) y El inspector Tibbs contra la organización (1971, Don Medford)- (inferiores) y para abrir, de paso, la espita de la serie de policías o detectives negros que, a partir de entonces, comenzaron a pasearse por las pantallas cada vez con más frecuencia.


Subscribe to comments Responses closed, but you can trackback. |
Post Tags:

Comentarios cerados.


© Copyright 2005 Claqueta TE RECOMIENDA COCINA Y Recetas de cocina