Director: Jack Smight. 1966. EE.UU. Color
Intérpretes: Paul Newman (Lew Harper), Lauren Bacall (Elaine Sampson), Julie Harris (Betty Fraley), Arthur Hill (Albert Graves), Janet Leight (Susan Harper), Pamela Tiffin (Miranda Sampson), Robert Wagner (Allan Taggert), Shelley Winters (Fay Estabrook)
Un investigador privado de Los Angeles es contratado por la esposa de un multimillonario que ha desaparecido misteriosamente. Tras las primeras pesquisas, lo que a priori se planteaba como una ausencia voluntaria del extravagante ricachón, comienza a complicarse…
Como si la muerte del investigador privado al viejo estilo que certificaron las imágenes de El beso mortal (Kiss Me Deadly) (1955, Robert Aldrich) marcase momentáneamente (al igual que había sucedido a finales de los años 40 con los títulos epilogales de sus homólogos Sam Spade y Philip Marlowe) la defunción del cine de detectives, las pantallas ven asomarse desde ese año tan sólo dos títulos que convenga recordar: My Gun is Quick (1957, Phil Victor-George White) y The Girl Hunters (1963, Roy Rowland). Dos obras, por otra parte, más bien endebles y protagonizadas, casualmente, por el mismo investigador privado que el filme citado al principio de Robert Aldrich: Mike Hammer.
Habría que esperar hasta 1966 para que, con base en “The Moving Target”
(1949) -la excelente novela donde Ross MacDonald creara el personaje de Lew Archer- y con apoyatura en un sólido guión de William Goldman, el cine de detectives experimentase un nuevo y renovado auge tras el éxito que acompañó al estreno de Harper, investigador privado y que hizo que, a partir de ese año, las pantallas se poblasen de detectives de estilos tan diferentes como los representados por Tony Rome. Peter Gunn, Shaft o los mismísimos Philip Marlowe y Sam Spade.
Narra una historia de Lew Harper (Paul Newman), investigador privado, perspicaz, lacónico, hábil, escéptico, solitario y tenaz. Investiga la desaparición de Ralph Sampson, debida a un secuestro según su mujer, Elaine (Lauren Bacall), discapacitada física, acaudalada y de espíritu independiente. El caso se complica de modo imprevisible.
La película es un homenaje al cine negro americano de los años 40, en especial al subgénero de detectives privados, como El sueño eterno (1946) con Humphrey Bogart como el detective Philip Marlowe y Lauren Bacall. El desarrollo de la trama pone al descubierto un mundo de personajes turbios, alcohólicos, individualistas y corruptos; de negocios ilegales relacionados con el tráfico y explotación de personas; y de comportamientos criminales. Para el film la trama no es tan importante como el dibujo de los personajes singulares que intervienen y la descripción de sus comportamientos. El éxito de taquilla y crítica de la obra impulsó un revival transitorio del cine negro, conocido como “neocine-negro de los 60″, que tendría su réplica en el “nuevo cine negro” de finales de los 80 y principios de los 90: La muerte golpea dos veces (1989, John Dahl). La definición de los personajes se completa y matiza con ayuda de los escenarios arquitectónicos, geográficos y decorativos en los que habitan: soledad de Susan (Janet Leigh), desorden de Fay (Shelley Winters), frustración de Betty (Julie Harris), indolencia de Allan (Robert Wagner), superficialidad de Miranda (Pamela Tiffin). La obra no alcanza los niveles de fascinación de los films que homenajea, pero describe con maestría las excentricidades de los personajes. La obra aporta buenas interpretaciones, una dosis elevada de misterio, un clima de suspense sostenido, una trama consistente, un protagonista anti-héroe y un crescendo dramático basado en la aparición ininterrumpida de nuevos interrogantes.
La música ofrece una bonita partitura original de aires sesenteros, rítmicos y melódicos, con temas como “Harper”, “Sure As You’re Born” (Sam Fletcher) y “Susan”. Añade una canción para la ocasión de André Previn, “Livin’ Alone” (Julie Harris). La fotografía, en panavisión, juega con segundos y terceros planos y con los extremos de la pantalla, en los que sitúa elementos de la acción. Es destacable el plano en el que la imagen de Fay se refleja en tres espejos. El guión elabora una historia sólida y efectiva. Trata con desprecio la homosexualidad, de acuerdo con los cánones del momento. La interpretación de Newman es brillante en su primer filme policíaco. Lauren Bacall y Janet Leigh están magníficas. La dirección crea una obra consistente, de excelente contenido.