LA LEYENDA DEL INDOMABLE (Cool Hand Luke)

Película estrenada entre 1965-1967

Director: Stuart Roseberg. 1967. EE.UU. Color

Intérpretes: Paul Newman, George Kenedy, Harry Dean Staton


A un lado, la “merienda” de huevos (inolvidable). El cine carcelario tiene aquí­ un arrebatado, hiriente y muy divertido (todo en uno) clásico. George Kennedy (no sólo Paul Newman) enamoran al espectador.



Luke Jackson (Paul Newman) ha sido condenado a dos años de prisión después de destrozar contadores de aparcamiento durante una borrachera.

En contra de todo lo establecido y de cualquier tipo de autoridad, Luke no infringe la ley por motivos de inadaptación social (excusa de la mayorí­a de las pelí­culas de años años treinta) sino porque así­ tiene algo que hacer. Su acto de rebeldí­a se convierte en su propia justificación, lo que hace de Luke un antihéroe tí­pico de fí­nales de los sesenta.

Su estancia en prisión vendrá determinada por su rebeldí­a y sus constantes intentos de fuga, acciones de insurrección institucional que le consiguen ganar el respeto de sus compañeros de encarcelamiento.

Uno de los grandes dramas carcelarios de la historia del cine que describe las vivencias y penurias en una penitenciarí­a sureña americana de un joven rebelde antiguo héroe de guerra que se convertirá con sus acciones de desobediencia en un í­dolo entre sus compañeros.

Ateo, incorfomista, valiente y terco son algunos de los adjetivos aplicables a la personalidad de Luke, un condenado a dos años de prisión por romper contadores de aparcamiento en su pequeña ciudad natal, acción que serví­a para desfogar su descontento en una sociedad en la que no logra encajar (quizá tras la guerra en la que fue condecorado como héroe no ha sabido ni podido adaptarse).

El niño favorito de su madre que buscado y perdido el camino de la independencia llora amargamente su luto tocando su antiguo banjo; un muchacho que demanda a un Dios que no le contesta ni en su propio templo y un hombre que se intenta reí­r de las reglas a las que está sometido rompiéndolas con fatales consecuencias.

Muy buen filme en el que la personalidad de Luke está servida de forma contundente con escenas que consiguen transmitir esa terquedad y esa insurrección a la que es inherente su aguda personalidad, una personalidad que hará que el más fuerte, temible y duro preso se convierta en su más fiel y apacible acólito.

Paradójicamente, lo más flojo de la pelí­cula es también ese constante subrayado de esas caracterí­sticas, ya que invariablemente Rosenberg (que volverí­a a las prisiones con Robert Redford y “Brubaker”) está mostrando las hazañas y correrí­as del susodicho menospreciando progresar por otros derroteros.

La leyenda del indomable cuenta además con unas interpretaciones magní­ficas de la estrella Paul Newman (justamente nominado al Oscar por su actuación) y de todos los secundarios (Oscar para el fornido George Kennedy). Harry Dean Staton interpreta partes de populares temas de la zona que más tarde serí­an grabados por la Creedence Clearwater Revival en su espléndido disco “Willy And The Poor Boys” (1969): “The Midnight Especial” y “Cotton Field”.






Por otra parte, espectacular presencia femenina a cargo de Joy Harmon lavando su flamante coche, resulta ciertamente inolvidable.




Fabulosa fábula carcelaria del mundo, donde el poderoso acapara libertad dictando normas para los demás. Las interpretaciones de Paul Newman y George Kennedy destilan carisma a raudales; y la apropiada fotografí­a de colores apagados y tristones, de numerosos planos al contraluz, consiguen que el sol abrasador sofoque al propio espectador. Inolvidables las escenas de los trabajos forzados, con el inhumano Jefe Godfrey (no abre la boca pero habla -con el fusil-, no tiene ojos pero mira -a través de sus gafas de espejo-), y con los presos preguntando “Jefe, ¿puedo…?”. De todos modos hay que reconocer que la escena se torna repetitiva, aunque sea fiel reflejo de la vida de recluso.


Legendaria fábula antiautoritaria

La acción tiene lugar en una prisión sureña de carretera en los primeros años 60. Narra la historia de Luke “Cool Hand” Jackson (Paul Newman), héroe condecorado de la II Guerra Mundial, con dificultades de adaptación, que es detenido por la policí­a tras romper, en estado de embriaguez, varios contadores de aparcamiento. Condenado a 2 años de trabajos forzados, es recluido en la Road Prison 36 (Florida). De carácter solitario y luchador, es un espí­ritu libre, inconformista e indomable. Es recibido con frialdad por los compañeros y con hostilidad por el ingenuo y bravucón Dragline “Drag” (George Kennedy), lí­der natural de los reclusos.

La pelí­cula desarrolla una contundente fábula antiautoritaria, que denuncia la crueldad del despotismo, la violencia del abuso de poder, los caprichos del mando totalitario y el sadismo de unos jefes incompetentes. Como primera tarea, Luke se ha de ganar la simpatí­a de los compañeros. Lo hace demostrando su capacidad de resistencia en un combate informal de boxeo, que prolonga más allá de su derrota y de su agotamiento. Su participación en una partida de póker demuestra su impasibilidad y frialdad. Huye del campo con reiteración, pese a ser capturado y castigado con severidad creciente. Desafí­a la tortura y las amenazas de muerte. Las imágenes sugieren paralelismos entre la lucha agotadora de Luke y la Pasión: en una escena, tras una sesión de castigo, es colocado sobre una mesa del barracón como un crucifijo. Su lucha contra la injusticia no es del todo inútil: gana la admiración de los compañeros, debilita al mando y consigue que se rompan las gafas de sol de Godfrey (Morgan Woodward), sí­mbolo de la infamia del verdugo sin rostro y del hombre sin mirada. Son escenas destacadas el combate de boxeo, la apuesta de ingerir 50 huevos y la intervención fugaz e inusitadamente sensual de Joy Harmon lavando un coche. La voz original del capitán del campo (Strother Martin) suena extraña e hiriente, como la locura de su perversión sádica.

La música ofrece composiciones coloristas de guitarra, banjo y viento, que obtuvieron gran éxito. Añade canciones populares, en boca de Harry Dean Stanton (“The Midnight Especial”, “Cotton Field”). La fotografí­a aporta una narración potente y sobrecogedora, apoyada en una estética realista, sazonada de simbolismo. El guión construye un relato sencillo, que seduce y conmueve. La interpretación de P. Newman es antológica y muy meritorias las de G. Kennedy y otros secundarios. La dirección trabaja con convicción y entrega.

Obra clásica de la lucha por la libertad y contra la opresión. Es además un drama carcelario emblemático y atí­pico.


 


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