Director: Mel Brooks. 1967. EE.UU. Color
Intérpretes: Zero Mostel, Gene Wilder, Kenneth Mars, Estelle Winwood


Nuevo filme de Mel Brooks con todos su sellos clásicos, parodias, bromas gestuales, bromas de texto, sólidos actores para la comedia y una estructura sencilla y eficaz. No por nada es el creador de esa parodia que ya es un filme de culto: El jovencito Frankenstein y del Superagente 86 (Get Smart) que anunció que lo hará como película el próximo año
La vueltas del negocio, hacen que Mel Brooks vuelva a hacerse a sí mismo y en algún sentido, toma revancha de algunos fracasos que atravesó durante su prolífica carrera, entre ellos The producers (traducida como Con un fracaso millonarios), su primer filme como director en el año 1968, con Zero Mostel y Gene Wilder en los papeles principales. Luego rearma esta obra como comedia musical y la estrena en los teatros de Broadway y es un éxito desde hace 6 años! Y luego la vuelve a convertir en filme ahora musical. Increíble.
La película cuenta la historia de dos productores de Boradway: uno con experiencia Max Bialystock y otro un contador Leo Bloom, devenido productor ante su patética vida (Nathan Lane y Matthew Broderick, los mismos intérpretes de la exitosa comedia musical) Y tienen una gran idea: producir la peor obra musical de la historia de Broadway, juntar dos millones de dólares de inversionistas -viejitas seducidas por Max-gastar sólo una pequeña parte, fracasar y así quedarse con todo el dinero.
Para ello consiguen -luego de descartar varios textos, entre ellos “La metamorfosis” de Kafka-”Primavera para Hitler” un musical de un militante del partido nazi que ama al führer y a las palomas, luego un director gay con todo su séquito, y ya tienen el negocio cerrado.
El inocente filme tiene varios musicales, todos son prolijos y simpáticos, pero sus textos e ironía son el sostén principal del film, que se nota de bajo presupuesto, y brilla el notable trabajo de sus actores, destacándose Nathan Lane como el inescrupuloso productor, Will Ferrer como el nazi-escritor, Gary Beach como el director gay, cumple Broderick como el timorato acompañante, y pasa desapercibida pese a su maravillosa presencia Uma Thurman.
La dirección y coreografía es de Susan Stroman, que no aporta demasiado ni a lo visual ni a la puesta en escena, pero todo se sostiene en la estructura irónica creada por Mel Brooks, que se burla con inteligencia de algunos productores, de Hitler, de Broadway, y de su propio trabajo, lo cual alcanza para pasarla bien. (Irán a verla Pinti y Francella?…).
De la mente de Mel Brooks nos llega una idea:
Paso número uno: Partes del gran éxito de Broadway “The Producers -The New Mel Brooks Musical”, que ha ganado 12 premios Tony, todo un récord, y que es una adaptación de la oscarizada película de 1968 “Los productores”, dirigida por Mel Brooks.
Paso número dos: Cuentas con dos importantes estudios cinematográficos, Columbia Pictures y Universal Pictures, que se unen para llevar el musical a la gran pantalla.
Paso número tres: Consigues que la maravillosa Susan Stroman, ganadora de cinco premios Tony, dos de los cuales fueron por dirigir y coreografiar “The Producers-The New Mel Brooks Musical” en Broadway, haga su debut como directora de cine con la versión cinematográfica.
Paso número cuatro: Logras que las estrellas originales del musical, los ganadores del Tony Nathan Lane y Matthew Broderick, interpreten sus reconocidos papeles y que los secunden dos de los mejores actores de Hollywood, la nominada al Oscar Uma Thurman y el exitoso actor cómico Will Ferrell.
Sólo a una persona en el mundo se le podía ocurrir esta idea: al incomparable Mel Brooks, cuya fabulosa trayectoria profesional vuelve al punto de partida con esta nueva versión cinematográfica de su película de 1968 Los productores. Brooks era ya un veterano de la televisión cuando en 1968 hizo su debut en el cine como director y guionista con Los productores. La comedia, con un modesto presupuesto y protagonizada por la estrella de Broadway, Zero Mostel, y un nuevo talento llamado Gene Wilder, se convirtió en un sorprendente éxito y le valió a Brooks un Oscar al Mejor Guión Original.
En ese momento, los espectadores quedaron impactados con la audacia de la película, que retrata a un productor teatral venido a menos, Max Bialystock (Mostel), y a un tímido y neurótico contable, Leo Bloom (Wilder), que traman un fracaso de Broadway con el fin de estafar a los que inviertan en la obra y embolsarse unos cuantos millones de dólares. La película se convirtió en un clásico del cine.
Unos cuantos años más tarde, en 2001, Brooks -que llevaba treinta años regalándonos divertidísimas comedias como Sillas de montar calientes, El jovencito Frankenstein, Máxima ansiedad, La última locura y La loca historia de las galaxias-se convirtió en la persona más aclamada de Broadway con su puesta en escena del musical “The Producers”, con partitura original de Brooks, libreto de Brooks y Thomas Meehan (Annie, Hairspray) y coreografía y dirección de Susan Stroman (Contact, Crazy for You). Los protagonistas de la obra, Nathan Lane y Matthew Broderick, que ya habían cosechado grandes éxitos en el cine y en Broadway, tanto con obras de teatro como con musicales, y habían sido galardonados con varios Tony, se vieron encumbrados a lo más alto de sus carreras, al dar vida a Bialystock y Bloom. El musical “The Producers” fue nominado a 14 premios “Tony”, de los cuales ganó 12, convirtiéndose en la obra más galardonada de la historia de Broadway. Recibió un Tony en todas las categorías en las que estaba nominado, y Brooks se llevó tres, al Mejor Musical, a la Mejor Partitura y al Mejor Libreto de un Musical.
Posteriormente, cuando empezó a hablarse de la posibilidad de llevar a la gran pantalla el musical, Brooks tenía muy claro que para la versión cinematográfica había que contar con tantas grandes estrellas de la producción de Broadway como fuera posible, como la directora y coreógrafa Stroman, los actores Lane y Broderick, el ganador del “Tony” Gary Beach y el nominado al “Tony” Roger Bart, que dieron vida respectivamente al descaradamente negado director Roger DeBris y a su asesora legal Carmen Ghia.
No obstante, para un par de papeles se pensó en contar con importantes actores que no tuvieran nada que ver con la obra de Broadway. El papel de Ulla, la sensual secretaria/recepcionista sueca de Bialystock y Bloom, era la oportunidad perfecta para que una actriz demostrara sus habilidades para la comedia, el baile y el canto. Todos coincidían en que Uma Thurman -aún en la mente de todos por sus papeles en Kill Bill: I y II-era la candidata perfecta. Y para encarnar al desquiciado dramaturgo adorador de Hitler, Franz Liebkind, nadie más apropiado que uno de los mejores actores cómicos de Hollywood, Will Ferrell, que tenía la oportunidad de cambiar de registro y lucirse con el papel del nazi cantante y bailarín.
Con Brooks en la producción, junto con su mano derecha, Jonathan Sanger (El hombre elefante, Vanilla Sky), y con guión de Brooks y Meehan, el clásico del cine que en su día se convirtiera en todo un éxito de Broadway es ahora una comedia musical.
Bromea Brooks, “Primero fue una película, luego un musical de Broadway. Ahora va a ser una película del musical de Broadway. Yo creo que lo siguiente será una película de animación en plastilina”.