Director: Terence Fisher. 1967. G.B. Color
Intérpretes: Christopher Lee, Jane Merrow, Patrick Allen, Peter Cushing, Sarah Lawson, William Lucas


Algo misterioso está aconteciendo en la isla de Fara, es noviembre y las temperaturas están siendo muy elevadas hasta llegar a temperaturas realmente alarmantes. Los campos y sus habitantes han sido encontrados totalmente calcinados. Todo parece ser un caos, el sistema eléctrico se satura y provoca la caída de las líneas de teléfono y la explosión de aparatos eléctricos. El descubrimiento de extrañas criaturas que radian grandes dosis de calor alarman a la población que horrorizada se esconde o huye de sus hogares. Extrañas criaturas que avanzan sobre la isla y no parece haber nada capaz de impedirselo



Dirigida por el siempre eficaz Terence Fisher, Radiaciones en la noche es una de las tres películas que realizó la efímera productora Planet Filme Productions. El filme cuenta con la presencia de Peter Cushing, que ya había trabajado con Fisher un año antes en otra producción de la Planet Film, La Isla del Terror. Entre los dos persuadieron a Christopher Lee para que interviniera en la película. La aventura es entretenida y sofocante, el calor se trasmite a los espectadores a lo largo de toda la trama. La película es una nueva versión de un telefilme de 1960.

No cabe duda que Radiaciones en la noche es una de las películas menos atractivas de la brillante filmografía de Terence Fisher, sin duda la aportación más valiosa de un realizador generada al cine fantástico en la historia del cine. Realizada cuando ya solo le restaban cuatro títulos por filmar en una filmografía que finalizó en 1974 -seis años antes de su muerte-, el título que nos ocupa fue una de las dos películas que el director inglés firmó para una poco estimulante productora inglesa -la Planet Films-, y fuera del amparo de su entrañable Hammer Filmes. Esa incomodidad y la evidente ausencia de presupuesto que destilan todos y cada uno de sus fotogramas, y las notorias carencias del conjunto, no impide que dentro de su discreción, estemos ante una simpática muestra de ciencia-ficción tardía, que bien es cierto hubiera una más adecuada plasmación cinematográfica si se hubiera realizado a inicios de los sesenta y en el acostumbrado blanco y negro que el cine inglés destinada a este tipo de películas.
Radiaciones en la noche nos relata las extrañas circunstancias que se producen en la isla de Fara -en Irlanda-, donde se vive un creciente e intenso calor mientras se encuentran en invierno y las tierras que lo rodean se caracterizan por las bajas temperaturas. Hasta allí llega Angela Roberts (Jane Merrow), una joven muy representativa de la mujer “años 60″, amante de Jeff Callum (Patrick Allen), escritor casado que se encuentra sorpresivamente con la presencia de su amante, aunque ella se presente como secretaria suya. Mientras tanto, en la casa que comparten se encuentra alojado un extraño personaje de tinte científico, que provoca el rechazo de los presentes. Se trata de Godfrey Hanson (Christopher Lee), que no ceja en su empeño de investigar las causas misteriosas que se van sucediendo en la isla, en las que intuye una invasión de carácter extraterrestre.
En líneas generales, creo que podríamos definir cinematográficamente Radiaciones en la noche, como una divertida combinación entre Los pájaros (1964, Alfred Hitchcock), y una versión “en negativo” de La guerra de los mundos (1953, Byroin Haskin). De la primera retoma ese aire malsano y puritano de los escasos moradores que contemplamos en una pequeña población, mientras que del filme de Haskin, hablaba de “en negativo”, al querer subrayar que en esta película de Fisher prácticamente hasta sus minutos finales no se muestra ningún invasor alienígena. Y es en ese sentido, donde a mi juicio reside el rasgo más relevante de una película que combina amenaza exterior con el conflicto interior de Jeff, cuando su esposa descubre que Angela es su amante. Ya hay que decir que Fisher resuelve bastante bien la situación, logrando integrar ambos referentes, y mostrando en sus imágenes exteriores un notable aire amenazador, a lo que tiene un gran peso especifico el uso del paisaje. Radiaciones en la noche deviene en conjunto, por la sencillez de su argumento y su condición de serie B, como una tardía apuesta dentro de un género cuyos caminos giraban muy de lejos sobre las líneas marcadas en esta película. Bien es cierto que en este mismo 1967, en Hammer Films lograron uno de sus títulos cumbre con ¿Qué sucedió entonces? (1967, Roy Ward Baker), con la que, por cierto, mantiene ciertas semejanzas y características. En cualquier caso, esa expiación que realizan las dos parejas supervivientes, se verán ayudadas por la presencia de una tormenta que destruirá los gigantescos hongos que se supone son los extraterrestres. Apresurada conclusión para este título tan discreto como lleno de nervio en su realización, al que le sobran los 4/5 zooms que Fisher reparte entre la función, y en donde Christopher Lee realizará de forma impecable, su rol de científico seco y adusto, pero finalmente entregado a la causa que investiga y que no desea que llegue a su fin.