Director: Viglot Åman. 1967-1968. Suecia. B/N


Intérpretes (amarillo): Lena Nyman (Lena), Vilgot Åman (Vilgot), Börje Ahlstedt (Börje), Peter Lindgren (Rune), Ulla Lyttkens (Ulla), Magnus Nilsson (Magnus), Marie Göranzon (Marie), Holger Löwenadler (Rey)
La película es una mezcla entre ficción y documental en la que se nos muestra a una joven, Lena (Lena Nyman), que analiza la sociedad sueca de los años sesenta. Lena quiere comprender la sociedad en la que vive, sus contradicciones y sus cambios, y se esfuerza por obtener respuestas sobre todas las cosas. Hace preguntas a la gente de la calle, líderes sindicales y políticos sobre temas como la posición de Suecia ante la guerra del Vietnam o ante la dictadura de Franco, sobre la no-violencia o sobre el sistema de clases. Organiza demostraciones públicas y funda un instituto en su propia habitación con el único fin de encontrar respuestas a sus preguntas.
Estreno en Suecia: 9 octubre 1967.
Estreno en España: 1 julio 2005.

Intérpretes (azul): Lena Nyman (Lena), Vilgot Åman (Vilgot), Börje Ahlstedt (Börje), Sonja Lindgren (Sonja), Hans Hellberg (Hasse), Bim Warne (Mujer de Hasse), Peter Lindgren (Rune), Gudrun í–stbye (Madre de Lena), Gunnel Broström (Mujer de la isla), Ulla Lyttkens (Ulla), Magnus Nilsson (Magnus)
Estreno en Suecia: 11 marzo 1968.
Estreno en España: 1 julio 2005.
Soy curiosa: Azul se desarrolla en paralelo a Soy curiosa: Amarillo. Continúan los esfuerzos de Lena (Lena Nyman) por comprender la sociedad sueca. En esta ocasión sus preocupaciones giran alrededor de asuntos como la religión, la sexualidad y el sistema de prisiones, a la vez que mantiene la exploración de sus propias relaciones personales. De la misma forma que en Amarillo, Azul atraviesa libremente las líneas que separan realidad y ficción, empleando una mezcla de técnicas propias del drama y del documental.
Ambas películas cuentan la misma historia, pero con contenidos y temas distintos. Ambas películas muestran la curiosidad de la protagonista por entender la sociedad que le rodea. Los años han pasado desde entonces, muchas cosas han cambiado y han mejorado, pero los temas que tratan siguen estando en vigor. Habrá que plantearse entonces, igual que hace Lena, qué se puede hacer.






Las cintas son experimentales, a medio camino entre la ficción y el documental. La componen dos partes independientes y paralelas a su vez: la “versión amarilla” y la “versión azul”. En cada una de ellas, partiendo de un mismo argumento, se desarrollan temas diferentes.
Soy curiosa han sido recientemente estrenadas en cines de toda Europa. Más que estrenada, sería más correcto hablar de reestreno. Tras casi cuarenta años, la película finalmente ha podido estrenarse. En muchos países fue censurada hasta tiempos muy recientes.
El filme narra la historia de un director de cine decide rodar una película sobre la situación política de la Suecia de finales de los años sesenta. Su principal protagonista es la veinteañera Lena que, deseosa de conocer y entender el mundo que la rodea, es víctima de las contradicciones de ese mundo. Lena se pregunta a sí misma y a los que encuentra a su paso (autoridades incluidas) por la posición de Suecia ante la guerra del Vietnam o ante la dictadura franquista. Además, la muchacha indaga sobre la sexualidad, adentrándose en sus propias relaciones, lo que le valió a los filmes el calificativo de “obscenos”.
Su primera intención es conocer si la sociedad sueca es tan igualitaria, avanzada y próspera como se pretende mostrar al mundo. En esa encuesta, los ciudadanos se muestran apáticos, indolentes y poco comprometidos. Nadie quiere aceptar que la miseria y la marginalidad forman parte también de su mundo, como podrá verse a lo largo de la película (la vida que lleva el padre de Lena o los habitantes de las zonas rurales). La crítica se ceba también con la monarquía y los símbolos tradicionales suecos.
Forman parte también de la película la entrevista con Olof Palme, por entonces ministro, en Suecia, o la “falsa entrevista” con Martin Luther King.
La situación mundial también preocupa a Lena. Tras manifestarse contra Franco frente a las agencias que venden viajes a España, comprueba de nuevo la indiferencia de los turistas que venían a la península respecto a la dictadura.
En conclusión, Soy curiosa es un producto de su tiempo. Al igual que muchas otras obras de aquellos años, la politización y la experimentación para la creación de algo nuevo eran una constante. Lamentablemente, han resistido bastante mal al paso de tiempo, aunque quedan como un bonito ejemplo del idealismo que no se debe perder nunca.