Director: Luchino Visconti. 1969. Italia-Suiza-Alemania Occidental. Color
Intérpretes: Dirk Bogarde, Ingrid Thulin, Helmuth Griem, Helmuth Berger, Renaud Verley, Umberto Orsini, Florinda Bolkan, Charlotte Rampling

1933. El nacionalsocialismo ha tomado el poder en Alemania. El clan directivo de una importante empresa siderúrgica discute su actuación ante el previsible desarrollo de los acontecimientos. Solo Herbert se niega a colaborar con el régimen nazi, sobre todo a raíz del incendio del Reichtag, para él una prueba concluyente de la tiranía que se avecina. Herbert tendrá que abandonar el país, acusado de asesinato. Detrás quedan Elizabeth, su esposa y las dos hijas del matrimonio. Los propietarios de la empresa van a encontrarse en medio de las luchas por el poder, fundamentalmente entre las S.A. y el Ejército.

Alemania, comienzos de la década de los 30. Con el ascenso de los nazis al poder en el país germano y la instauración del Tercer Reich por parte de Adolph Hitler, los propietarios de una poderosa empresa siderúrgica se plantean su futuro en este nuevo contexto sociopolítico, que parece amenazar la estabilidad de la familia Essenbeck.
El barroquismo de Luchino Visconti y los personajes brechtianos más la interpretación genial de todos los actores hacen de esta dura película una de las mejores del genial director italiano.
Se trata de una mezcla de Macbeth y Edipo en los tiempos del nazismo emergente, siempre con la corrupción, moral o de todo tipo, como tema central.
Tanto Dirk Bogarde (!qué gran actor!) como el debutante Helmut Berger y su posesiva madre Ingrid Thulin están grandiosos.
Una curiosidad: la película en los Estados Unidos tuvo la siguiente propaganda “Llegó a ser un alto cargo del partido nazi”, esto se decía al pie de la foto de Berger travestido como Marlene Dietrich.

Y es cierto, en el filme se va descubriendo la psicosis del personaje, que no duda en acostarse con su madre o con una niña judía, mientras le ofrecen un alto cargo nazi para dejar la empresa constructora de acero en manos de Hitler.
En España se estrenó seis años más tarde, por motivos obvios.

Monstruos más que dioses
Los miembros de la familia von Essenbeck se comportan como auténticas alimañas movidos por la lucha para el control de la industria familiar, son en sí como el propio nazismo que va cobrando fuerza en Alemania.
A lo largo de la película asistimos a todo tipo de maquinaciones y conductas malsanas de éstos en medio del fanatismo imperante.
Es una película que se puede calificar como excesiva tanto en las actuaciones como en los comportamientos de los personajes, e incluso la música de Maurice Jarre resulta estridente y hasta desagradable en algunos momentos.
Pienso además que Visconti se detiene demasiado en fotografiar a un amanerado Helmut Berger y en que Ingrid Thulin luzca todo tipo de joyas y vestimentas.
Eso sí, la calidad de la fotografía de Armando Nannuzzi y Pasquale de Santis es absolutamente impresionante y ayuda mucho a que uno se sienta interesado en ver hasta dónde pueden llegar estos seres, que en verdad tienen dentro muy poco de humanos.